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Una historia real

Por Pablo Sabalza 12 Marzo, 2018 - 9:49

O es libre o es una farsa  (Rodolfo Walsh)

La piedra de la paciencia.
La piedra de la paciencia.

La semana pasada les acerqué a una imagen en la que un niño dormía junto a dos montículos que simulaban ser la tumba de sus padres. No era una tumba. Y los padres de ese niño no están muertos. Así lo confirmó Abdul Aziz Al-Otaibi, autor de la instantánea al reportero holandés Harald Doornbos, especialista en Oriente Medio.

El fotógrafo relató que hizo la composición, únicamente, con fines artísticos a comienzos de enero, para lo cual viajó a la localidad de Yanbu en Arabia Saudita, y le pidió a su sobrino Ibrahim que posara junto a los montones de piedras que él había acumulado.

Esta imagen se ha convertido en un fenómeno viral.

Me puse a reflexionar en las distintas noticias que nos llegan a diario a través de las redes sociales o de diferentes medios de comunicación y que se alejan, totalmente, de la realidad.

Un ejemplo es el de la imagen que les acabo de relatar.

Les pongo otro ejemplo: Una historia real.

Hace varios años conocí a una chica afgana. La llamaré, en este relato, Husna (Hermosura).

Estaba gozando de una beca universitaria de un cuatrimestre en la carrera de Traducción e Interpretación por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Nos conocimos a través de unos amigos comunes. Tenía el pelo largo y muy negro, precioso; una tez morena, oscura como sus ojos, y una melodiosa voz, como si hablase en voz baja todo el rato.

La primera vez que la vi fue en una cena. No tardamos mucho en conectar. Le gustaba la literatura y como yo había leído, recientemente, ‘La piedra de la paciencia’, del autor afgano, Atiq Rahimi, empezamos a hablar sobre la novela y de cómo el autor había tratado el aspecto psicológico a través de su protagonista. (Acérquense, si así lo estiman,  a esta obra publicada en la Editorial Siruela)

Al salir del restaurante percibí que Husna sufría una ligera cojera. No tiene importancia, me dijo.

Durante el paseo me apuntó que sus padres naturales vivían en Kabul, aunque ella había sido adoptada por una familia austriaca a la edad de once años residiendo en la ciudad de Graz desde aquella temprana edad.

“Tengo una mamá afgana y una mamá austriaca.”

Hablamos de Khaled Hosseini, autor afgano del libro ‘Cometas en el cielo’ y ‘Mil soles espléndidos’. Dos obras que ambos también habíamos leído y que describen la situación de Afganistán durante el gobierno del movimiento talibán. (Si aún no han leído estas obras las encontrarán en la Editorial Salamandra)

Con el tiempo nos hicimos amigos. Fuimos al cine. Intimamos.

La noche antes de regresar Husna a Graz nos fuimos a cenar.

Nunca me volviste a preguntar por mi cojera, Pablo -me susurró.

Asentí.

Tenía diez años cuando explotó una bomba en Kabul. Tengo una prótesis.

Cogí su mano y  la besé.

La situación en Afganistán es horrible. A un primo suyo le metieron en la cárcel durante tres años por darle un beso a su novia en público sin estar casados.

“A occidente solo llega el 3% de lo que ocurre en mi país y, la mayoría de las veces, está contaminado.”

Nos despedimos. Le di un abrazo largo.

Y ese abrazo fue más mágico que un beso.

Hace un tiempo regresó. Ha escrito su primer libro. Narra la situación de la mujer en su país de origen.

Una vida cien por cien real. Sin fotos falsas. Sin máscaras. Sin tachones. Sin metáforas. Sin intereses. Sin mentiras.

Por cierto, Husna, sigue teniendo la voz más dulce de la tierra.

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