Blog / El espejo de la historia

Pamplona celebra el Armisticio

Por Javier Aliaga 19 noviembre, 2018 - 10:03

En noviembre de 1918 Pamplona también se sumó a las celebraciones de la victoria aliada de la Gran Guerra.

Portada del Pueblo Navarro del 12 de noviembre de 1918 con la noticia de la firma del Armisticio del día anterior.
Portada del Pueblo Navarro del 12 de noviembre de 1918 con la noticia de la firma del Armisticio del día anterior.

El 7 de agosto de 1914, a los 10 días del inicio de la que se conocería como la Gran Guerra, la Gazeta de Madrid –BOE de la época- publicó un real decreto fijando la posición española ante el conflicto; [el Gobierno de Alfonso XIII] «se cree en el deber de ordenar la más estricta neutralidad a los súbditos españoles».

El decreto dejaba insatisfecha a buena parte de la ciudanía española: por un lado, a los partidarios del Imperio austrohúngaro denominados germanófilos; por otro, a los aliadófilos o seguidores de la inicial Triple Entente –Gran Bretaña, Francia y el Imperio ruso- a la que se sumaron sucesivamente Italia, Portugal, EEUU y Grecia.

Alfonso XIII, a su vez, tenía el corazón partido, al ser germanófilo por parte de madre, la regente María Cristina de Habsburgo; así como aliadófilo por su consorte Victoria Eugenia de Battenberg. Aquel conflicto personal motivó al monarca para proponer una conferencia internacional de paz, pero aquello no prosperó. Ambos bandos pusieron a España, el incentivo de la recuperación de Gibraltar para que entrase en guerra; a pesar de la tentación, continuó manteniendo su neutralidad.

Finalmente, transcurridos cuatro años y tres meses de guerra, el día 11, del mes 11, a las 11 horas, del año 1918, se firmó el Armisticio que puso fin al conflicto. A lo largo de la jornada, la gente se arremolinó en las pizarras de los periódicos de todo el mundo para conocer los detalles. Al día siguiente, los cuatro rotativos de la capital navarra se hicieron eco de la noticia de forma dispar.

Diario de Navarra, cubriendo toda la primera plana, tituló « !BENDITA SEA LA PAZ¡ Ha sido firmado el armisticio»; añadiendo el comentario, « ¡En este feliz momento pedimos a Dios de todo corazón que ilumine a los hombres para que acierten a disponer las cosas de manera que este silencio impuesto a los cañones por el espacio de 35 días, de un silencio que no tenga fin nunca!». A su vez El Pueblo Navarro, tituló las tres columnas de salida de la portada «EL FIN DE LA GUERRA El Armisticio ha sido firmado»;

En contraste, ni El Pensamiento Navarro, ni La Tradición Navarra hicieron uso de su primera página para dar la noticia: el primero, en páginas interiores, tituló «Fin de la Guerra Europea ¡¡¡Ya llegó la paz!!!»; mientras que el diario católico-político se limitó a dar una escueta noticia «Con motivo de la firma del armisticio, ayer fue izada la bandera francesa en el vice consulado de esta nación en Pamplona»

En efecto, la delegación consular de Francia situada en el tercer piso del número 5 de Navas de Tolosa, colocó colgaduras y una bandera francesa en señal de júbilo por la firma del Armisticio. En el portal colocaron una mesa cubierta con los colores de la bandera francesa para recoger firmas y tarjetas de los aliadófilos. El responsable consular, Odón Rouzaut, recibió numerosas felicitaciones desde que se conociera la noticia. Entre firmas y tarjetas, se contabilizaron más de dos mil adhesiones.

Los aliadófilos pamploneses dieron muestras de júbilo, aunque menos efusivas que las producidas en San Sebastián o Bilbao. El día 14, la peña “El Rincón” del Café Suizo, organizó una cena intima para festejar el Armisticio; la mesa se decoró con los escudos y banderas de España, Francia y demás países aliados, que fue presidida por el agente consular, M. Rouzaut.

El viernes día 15 se celebró una sesión de cine organizada por los “Amigos de Francia” en el frontón Euskal-Jai de Pamplona, adornado con banderas de España y Francia. El acto tuvo una gran acogida, incluso el gobernador civil acudió con su familia, ocupando un palco.

Se exhibieron cinco películas del frente francés, pertenecientes a la serie “Anales de la guerra”. La proyección se amenizó con un sexteto, siendo especialmente emotivas para los asistentes, las interpretaciones del himno británico “Dios salve al Rey” y de “La Marsellesa” francesa.

Acabada la sesión cinematográfica, salió una manifestación enarbolando banderas de España y Francia que recorrió la plaza de la Constitución –actual del plaza del Castillo-, paseo de Sarasate y Navas de Tolosa hasta la agencia consular francesa, donde corearon “La Marsellesa” y vitorearon a Francia. El responsable consular, Odón Rozaut, salió al balcón dando gracias por aquella expresión de simpatía que correspondió con un viva España. Seguidamente el grupo se disolvió.

Una semana más tarde, la noche del 23, los “Amigos de Francia” organizaron un banquete en el Euskal-Jai, adornado con guirnaldas, al que asistieron unos 300 comensales, al final se proyectaron películas de la guerra. El evento fue amenizado por un sexteto y la banda de Lesaca que interpretaron varias piezas, entre ellas “La Marsellesa”. La fiesta duró hasta casi las dos de la madrugada.

En el número de 25 de noviembre de la revista La Avalancha de Pamplona (órgano de la Biblioteca Católico-Propagandista), Estanislao firma un artículo titulado «La paz que se avecina», que finaliza de la siguiente forma: «la futura paz no será fecunda en bienes, no será la de Cristo… Antes, por el contrario, a la corta o la larga, será semillero de nuevas desdichas y guerras siendo verdad, como lo es, que las mismas causas producen los mismos efectos».

Cualesquiera que fueron los razonamientos del periodista, en 21 años, sus malos presagios se hicieron realidad.

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