Blog / La cometa de Miel

La última vez

Por Pablo Sabalza 25 Marzo, 2019 - 7:29

Así, con dulzura, como un infinito abrazo…

Una pareja se abraza antes de una despedida.
Una pareja se abraza antes de una despedida.

Permítanme por un momento como creador de este escrito que me tome la licencia de convertirme en el genio de la lámpara de Aladdín y otorgarles, a cada uno de ustedes, un deseo que deberán escoger de las distintas opciones que les voy a presentar.

Piensen muy detenidamente cada una de ellas, puesto que todas son muy atractivas en función de las preferencias que tengan en la vida.

La primera que les presento es la de tener dinero sin trabajar. Una buena opción, ¿verdad?

Todas las comodidades económicas quedan solventadas con esta opción. Olvídate de levantarte todos los días a las seis y media o siete de la mañana, coger tu coche, comerte un atasco y llegar a tu puesto de trabajo y aguantar estrés, malos entendidos, pataletas o manías de tus superiores. Eso se acabó. Ya no vas a trabajar y, además, vas a tener mucho dinero para disfrutarlo.

La segunda opción es viajar gratis por el mundo.

¿Te gustaría conocer el mundo entero? Hoy te puedes ir a Egipto; la semana que viene a Dubai (que está muy de moda); dentro de dos meses a las Islas Canarias; a Moscú, ¡Puedes irte a Moscú..!, y a París, Sangüesa, Noruega, Japón…

Se acabó el viajar con la imaginación. El planeta a tus pies…Y, a través de estos infinitos viajes, disfrutar de paisajes, culturas, gastronomías…

¿He escrito gastronomías?

La tercera opción es comer sin engordar.

¡Qué maravilla!

…Que no puedo comerme un helado? Póngame usted dos bolas…y de chocolate, oiga usted.

Y untar en las salsas con bien de pan, con su miga y todo. Hamburguesas, patatas fritas, mantequilla, chucherías, dulces…da igual, no vas a engordar. ¿Lo estás leyendo bien? Te lo repito. No vas a engordar.

La cuarta opción es encontrar el amor de tu vida.

Ya está bien de inflar el corazón de inagotables promesas no cumplidas, besos que son carne y solo carne, te quieros que suenan a película de dibujos animados, amores de barra y un lápiz de labios mal puesto en el baño, colirio en los ojos, pegote de rimen, la copa en la mano y vuelvo a tu lado…Se acabaron los príncipes azules desteñidos y las princesas sin corona y con disfraz.

Te gustan las opciones que te presento, ¿verdad?

La quinta opción es abrazar y despedirte por última vez de la persona que extrañas.

Poder dar las gracias y un emocionado ‘hasta pronto’ a alguien.

‘La última vez que ves a alguien y no sabes que será la última vez. Y todo lo que ahora sabes, ojalá lo hubieras sabido entonces…pero no lo sabías, y ahora es demasiado tarde. Y te dices: “¿Cómo iba a saberlo? No podía saberlo”.

Te lo dices.

Una vez me contaron que Alejandro Magno antes de fallecer solicitó que le mostrasen al mundo con las manos abiertas, desnudo y con sus joyas y poderes en el suelo.

Desnudo porque desnudo vine, con las manos abiertas para que vean que nada me llevo y con las joyas y riquezas en el suelo para que aprecien que todo, todo, se queda en tierra.

Y dime, buen [email protected], dime qué opción eliges de todas las que te presento.

*Dedico este escrito a José Fernández Agustín. El abuelo José.

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