Blog / El espejo de la historia

El requerimiento a Puigdemont

Por Javier Aliaga 18 octubre, 2017 - 9:41

El requerimiento del Gobierno a Puigdemont recuerda en forma al de Martin Lutero en la Dieta de Worms.

El cuadro (Anton von Werner 1877) representa a Martin Lutero ante la Dieta de Worms de 1521 presidida por Carlos V.
El cuadro (Anton von Werner 1877) representa a Martin Lutero ante la Dieta de Worms de 1521 presidida por Carlos V.

El rey de España Carlos I, a los pocos meses de haber sido proclamado –no coronado- emperador del Sacro Imperio Romano Germánico como Carlos V, tuvo que convocar en enero de 1521 la Dieta en la ciudad de Worms para tratar, entre otros temas, la situación del protestantismo. Aquella asamblea de tipo civil, que reunía a los príncipes del imperio, constituía el primer acto oficial del recién emperador, a la que también fue emplazado el fraile agustino Martin Lutero (Luther), ya excomulgado por León X, con un salvoconducto imperial.

Los hechos por los que se le juzgaba, habían comenzado cuatro años antes, cuando Lutero había escrito 95 tesis que colgó en la iglesia de Wittenberg; en las que denunciaba primordialmente el mercadeo de indulgencias de la Iglesia para la construcción de San Pedro. El agustino fue radicalizándose en los siguientes escritos hasta que en 1520, rompió abiertamente con la Iglesia, quemando públicamente la bula papal que le amenazaba con la excomunión.

En la primera comparecencia del agustino ante la Dieta, en abril de 1521, el asistente del arzobispo de Tréveris (Trier), Johann Eck, preguntó a Lutero, en latín y en alemán, si él era el autor de los escritos que habían convulsionado a la jerarquía eclesiástica, a lo que contestó afirmativamente. Seguidamente se le conminó a renegar de sus tesis, el fraile no quiso pronunciarse pidiendo tiempo para reflexionar.

Al día siguiente por la tarde, nuevamente se le preguntó: «¿Mantenéis o retractáis vuestras opiniones? El emperador quiere una respuesta sin ambages (non cornatum)…» Lutero contestó «Si su Majestad Imperial desea una respuesta llana, se la daré, “neque cornutum neque dentatum” [sin cuernos y sin dientes], y es ésta: Me es imposible retractarme, a menos que se me pruebe que estoy equivocado por el testimonio de las Escrituras, o por medio del razonamiento; no puedo confiar ni en las decisiones de los concilios ni en las de los Papas, porque está bien claro que ellos no sólo se han equivocado, sino que se han contradicho entre sí. Mi conciencia está prisionera de la Palabra de Dios y no es honrado ni seguro obrar en contra de la propia conciencia. El agustino finalizó su alegato con: «¡Que Dios me ayude! ¡Amén!»

Lutero abandonó Worms con el salvoconducto en vigor, pero su vida corría peligro. Su principal valedor, el príncipe Federico III de Sajonia, con la idea de protegerlo, simuló un secuestro para llevarlo y esconderlo en el castillo de Wartburg, donde trabajo intensamente en la traducción de la Biblia al alemán.

El 26 de mayo de 1521, el emperador emitió el Edicto de Worms con un “Se busca” al estilo Far West: «…prohibimos a cualquier persona, desde este momento, que se atreva, por palabras o por hechos, a recibir, defender, sostener o favorecer a dicho Martin Lutero. Por el contrario, queremos que sea aprehendido y castigado como un hereje comprobadoLos que ayuden en su captura serán recompensados generosamente por su buen trabajo.»

El esquema del requerimiento del Gobierno de Rajoy a Puigdemont -mediante un burofax del pasado día 11-, es similar al de Johann Eck en la Dieta de Worms, con dos partes. En primer lugar, hay una pregunta confirmatoria de una obviedad: «si alguna autoridad de la Generalitat de Cataluña ha declarado la independencia de Cataluña». La pregunta es de Perogrullo, pues todos hemos visto por TV la declaración de Puigdemont en la ceremonia de la confusión del día 10. Además, a partir de aquel día, 500 empresas han entendido que la república de Cataluña fue proclamada, razón por la que han cambiado su sede social en el registro mercantil. En segundo lugar, al igual que Johann Eck, el requerimiento de Rajoy plantea una parte imperativa y rectificativa: «revoque u ordene la revocación de dicha declaración de independencia a fin de restaurar el orden constitucional y estatuario»

La gran diferencia entre la respuesta de Lutero, y la contestación dada por Puigdemont el lunes, es que éste ni afirma, ni niega la primera pregunta; en consecuencia, no aborda el meollo de la cuestión. Todo parece indicar que ni va a reconocer su herejía constitucional, ni se va a retractar de la misma.

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