Opinión / El zurriago de Oteyzerena

Artabán, el cuarto rey mago

Por Carlos Jordán 04 enero, 2016 - 7:37

La leyenda dice que se trata de tres personajes venerables provenientes de Oriente, sin embargo en la adoración de los Magos que aparece en los evangelios de San Mateo únicamente dice que llegaron unos sabios de oriente.

Según los relatos más recientes Artabán, miembro de la casta sacerdotal de Zoroastra de los Medos y los Persas, siendo el más brillante de estos sabios ("magi" en persa) y también posiblemente el más real de todos, pues tanto el título de reyes como los nombres son producto de la Baja Edad Media, así como el Baltasar de color negro o los camellos.

Dice la leyenda que Artabán, reconoció la señal del advenimiento y quedó con Melchor, Gaspar y Baltasar, para lo cual preparó el viaje vendiendo todas sus propiedades y comprando los obsequios que llevaría para adorar al niño, estos obsequios varían según los textos, todos coinciden en que eran joyas preciosas, algunos generalizan y otros las concretan en un jaspe, un rubí y un diamante.

Desgraciadamente no llegó a reunirse con Melchor, Gaspar y Baltasar porque su bondad le exigió socorrer a un hombre que se cruzó en su camino, unos dicen que fue por una tormenta que le obligó a refugiarse con un pastor y después le ayudó a reunir su ganado y otros hablan de un moribundo desahuciado por los bandidos a quién le dio el diamante.

Cuando definitivamente llegó a Judea, Melchor, Gaspar y Baltasar habían desaparecido junto con Jesús, José y María y en su lugar estaban las tropas de Herodes ejecutando a todos los bebés del pueblo donde gastó otra joya y vuelven a aparecer diferentes versiones.

Entre este momento y la crucifixión de Jesucristo, Artabán sufre ciertos incidentes en la búsqueda de su rey por los cuales va perdiendo los obsequios que llevaba para adorarle mientras deambula buscándole, lo encarcelan, ayuda a convertir un poblado de leprosos en un oasis y salva a una niña de ser subastada para pagar las deudas de su padre.

Cuando definitivamente se reúne con Jesús es demasiado tarde, ambos mueren, uno por viejo y otro crucificado pero intercambian unas últimas palabras: 'Tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estuve desnudo y me vestiste, estuve enfermo y me curaste, me hicieron prisionero y me liberaste'. Artabán pregunta: '¿Cuándo hice yo esas cosas?', y es respondido: 'Lo que hiciste por tus hermanos, lo hiciste por mí'.

Cuando hoy los hijos de los que no preguntan por qué el Olentzero es un muñeco o porqué Gaspar y Baltasar llevan barba postiza o van en camión y no en camello -pero sí por qué Baltasar mancha- estaría bien que les contasen esta historia.


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Artabán, el cuarto rey mago