Opinión / Desde la Ribera

La gratuidad de la autopista, una forma de apostar por la Ribera

Por Alejandro Toquero 16 Enero, 2019 - 19:39

La noticia de que aun habiendo dinero, la autopista AP-15 no va a ser gratuita demuestra lo mucho que le importa la Ribera al actual Gobierno de Navarra. 

Imagen del peaje de la autopista de Navarra, la AP-15, en Noáin ARCHIVO
Imagen del peaje de la autopista de Navarra, la AP-15, en Noáin ARCHIVO

Que ocho meses después de la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, los doce millones de euros todavía no hubieran llegado a Navarra y que a última hora alguien se equivocó al dar la cuenta corriente donde ingresarlos, pone de manifiesto cierta desidia de los que hoy gobiernan nuestra tierra.

También es curioso el absoluto silencio de aquellos que no hace mucho reivindicaban la gratuidad total de esta importante forma de vertebrar el sur con el norte foral. Incluso lo llevaban en su programa electoral. Ahora que gobiernan en ayuntamientos como el de Tudela no han mostrado, en casi cuatro años, ni una palabra de reivindicación, disgusto, enojo o enfado. Tampoco ahora han expuesto su malestar con estos últimos acontecimientos. Es lo que hay.

El Gobierno de Barkos se ha situado en una posición que perjudica a los navarros. Ya lo vimos con las madres y la devolución del IRPF y lo estamos volviendo a ver ahora con este asunto. Al final, la única conclusión a la que se puede llegar es que el Gobierno de Navarra no quiere la gratuidad al 100% porque viene de un dinero conseguido por un partido de la oposición, en este caso UPN.

Que se tenía que haber hecho antes, por supuesto que sí. Que ahora tenemos una oportunidad única para mitigar en parte esa desigualdad entre el norte y sur de Navarra, también. Solo es cuestión de voluntad política. El Gobierno de Navarra debería buscar la fórmula para que con ese dinero, como mínimo, los viajes de ida y vuelta el fueran gratuitos. Porque para eso se consiguieron y se pactó lo que se pactó, para la gratuidad total, aunque la rebaja que se aplique sea enorme y haya que valorarla.

Los políticos están para solucionar los problemas y reivindicaciones de los ciudadanos. Que venga dinero para invertir en tu tierra siempre es bueno, venga de donde venga. Es una mala gestión frenar, retrasar o darle la vuelta a estas inversiones para intentar que el que lo ha conseguido no se ponga la medalla. Tu ciudad o tu comunidad tienen que estar por encima de eso. Ya pasó con los tres millones para un nuevo pabellón polideportivo para Tudela y ahora con la autopista. Al final quien sale perdiendo es la ciudadanía.

Hoy igual ya podríamos ver en construcción un nuevo y digno pabellón o ya podríamos estar viajando gratis por la Autopista de Navarra. Esto es lo que pasa cuando tu tirria al contrincante político está por encima de todo. Mucho me temo que viniendo el dinero de donde viene y ver quién lo consiguió no van a tener el gesto de eliminar esos 1,14 euros del viaje que va a costar el trayecto de la capital de la Ribera a la capital de Navarra. 

Por cosas como estas la política pasa por un mal momento como condición e imagen, más allá de la definición aristotélica. Parece quijotesco apostar por la política cuando ves decisiones como las explicadas en estas líneas. Hacer política es decidir y en definitiva apostar por defender el bien común frente a determinados intereses electorales cortoplacistas.


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