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Mater Dolorosa

Por Eradio Ezpeleta 18 septiembre, 2019 - 14:56

La realidad de un pueblo como el de Pamplona, que respeta sus tradiciones, fortalece sus creencias y promueve los valores de sus gentes, es algo que no deja de sorprenderme. 

Un momento del traslado de La Dolorosa desde la Catedral hasta San Lorenzo la pasada Semana Santa en Pamplona. PABLO LASAOSA
Un momento del traslado de La Dolorosa desde la Catedral hasta San Lorenzo la pasada Semana Santa en Pamplona. PABLO LASAOSA

Así lo he podido comprobar, una vez más, en la celebración estos días del Triduo a la Dolorosa con ocasión de su fiesta. Es el Papa Pío VII quien hace 205 años, en 1814, fijó la fiesta de Nuestra Señora de los Dolores el 15 de septiembre, un día después de la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz.

En Pamplona goza de profunda devoción la preciosa imagen ubicada en la capilla de la Parroquia de San Lorenzo que lleva su nombre, que es propiedad del Ayuntamiento de Pamplona y fue realizada por D. Rosendo Nobas y Ballbé en dos etapas distintas entre 1883 y 1884. La Hermandad de la Paz y Caridad tiene el honor de portarla desde ese primer año por encargo del propio Ayuntamiento, en reconocimiento a las labores realizadas anónimamente a la ciudad. Desde entonces lo sigue haciendo de manera ininterrumpida con gran orgullo y devoción.

Con gran detalle se describe esta imagen en el libro “La Dolorosa de Pamplona 1883-2010” escrito por Ramón Reta, ex Prior de la Hermandad, y que recomiendo leer para conocer todo el proceso de su elaboración y el sentido de cada uno de sus elementos. Señala Reta que en 1883 se hicieron el busto o cara y las manos con brazos, que provocó la siguiente reacción en un diario local al haber visto la Imagen de La Soledad de María Santísima: “podemos asegurar que es una obra de arte verdaderamente notable…Aquellas facciones, contraídas ligeramente por la angustia, revelan un dolor profundísimo, a la vez que resignado; sus ojos, que tienen una expresión indefinida, hacen aguardar, al que los contempla, que broten raudales de lágrimas; al mismo tiempo que su mirada, dirigida al cielo, recuerda que allí está el único lenitivo de todas las angustias y dolores. Hemos visto varias personas a quienes la contemplación de la Imagen les ha conmovido profundamente”. La segunda entrega compuesta del cuerpo y extremidades la realizó el escultor el año siguiente, en 1884.

Sigue explicando Reta que la talla es tan completa que tiene pelo, los pies con sus dedos y sus uñas. Los antebrazos, hechos inicialmente junto a las manos, son desmontables y cuando se la viste para Semana Santa se quitan para meter el vestido y se vuelven a colocar. La Imagen de la Virgen Dolorosa de Pamplona es una figura humana parecida a una pastorcilla que incluso, aunque no se la ve al estar vestida, tiene la pierna derecha ligeramente flexionada como si estuviera andando, dirigiéndose hacia la Cruz de su Hijo.

Ahora bien, la verdadera belleza de esta imagen no queda fijada en lo externo y artístico, que es mucho, sino en su interior, en su mirada, en sus manos, en ese gesto de dolor que, como en 1883, sigue conmoviendo a las personas que se ponen frente a Ella. Qué grandeza tenemos los cristianos, que al poner la mirada sobre los ojos de la Virgen Dolorosa no sentimos pena ni tristeza, sino compasión, amor y cercanía de una Madre que sufriendo por lo que le está pasando a su Hijo, opta por abandonarse ante los planes de Dios y reafirmar su compromiso de “hágase en mi según tu palabra”. Este es el ejemplo a seguir.

Ojalá seamos capaces de abrir nuestro corazón a María, y bajo el cobijo de su manto, caminar hacia la misión que tenemos encomendada como cristianos. Seguro que el lema de nuestra Hermanad, Ten valor y confía en Dios nos ayudará a ello. Cuidemos la devoción a la Virgen y tengámosla como madre y modelo de nuestra vida.

Eradio Ezpeleta Iturralde es Prior de la Hermandad de la Paz y Caridad.


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