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Blog / La cometa de Miel

El Museo de Navarra: nuestro museo

Por Pablo Sabalza 28 marzo, 2016 - 1:35

Muchas son las sensaciones que uno tiene cuando vuelve a la que es su tierra después de tantos meses sin abrazarla y besarla.

Recorro las calles que ayer me vieron con las rodillas amoratadas y juego a pensar en el niño que fui y del que queda todo menos la cáscara o la corteza. El fruto sigue siendo el mismo.

Naguib Mafhuz, Premio Nobel de Literatura en 1988, advertía en su libro 'El callejón de los milagros' que la vida nos va vistiendo de distintos ropajes. Así es. Y no sólo a nosotros...también va cambiando la provincia y sus gentes. La ciudad, aquella que dejé antes de irme a Francia y a Canarias, es otra. Más guapa, más moderna, más actual. ¡Estás preciosa, Pamplona! 

Recuerdo mi infancia y me dirijo, por las calles de 'lo viejo', a un lugar al que no regresaba desde hacía años. El Museo de Navarra.

En el edificio que fue antiguo Hospital de Nuestra Señora de la Misericordia hoy se me abre la fachada plateresca (1556) obra de Juan de Villareal del Museo que es de todos los navarros y que tengo dudas de que todos hayan visitado. 

Un joven de seguridad me da la bienvenida. Tiene cara de bueno. Todos en mi tierra la tienen. Una puerta de cristal me lleva al mostrador. Allí está una señora que disfruta de su trabajo. Me pregunta de dónde soy y le digo que de casa. Sonríe. Me muestra los caminos a seguir de la historia de mi tierra. Me advierte que la zona de Prehistoria, ubicada en el sótano, abrirá 'seguramente' en mayo. Me facilita un díptico plastificado y me dice adiós levantando las cejas. 

Visito la capilla próxima a la entrada y disfruto del Retablo de San Juan Bautista (1529-1546) y del Retablo Mayor de la Anunciación (1763).

INICIO MI VISITA

Antes de subir a la primera planta hallo una Exposición fotográfica organizada por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y que estará hasta el próximo 12 de junio bajo el título 'Inmaterial: Patrimonio y memoria colectiva'. Nos muestra visualmente la dimensión inmaterial de las culturas a partir de actividades de trabajo, de gestos, de oficios y fiestas. Algunas imágenes están separadas por casi un siglo. La exposición demuestra la capacidad de los fotógrafos para observar la vida cotidiana. Nos ayudan a comprender cómo era el mundo que nos ha precededido, qué aspectos de esa cotidianidad permanecen y cuáles se han transformado o desaparecido. veo tabernas, lavanderas, pastores con su ganado, mujeres vendiendo cerámicas, mercado del cerdo, fiestas de carnavales...todo en blanco y negro...tiempo pasado...y vuelvo a pensar en la vida con otros ropajes...

PRIMERA PLANTA

Imagino mi tierra paseada por legiones romanas. Mosaicos de Liédena y Villafranca; Capiteles del s. I d.c... Paseo por el tiempo y encuentro broches, pasa-bridas de bronce, cucharas donde comían mis antepasados, anillos bien bellos, colgantes bien hermosos, pulseras bien resueltas, pinzas que recogían aquellos cabellos romanos que eran de mis ancestros... y ando por mi Museo como caballo sin montura por un bosque de capiteles románicos del claustro de la Catedral de Pamplona (vegetales o de escenas de la pasión); me asusto con dos mensulas propias de una película de Ridley Scott...y alcanzo mi tesoro, un cofre de marfil, una arqueta Hispano Árabe. A mis ojos lo más bello por el momento visto. Una pantalla atestigua el minucioso trabajo del maestro Faray y sus discípulos. El año 1004 en estado puro...

ASCENDIENDO A LA SEGUNDA PLANTA

Un rostro me sorprende. San Antonio de Padua. No te lo pierdas... Y retablos y esculturas y pinturas murales góticas que datan del siglo XIII, del XIV como las de Gallipienzo o del XV como las de Olleta u Olite.

Y LLEGAMOS AL BARROCO CON TODAS SUS ESCUELAS

Abriendo paso Jacob Bouttats con la Flamenca y su pintura sobre cobre; la Veneciana, la Catalano-Aragonesa, la Madrileña (Mateo Cerezo)... 

Pincel a pincel pronto encuentro a Goya. Su retrato del marqués de San Adrián me descubre a un joven simpático, altanero, afable, amante de la caza y aficionado a la lectura. Un buen hombre al fin y al cabo.

Me sorprende encontrar tantas y tan buenas obras pictóricas del maestro Cecilio Pla y Gallardo, de Maximino Peña, de Ignacio Zuloaga o de Gustavo de Maeztu

Pero será a Javier Ciga Echandi a quien agradezca mi visita. Merece la pena visitar el Museo de Navarra y pagar dos simples euros para ver a este pintor y contemplar sus cuadros (Retrato de Eustaquio Echauri; Mademoiselle Yvonne; Chacolí; Señores Ariz Górriz...)

Y LLEGO A LO ALTO DEL MUSEO...SIGLO XX

Una microexposición temporal de Elena Asins  titulada 'Euskaldunes. 8 variaciones' se manifiesta. Ocho diseños geométricos generados por ordenador macintosh sobre papel blanco adherido a cartulina nos presenta distintas variaciones de menhires que configuran un dolmen.

Cuadros de Gerardo Sacristán, Mariano Royo, Ricardo Baroja, José María Ascunce o Julio Martín Caro marcan las últimas pinceladas del paseo por mi Museo.

La vida, esa que nos viste de distintos ropajes, me ha mostrado a mis navarros romanos, prerromanos, románicos, musulmanes, góticos, barrocos...a través de una piedra, de marfil, de escultura, de bronce, de óleo, de fotografía...

Te invito a que visites el Museo a través de sus talleres didácticos, visitas teatralizadas, visitas guiadas...en familia los fines de semana, con amigos, con tu pareja...

El Museo de Navarra es Nuestro Museo

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