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La presión y las prisas condenaron al Anaitasuna

Por José Javier Iso 31 marzo, 2019 - 14:08

Sus propios errores le llevaron a una derrota que puede cerrarle el paso de cara a conseguir el octavo puesto de la tabla.

Partido entre Anaitasuna y Valladolid en el Pabellón Anaitasuna de Pamplona. MIGUEL OSÉS 8
Partido entre Anaitasuna y Valladolid en el Pabellón Anaitasuna de Pamplona. MIGUEL OSÉS 8

El Helvetia se enfrentó a un rival que llegaba como él, con los deberes hechos, pero sus propios errores le llevaron a una derrota que puede cerrarle el paso de cara a conseguir el octavo puesto de la tabla.

El partido comenzó con un juego de toma y daca trepidante. Los primeros minutos caían a favor de los locales. El Anaita jugaba con gran rapidez. El marcador a favor gracias a la velocidad y prisa a la hora de sacar del centro y a la rapidez en marcar. El contrario no quedó atrás,marcaba, mantenía ventajas mínimas de dos y tres tantos y parecía conformarse. Pero los minutos pasaban y la calma de los visitantes se contagió en el cuadro local. No era normal el ritmo impuesto.

Los partidos tienen sus fases. Las pautas las marcó el Valladolid. La salida e ímpetu del cuadro local se fue diluyendo y el contrario pasó a aprovechar los fallos en ataque del Anaita y con una buena defensa romper las ideas de su rival para ponerse por delante con un 10-15. La retirada al descanso de un 14-17 aunque era dura,por lo visto en el primer tiempo,no parecía insalvable.

La reanudación del encuentro resultó similar a la del inicio del partido. Rapidez en las jugadas, contras de todo tipo y al final igualdad en el marcador. Todo muy bien hasta ahí. Ya parecía el partido encarrilado y que la victoria se quedaba en casa, pero todo se quedó en un espejismo.

Lo acontecido en la primera parte volvió a darse en la segunda. Llegaron los 10 minutos finales y sólo un equipo sacar provecho en la pista. El Valladolid volvió a aprovechar los fallos locales y con jugadas largas , buscando a su pivote, pases enrevesados y poca colaboración de los porteros les resultó suficiente para de un 27-27 marcarse al final con un 28-33.

El técnico,Iñaki Aniz, debió poner más orden en su equipo. Se jugó con demasiada individualidad. Tuvo que saber marcar los tiempos del partido y hacer más efectiva la defensa. Fueron demasiadas concesiones a un equipo que no se diferencia mucho del suyo. Los objetivos eran los mismos, pero parecían muy distintos.

Queda como dato a destacar los dos goles de Goñi que le reportan los 300 en Asobal y que fueron reconocidos por el público. Intentó superarlos pero se quedó en la cifra redonda. También, en aspecto no tan positivo, que los porteros a pesar de algunas buenas intervenciones no llegaron ni al 25% de acierto, esto cuenta, queramos o no, en el resultado final.

Se ha escapado una buena oportunidad para llegar al octavo puesto.De cara a ese objetivo era primordial una victoria ante un equipo directo. No está todo dicho, pero da la impresión de que para este equipo, en esta temporada es que está todo hecho.

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