Opinión / Periodista, de Ayoó. Independiente, pero no de mis ideas, mis amigos y mis estados de ánimo.

Rita, bajo sospecha

Por Antonio Casado 27 febrero, 2016 - 9:06

Hay un masivo cerco en torno a las personas que trabajaron a las órdenes de la hoy senadora Rita Barberá, tanto en el partido como en el Ayuntamiento de Valencia.

Ella misma ha sido puesta bajo sospecha, aunque alega ignorancia total respecto a lo que puede haber motivado esas actuaciones policiales y judiciales. Por tanto, "No dimito, ni me lo planteo", dice, acrecentando el malestar del sector dirigente del PP que dice estar de la corrupción hasta las mismísimas joyas familiares. También ese sector está presente en los pensamientos más negativos de la ex alcaldesa.

Ni idea, oiga. Lo niega todo. Y además se siente indefensa. No tiene la menor noticia de conductas reprochables en su entorno, algunas perfectamente tipificadas en el Código Penal, como blanqueo de dinero, cohecho, financiación ilegal del PP, etc. Nunca, ni poco ni mucho, ni ahora ni antes, supo Rita Barberá de semejantes hechos. Lo dijo en su rueda de Prensa del jueves, en el ejercicio de su derecho a defenderse y exigir que se le reconozca, como a cualquier ciudadano, la presunción de inocencia (nadie es culpable hasta que se demuestra lo contrario).

Su misma comparecencia ante la opinión pública y su libertad de argumentar a su favor como crea conveniente es la demostración de que nadie le niega esos derechos. No obstante, volvemos a lo de siempre cuando nos movemos en el ámbito de lo político. Una cosa es lo que es y otra cosa es lo que parece.

La ex alcaldesa de Valencia disparó el jueves contra el "así es si así os parece" de Pirandello. Ha de ser como ella dice, so pena de formar parte de la conjura contra su egregia figura. Pero las cosas funcionan de otro modo. Lo que "es" no lo sabemos porque está declarado el secreto de sumario y los ciudadanos no son quienes para sentar a alguien en el banquillo. Pero para reparar en lo que "parece" no hace falta esperar el dictamen judicial.

A pie de calle los ciudadanos, que pueden y deben formar criterio,  por ahora han de atenerse a lo que parece. El asunto pinta fatal para la ex alcaldesa. En cualquier caso, pinte bien o pinte mal, hemos de decidir si nos fiamos más de lo que dice ella o de lo que dicen la Guardia Civil y la Fiscalía Anticorrupción. Ojo, también el juez, que a su vez se cree -de momento por los indicios- lo que dicen la UCO y la Fiscalía. Si no, no habría iniciado los trámites para que el Tribunal Supremo reclame del Senado el consabido suplicatorio para investigar a la hoy senadora por la Comunidad Autónoma de Valencia.

Téngase en cuenta que la situación de Barberá, por el presunto blanqueo de 50.000 euros finalmente destinados a la campaña del PP en las últimas elecciones municipales, no ha sido provocada por un enemigo político o alguien que pasaba por allí y decidió denunciarla en el Juzgado de Guardia. No. La situación de Barberá es la consecuencia de denuncias originadas en el seno del propio partido. Sobre ellas se llevó a cabo un proceso indagatorio a cargo de la Guardia Civil y la Fiscalía Anticorrupción, según los que "el PP de Valencia operaba como una organización criminal".


  • Los comentarios que falten el respeto y que no se ciñan al tema de la noticia, podrán ser eliminados.
  • Cada usuario será el único responsable de sus comentarios.
Rita, bajo sospecha