Blog / El espejo de la historia

Sanfermines y vascuence

Por Javier Aliaga 25 julio, 2020 - 9:25

El autor analiza la incidencia de la lengua vasca en los Sanfermines desde el siglo XIX.

Carteles de San Fermín correspondientes a los años 1883, 1884 y 1885
Carteles de San Fermín correspondientes a los años 1883, 1884 y 1885

Del tema, tal vez, se podría desarrollar una tesis doctoral, sin embargo me basaré en dos indicadores objetivos. El primero es El Barrio Maldito escrito por Félix Urabayen, publicado en 1925, aunque el leitmotiv de la novela es el aislamiento al que fueron sometidos los agotes en el barrio de Bozate en Arizcun, el autor describe en tres capítulos los Sanfermines de principios de siglo XX.

Esta novela es anterior a la de Hemingway Fiesta (The Sun Also Rises); por tanto, es la primera obra de ficción que describe las fiestas patronales de Pamplona. Como se ha dicho en repetidas ocasiones, Urabayen siente los Sanfermines como algo suyo, su descripción es más completa y certera desde el punto de vista etnográfico; por el contrario, Hemingway aporta una visión exterior, la de un turista.

El protagonista de El Barrio Maldito, Pedro Mari Echenique, es vascohablante natural de Arizcun, propietario de una posada en Pamplona; su mujer Dionisia, oriunda de la Cuenca de Pamplona, “desconocía el vascuence”. Según el autor: “En la cuenca ya no se habla desde hace muchos años”. En aquella posada “podía hablarse en vascuence o andaluz, en francés o en caló”. Justifica la contratación de “criadas montañesas” por el hecho de que “casi todos los tratantes que acudían a la posada eran vascos”.

Téngase en cuenta que Urabayen, nacido en Ulzurrun (Valle de Ollo) en 1883, se refiere a la lengua vasca como vascuence: no utiliza ni el término euskara, ni el neologismo euskera pergeñado por Sabino Arana en 1896.

A principios del siglo XX, las cuadrillas fueron las precursoras de las peñas. Lo que hoy denominamos pancartas, eran “grandes cartelones –según Urabayen- rotulados con grueso humorismo”. No obstante, de lo escrito en El Barrio Maldito extraemos varias diferencias con respecto a las peñas actuales: en las denominaciones de las cuadrillas –no se sabe si Kiliki tiene raíz euskérica- y en el mensaje de los cartelones, el vascuence brilla por su ausencia; además el fin de éstos era humorístico.

 “«La Marea. Sociedad anónima de baile, enemiga de la ley seca». Otro cartelón reza: «Los chicos de La Ochena necesitan nodrizas. Inútil presentarse de mala leche». «La Sequía -pregonaba un tercer lienzo blanco-. Sociedad antialcohólica de 19 grados en adelante. Fuentes permanentes en Mañeru y Artajona.» Y por el mismo estilo desfilan «La Capuchaca», «La Olada», «Los Quiliquis» y docenas más de cuadrillas que despiertan estruendosas carcajadas a su paso.

El segundo cartel conocido de San Fermín data de 1817, como el resto del siglo XIX, anuncia los festejos en castellano.. ARCHIVO

El segundo indicador, lo constituye la extensa colección de carteles de San Fermín. De ellos, el primero que nos describe Arazuri data de 1816, cuando Pamplona era “Cabeza del Reyno de Navarra”; anuncia los festejos, como los sucesivos del siglo XIX, en lenguaje cervantino.

Un apunte adicional, desde este primer anuncio sanferminero que tenemos constancia, en España se han alternado distintos regímenes: dos monarquías -la borbónica con sus restauraciones y la saboyana-; dos repúblicas; y dos dictaduras. Pues bien, durante todo ese tiempo en los carteles de los Sanfermines no hay referencia al vascuence. Navarra.com publicó en 2016 un siglo de carteles; es precisamente en 1979, tras la aprobación de la Constitución del 78, cuando el cartel de San Fermín se titula, por primera vez, Pamplona/Iruña.

Esta entrada histórica nos sirve para analizar el recurso que ha presentado EH Bildu ante el Tribunal Administrativo de Navarra (TAN) contra la campaña del Ayto. de Pamplona. Como sabemos, la Alcaldía ha promovido la no celebración de los Sanfermines, colgando un “pañuelico”, de 11 metros de ancho, en la fachada de la Casa Consistorial con el hashtag #LosViviremos, incluyendo los siguientes hashtags: en euskera #BizikoDigutu; en francés #OnVaLesVivre; y en inglés #WeWillExperienceThem.

El recurso de los bilduetarras se basa en haber dado un trato discriminatorio al euskera "vulnera la ordenanza del euskera" pues el tamaño del hashtag #BizikoDigutu es menor que el de castellano, siendo igual que el de “otros idiomas ajenos a esta ciudad como son el francés y el inglés”.

Carteles de San Fermín años: 1846, 1851 y 1852. ARCHIVO

Si la campaña #LosViviremos fuese un cartel de San Fermín, que no lo es, el recurso podría tener visos de prosperar; no por la historia –el vascuence es inexistente en los carteles de más de siglo y medio-, sino por la ordenanza bilingüe. Sin embargo, el TAN se enfrenta a valorar un mensaje de otra índole y que afecta a la salud pública. En efecto, promueve la no celebración de los Sanfermines para evitar las concentraciones, y por ende, disminuir los riesgos de propagar la Covid-19.

El objetivo era dar la máxima difusión en redes sociales, con destino a los más jóvenes. En ese sentido ha tenido buena aceptación. También parece muy desafortunado calificar al francés –Bayona está hermanada con Pamplona- y al inglés –por la obra de Hemingway- de ajenos a nuestra ciudad, pues siempre han estado ligados a los Sanfermines.

En definitiva, a la espera del fallo del TAN, no encontramos fundamento al recurso, salvo que para el grupo de Asirón el tamaño sí que importa.

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