Opinión / Ana San Martín es parlamentaria de UPN.

Unas vergonzosas afirmaciones y una incomprensible reacción

Por Ana San Martín 15 septiembre, 2016 - 18:50

La misma semana en que la presidenta Barkos intentaba responder a la crítica situación que atraviesa el gobierno cuatripartito que preside, mediante la destitución y nombramiento de nueva portavoz, hemos conocido, que quien va a ser la nueva voz del gobierno, se apresuró en tuiter a ovacionar con un “ole”  a los agresores de la anterior presidenta del Gobierno de Navarra condenados por sentencia firme.

Además, en otro comentario posterior, la nueva portavoz desoía una llamada a la sensatez realizada por una compañera de partido y se lamentaba del rechazo  a los hechos delictivos que había realizado el Parlamento de Navarra utilizando expresiones como: “todos a lavarle la cara a Barcina” en alusión a los a las manchas ocasionadas por los golpes  propinados cuando tres agresores aplastaron unas tartas en la cabeza de la Presidenta del Gobierno.

Personalmente no conocía esos comentarios publicados por la recién designada portavoz y mi estupor y asombro  al leerlos me recordaron la sensación de impotencia y repugnancia que  sentí cuando ví por primera vez las imágenes de la agresión de tres hombres en un acto público acorralando a una mujer, presidenta de la Comunidad Foral y humillándola ante todos los participantes en aquél foro internacional.

Resulta incomprensible que una representante política, también mujer, desprendiese tal insensiblidad como la que expresa la portavoz Solana en sus comentarios publicados ante tan despreciable agresión.

 Más inconcebible es aún que tales afirmaciones las realizase por el simple hecho de que la acción violenta se realizaba sobre una adversaria política.

Conozco a María Solana y en primer lugar supuse que su reacción sería inmediata y la nueva portavoz acudiría rauda  a retractarse de tan lamentable reacción e instar las debidas disculpas.

Sin embargo, la respuesta no ha podido ser más decepcionante: en primer lugar la portavoz enmudece (ratificando con su silencio la autoría de los desafortunadísimas apreciaciones),después sus colegas y militantes de partido (con la presidenta Barkos a la cabeza) se lanzan a dar por buenas las expresiones proferidas acompañándolas de un variado  repertorio de desconcertantes “interpretaciones” y para que no falte nada, esos mismos militantes, descalifican e insultan a todo el que ose censurar o criticar las afirmaciones de la portavoz.

No les ha importado que los hechos que la portavoz celebra, además de ser rechazados por el parlamento hubiesen sido juzgados, probados y condenados.

La sentencia afirma de manera textual que “el hecho consistió en estampar en la cara y cabeza de la Presidenta de una Comunidad Autónoma unas tartas. Este hecho se lleva a cabo durante la sesión plenaria del C.T.P., en el que Dña. Yolanda intervenía como Presidenta de la Comunidad de Navarra. La sesión se vio interrumpida y la Presidenta obligada por los golpes de las tartas a salir de la sala.”

Los jueces dejaron probado que: “Existió así un acometimiento, una acción violenta corporal, en la que la víctima es golpeada hasta tres veces con unas tartas. No son objetos peligrosos, ni aptos para causar lesiones, no era esa la finalidad perseguida, pero sí supusieron una violencia corporal. Los autores no las arrojan, sino que las impactan directa y materialmente en la cara y cabeza de la víctima. El resultado fue que ésta tuvo que abandonar precipitadamente y con ayuda la sesión. Estas circunstancias ponen de manifiesto la entidad del acometimiento, y hacen que el hecho no pueda merecer otra calificación.”

No entiendo que impide rechazar como cualquier persona sensata y pacífica aunque la víctima resulte ser un oponente político.

No admitiría que mi partido político justificase unos comentarios similares si la víctima fuese de otra formación política.

Se me caen las pomposas afirmaciones de rechazo de todo tipo de violencia, verbal o física contra las mujeres cuando quien las hace no es capaz de expresar algo tan sencillo como el más profundo rechazo y vergüenza ante tal acción.

Supongo que la autora de las afirmaciones más tarde o más temprano depondrá su actitud y se arrepentirá por haberse expresado así y también se corregirá a sí misma por su arrogante actitud al esquivar de forma tozuda la debida disculpa.

Mientras tanto, está incapacitada para dar explicaciones en nombre del Gobierno de Navarra quien no es capaz de explicarse a sí misma por jalear a tres  delincuentes agresores.

Y desde luego no le hace ningún favor a la portavoz la reincidente soberbia de su presidenta ( que es la de todos) para enfrentar este inexplicable episodio. Ni es ético ni es estético.


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