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Blog / La cometa de Miel

Páginas de carne y hueso

Por Pablo Sabalza 04 octubre, 2021 - 8:55

Siempre imaginé que había algo maravilloso en las bibliotecas.

Supongan, queridos amigos de Navarra.com, que se dirigen a la biblioteca más cercana que tienen en su localidad. Entran, se presentan en el mostrador al bibliotecario/a correspondiente y solicitan escoger un libro humano. Sí, un libro humano.

No se trata de una obra hecha con piel humana. Por favor, no me tomen por un Hannibal Lecter en El silencio de los corderos.

Un libro humano es sumergirte en la experiencia, lógicamente humana, de otra persona. Alguien que se presta a exponer su vida a los lectores. Y así, detrás de cada título, se esconde una historia apasionante, llena de vida y que ofrece una visión que combate los prejuicios.

En estas bibliotecas humanas no encontrarán libros románticos ni de suspense ni de viajes. Aquí hallarán libros muy intensos. En ocasiones, crueles. 

Podrán mantener conversaciones. Emocionarse leyéndolos. Ninguno les dejará indiferentes.

¿Se animan? 

Vamos a seguir suponiendo. 

El bibliotecario/a nos invita a que nos dirijamos a la sala contigua. Allí encontramos, es un suponer, a cinco personas.

Está Juan Francisco. Le gusta que le llamen Juanfra. Si decides leerle sabrás que estuvo un tiempo a la sombra. Te contará en algo menos de media hora que cometió un error con veinte años. Las malas compañías le llevaron a un atraco que luego fueron dos y así hasta media docena. En la cárcel se centró. Acabó lo que hoy sería bachiller y cuando salió se puso a estudiar fontanería para obtener el Título Oficial de Formación Profesional. Quizás se enrolle un poco contando sus líos con las instalaciones, calderas y reformas varias. Ahora es un chico nuevo. Optimista, vital y muy, muy cabezón cuando se propone algo. No hará falta que le preguntes sobre su etapa más oscura, puesto que él te lo relatará sin fisuras, sin medias tintas. Juanfra es un libro transparente. Como la vida misma.

Marisa vive en la calle. Murieron sus padres. No podía pagar el alquiler y sin familia y amigos que le ayudasen su dormitorio fue el cajero de un Bankia. Lo que más miedo le da es cuando cae la noche. En la calle hace mucho frío, subraya. Y la oscuridad trae gente mala, detalla. Tiene ojeras bajo sus ojos verdes que ayer debieron ser de un verde más intenso. Su pelo es ondulado y castaño y le falta un diente, justo el que se encuentra entre la pala y el colmillo derecho. Te contará que el primer día que durmió en la calle, lloró. Este libro aún no tiene final.

Almudena es una obra literaria maravillosa. De las mejores que he leído. Al poco de jubilarse con sesenta y dos años le dieron la noticia . Ramón, su marido, fue diagnosticado con el mal de Alzheimer. Es mi amor, te dirá todo el tiempo. Esos amores de toda la vida. En un pueblo pequeño, ya se sabe. Jugaban a las canicas, correteaban por la plaza, la comunión juntos. Una noche en el baile, el día de fiestas, le agarró la mano. Y así hasta hoy. Ramón empezó a repetir las cosas, a olvidar otras. Al principio no le dieron importancia. Ahora ya no me reconoce, pero es mi amor. Todas las tardes, así como ésta, le acompaña a la plaza donde jugaban torbellinos y le da un beso. Es mi amor.

Julián escribe/describe muy bien la historia. Es ingeniero de telecomunicaciones. Es muy serio. Directo. Se sentará, te cogerá la mano y te dirá: La cagué. Estaba casado. Una tía cojonuda. Abogada. Tuvimos dos hijos. Jorge y Luis. El trabajo me tenía saturado. Mucha presión. Cervecitas después del curro, un par de cubatas. Mi mujer ya empezaba a decirme que llegaba tarde, que olía mucho a alcohol. Mis tardes se alargaron. Más alcohol. La cagué. Descuidé a la familia, a mi mujer. Lo mío era el bar. Vamos, que me mandó a la mierda. Me dejó. Y ahí fue cuando entré en depresión. Y empezó mi declive. Desayunaba chupitos. La cagué. Da gracias que un compañero del trabajo le ayudó. Le salvó de varias. De muchas. Si no llega a ser por él…te dirá. Se metió en el proyecto. Ya me dijeron: Depende de ti, chaval. Esto es muy jodido. Y aquí tu ingeniería vale una mierda. Ahora Julián sonríe. Los niños ya son mayores y, gracias a la abogada, comprensivos. 

Tito empezará diciéndote que era batería de un grupo. ‘Los toldos invernales’. Sufre de esquizofrenia. La primera vez que llegué a Madrid vi a unos tíos con rifles en los tejados. La lié buena. Todo empezó con Bush. El presidente de EEUU. Cada vez que él salía en la tele le escuchaba una serie de pautas de cómo debía actuar con mi familia y amigos. Que no comiese pollo, que no hablase los lunes. Imagínate. Mi familia me llevó a Madrid y el primer día los rifles. Una movida que alucinas. Te lo cuenta y ni pestañea. Todo eso pasó hace tiempo. Medicado y feliz.  Sigue tocando de batería, pero en otro grupo. ‘Ulises 32’.

Imagina que después de leer cada uno de estos libros ‘humanos’ sales de la sala y te despides del bibliotecario/a correspondiente.

Llegas a la calle. Coges aire. Miras a tu alrededor

El árbol. Un paseante. La nube.

¿Puedo hacerte una pregunta? Es muy sencilla. 

¿Eres lector o eres libro?
 

*Las bibliotecas humanas surgieron en Dinamarca hace veinte años y ya se han extendido a varios países. 

**Todas las personas e historias mencionadas en este texto son ficticias, aunque parezcan tan reales.

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