Opinión / Como periodista lleva ejerciendo desde los 18 años en que comenzó en el diario Pueblo. Ha trabajado después entre otros medios como Mundo Obrero, Tiempo, El Globo y la Cadena Ser.

Eclipse populista en Hispanoamérica

Por Antonio Pérez Henares 23 febrero, 2016 - 7:53

Comenzó en Argentina y la derrota peronista, el más rancio de los populismos hispanoamericanos, a manos de Macri. 

Después fue Venezuela, el nuevo símbolo y motor de esos movimientos caudillistas, donde Maduro encajó una soberana paliza en las elecciones la Asamblea Nacional perdiendo por un abultado 67% a 33% y llevando a la oposición a conseguir los 2/3 de los escaños. El todavía presidente sigue empecinado en su huida hacia ninguna parte pero la situación se le descompone cada día más. Puede que ni siquiera aguante hasta las elecciones presidenciales. El pueblo venezolano le ha vuelto la espalda.

Este pasado domingo ha sido Bolivia y el referéndum pasa posibilitar un cuarto mandato para Evo Morales. La constitución lo impide y el dirigente aymara pretendía modificarla. En el momento de escribir estas líneas los datos oficiales con cerca de un 30 por ciento escrutado dan una amplia victoria al No con más de un 60 por ciento de los votos. Sin embargo el recuento va lentísimo y el gobierno se resiste a anunciar un resultado. Vieja táctica pero todo indica que finalmente habrá de acatar lo dicho en las urnas.

Asistimos, pues, a un auténtico eclipse de esta corriente política, en sus variadas fórmulas y máscaras pero que acaba por definirse en formas autoritarias y en cercenamiento de libertades con la invocación y apropiación en primera persona de lo que se supone verdad absoluta por encima de consideración alguna, la del "pueblo" en singular mayestático cuya esencia no solo se representa sino que se detenta en exclusiva. Cuando el "pueblo" vota en contra por más de un 60 por ciento se explica diciendo que esos que han votado de tan perniciosa manera no son "pueblo". Conclusión, que "pueblo" tan solo son los que les votan a ellos.

En los países de Iberoamérica se van dando cuenta de lo que les acarrea y empiezan a abjurar de ellos, democráticamente y en las urnas pero mire usted por donde resulta que ciertas franquicias suyas propiciadas por bien pagados asesores criados en su tiempo y forma a sus pechos triunfan ahora por aquí, por España y no se lo pierdan hasta por USA. Y no es de ellos, en absoluto, la culpa.

El triunfo de estas corrientes y propuestas tiene en todos los lugares el mismo origen: el hartazgo de la población ante la podredumbre de los sistemas y los partidos. Pasó en Venezuela y lo que está pasando en España tiene idéntica raíz. La causa primera de los votos de Podemos esta en la corrupción política. Son su consecuencia. Lo malo es que luego hayamos de pagar todos sus recetas.


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