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Tan fácil como leer un un libro al mes: 'Querido Diego, te abraza Quiela'

Por Pablo Sabalza 20 diciembre, 2015 - 19:09

…que al pintor Diego Rivera le gustaban las mujeres más que sus propios pinceles es una afirmación conocida por todos.

Portada del libro. 'Querido Diego, te abraza Quiela'.
Portada del libro. 'Querido Diego, te abraza Quiela'.

Diego atesoraba un inmenso don para pintar e incluso lo podemos calificar como un genio, si quieren. Esa misma gracia o habilidad también la tenía para conquistar a las mujeres. Supo enamorar, bien fuesen actrices o artistas, a las más bellas señoras y/o señoritas de la época. Y no se crean que el célebre muralista era un prototipo escultórico de un Adonis hermoso y bien parecido. Lo describen como “viejo, gordo y feo.”

Por eso yo siempre digo que una cosa es la cáscara y otra muy distinta es el fruto.

De las tres mujeres más importantes de la vida del pintor, la más reconocida por todos y a la postre tercera esposa, fue la pintora y poetisa mexicana, Frida Kahlo.

Su segundo enlace lo mantuvo con la modelo y novelista, también mexicana, Lupe Marín. Verdadera esposa del artista, ya que se casaron por la ley civil y la ley eclesiástica.

No es mi intención, por nada del mundo, convertir este escrito en una ristra o en un racimo de amores y desposorios del pintor. Pero necesito ponerles en situación, fijarles en este mapa del tiempo, en aquél corazón pintado sin sentimiento alguno, para presentarles a Quiela, protagonista de la obra que este mes les convido a leer y de la que me quedé profundamente marcado.

Angelina Beloff, llamada por todos Quiela, fue la primera esposa de Diego. Se conocieron en París en el año 1909. De hecho, ella le ayudó económicamente en años clave de estancia del pintor en Europa, en tiempos de la guerra del 14.

Se casaron en 1911 y convivieron con más penurias que otra cosa hasta el año 1921, fecha en la que él regresa a México y ella se queda con su recién nacido, fruto del matrimonio de ambos, Dieguito, que moriría a consecuencia  de una neumonía en 1919 con tan sólo un año y cuatro meses de edad y al que debo apuntarles que el pintor nunca conoció.

“Sé que tú no piensas ya en Dieguito; cortaste sanamente, la rama reverdece, tu mundo es otro, y mi mundo es el de mi hijo.”

‘Querido Diego, te abraza Quiela’ es una novelita epistolar en la que, a través de doce cartas, ella le escribe a Diego manifestándole todo lo que le extraña, todo lo que le ama, todo aquello que siente.

“Te amo, Diego.  Ahora mismo siento un dolor casi insoportable en el pecho. En la calle, así me ha sucedido, me golpea tu recuerdo y ya no puedo caminar y algo me duele tanto que tengo que recargarme en la pared”.

Él, nunca, nunca, respondió a ninguna carta.

Ella se desespera. “Hoy como nunca te extraño y te deseo, Diego, tu gran corpachón llenaba todo el estudio”.

Quiela fue retratista, paisajista, grabadora, ilustradora y titiritera. Cierto es que su obra se vio ensombrecida por la de él.

No les desvelo más de este libro escrito con suma delicadeza y dulzura por Elena Poniatowska, galardonada con el Premio Cervantes en 2013, y que podrán encontrar en la Editorial Impedimenta.

Sólo decirles que con los años, Quiela y Diego, coincidieron en México en un concierto en Bellas Artes. Diego pasó de lado sin siquiera conocerla.

“Querido Diego:

Tu mujer te manda muchos besos en esta carta. Recibe esta fotografía hasta que nos veamos. No salió muy bien, pero en ella y en la anterior tendrás algo de mí.

Sé fuerte como lo has sido y perdona la debilidad de tu mujer.

Te abraza Quiela”

Nuestro ‘Adonis’ pintor aún tuvo tiempo de casarse de nuevo, tras la muerte de Frida, con Emma Hurtado.

En esta ocasión donde dije digo me apena decir… Diego.

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