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Navarra y la pandemia de gripe de 1918 (II)

Por Javier Aliaga 26 julio, 2018 - 12:48

Como continuación del artículo anterior, en esta segunda entrega, el autor describe cómo se  sucedieron los acontecimientos durante la segunda oleada de gripe en septiembre de 1918. Mientras la epidemia se propagaba por toda la geografía nacional, en Navarra las autoridades tomaban medidas preventivas.

Chiste publicado en el periódico El Sol durante la primera oleada de gripe. En la segunda oleada también hubo confusionismo, unos la identificaban como tifus y otros como paludismo.
Chiste publicado en el periódico El Sol durante la primera oleada de gripe. En la segunda oleada también hubo confusionismo, unos la identificaban como tifus y otros como paludismo.

La situación era incierta, como reflejaba la nota de salud de Diario de Navarra (DN) del 18 de septiembre: «Ha habido pueblo en el que ha caído enfermo hasta el médico, por cuyo motivo hubo de enviar uno de Pamplona.» Sobre los casos detectados en Pamplona «se han podido comprobar que han sido importados de una provincia cercana». Finaliza con una llamada a la serenidad «excusamos advertir a nuestros lectores que no hay motivo alguno de alarma, porque las precauciones están tomadas de tal forma que se puede combatir y atajar el mal fácilmente…»

De todos modos, la propagación de la epidemia por toda la geografía española era un hecho, véase, por ejemplo, la crónica apocalíptica del Diario de Alicante sobre el pueblo albaceteño de Caudete: «…están sucediendo escenas dignas de los tiempos medievales o de las aldeas marroquíes. En un pueblo [Caudete] de unos ocho mil habitantes se mueren cerca de veinte al día...; los carros, cargados de cadáveres atraviesan las calles sin precaución alguna; las gentes dedicadas al servicio doméstico han huido; no hay, por lo tanto, quien cuide a los enfermos…Lo que pasa en Caudete es una verdadera vergüenza de España»

En las guarniciones militares por sus condiciones, como la de Pamplona, los soldados eran las primeras víctimas de la epidemia; el 19 de septiembre, se publicó en prensa, las alarmantes declaraciones del ministro de la Guerra «Anteayer había 1.000 atacados, ayer 2.000 y hoy 3.000».

En aquellas fechas se extendió el rumor de que en Goizueta fallecían 18 personas al día. Tras una visita a la localidad, escribe el Dr. Larumbe el 20 de septiembre en El Pueblo Vasco de San Sebastián, aplaudiendo las medidas adoptadas en la frontera; en tono tranquilizador desmiente el rumor, pues habiendo alcanzado los 300 afectados, sólo 10 de ellos habían fallecido. Se quejó de la «ridícula pulverización» por haber sido fumigado con ácido fénico a su vuelta.

Contrasta con el artículo publicado, dos días más tarde, en La Voz de Guipúzcoa, firmado por Andicoberry en el que critica la confusión originada «no se sabe si es tifus, viruela, sarampión o demonios condenados» que ha originado «el soldado de Nápoles, hoy ascendido a general por méritos de guerra», arremetiendo contra el Gobierno por su falta de política sanitaria en comparación con otros países europeos.

El 21 de septiembre, el inspector de Sanidad de Navarra, Dr. Jimeno, publicó en DN una nota complementaria a la emitida en mayo en lo referente a la desinfección de cuadras y estancias humanas, dando consejos sobre la higiene profiláctica personal y la desinfección de las fosas nasales. A pesar del desconocimiento sobre el agente causante de la gripe, el inspector en su escrito acierta plenamente: «la opinión general es en el aire donde se encuentra su mejor agente de propagación».

Lo novedoso de la nota del Dr. Jimeno es que incorpora tintes moralizantes, proponiendo una «vida ordenada», «dejándose de trasnochar», evitando «en locales confinados como los casinos, tabernas, cafés, teatros…son centros de vida de los gérmenes gripales y sitios abonadísimos para el contagio; y absteniéndose de todos los vicios y abusos, especialmente si se relacionan con Baco y Venus y las promiscuidades inherentes a las representaciones de estos dioses de la gentilidad…»

En el mismo ejemplar de DN, el gobernador civil, Luis M. Queipo, publica una circular (firmada dos días antes): «Declarada oficialmente la presencia de la enfermedad de “grippe” en forma epidémica, con carácter de gran poder difusivo…Los Alcaldes deberán extremar las medidas profilácticas». Acaba con la siguiente frase «Es obligación de las autoridades velar por la conservación de la salud pública y cuando esta se halla [sic] amenazada es deber ineludible defenderla».

El Ministerio de la Gobernación envió el día 22 a los gobernadores civiles una circular para que evitasen aglomeraciones, recomendando retrasar las fiestas (El Correo Español 23/09). Aquellos días localidades como Lanz, Milagro, Fitero, Mélida y Cirauqui, habían finalizado sus fiestas sin incidentes. Sin embargo, DN publica el 23 la crónica de Ayegui, en la que describe que tras las fiestas cívicas y la llegada de forasteros, había aparecido la epidemia grippal; al día siguiente «se encontraban en cama más de 30 individuos y hoy están unos 60».

Dadas las dos circulares lo inexplicable es que la Junta de Sanidad de Pamplona no suspendiera los Sanfermines Chiquitos (de Aldapa), cuyo programa fue: el 22, reparto de pan a los pobres, concierto e inauguración del monumento a Sarasate (con motivo del décimo aniversario de su fallecimiento) con la presencia de la comparsa de gigantes y por la noche zezenzusko; el 24, en la plaza de la Constitución, fuegos artificiales de Oroquieta e hijo; el 25, encierro y corrida de toros, comparsa de gigantes, juegos florales en teatro Gayarre en honor a Navarro Villoslada y por la noche zezenzusko; el 26, inauguración del monumento a Navarro Villoslada.

El día grande de los Sanfermines, se anunció la suspensión, debido a la gripe, de las fiestas en honor a san Miguel, en Ecala (Amezcoa-baja); al día siguiente, las de Zufía y Oteiza. Es el 27 cuando el gobernador civil, publica una circular sanitaria en un Boletín Oficial de Navarra (BON) extraordinario, notificando un telegrama del Ministro de la Gobernación «con el fin de evitar la propagación de la epidemia de grippe se prohíban toda clase de fiestas, espectáculos y aglomeraciones de público en lugar confinadosdeben prohibirse ferias y mercados…. »

Cumpliendo la orden gubernativa, el alcalde de Pamplona suspendió la feria de ganado que debiera haberse celebrado del 28 al 29 como parte de las fiestas; emitiendo un bando: «para evitar la propagación de la grippe…todos lleven una vida ordenada para impedir en nuestro cuerpo los microbios causantes de la grippe…absteniéndose…de toda clase de abusos y vicios» obligando al riego y desinfección de «cuadras, pocilgas, establos, caños, letrinas», aconsejando el lavado y la desinfección de: manos, cavidades buco faríngeas y fosas nasales.

La apertura de los cursos fue aplazada en la Escuela de Maestros y la de Maestras, así como el Instituto. También el gobernador civil instó a hacer lo propio a los rectores de los internados de Tudela y Lecároz. El 29, el alcalde de Pamplona, Arraiza se reunió con el Obispo y luego con los párrocos de la capital para hacer extensiva las medidas profilácticas en los templos.

Durante el mes de septiembre ciertos periódicos, como ABC y La Constancia de San Sebastián, hicieron campaña para evitar la llegada desde Francia de los trabajadores portugueses portadores de la gripe. ABC el 29 de septiembre publicó un truculento artículo (reproducido en El Pensamiento Navarro) describiendo lo sucedido en uno de los trenes a su paso por Burgos, «iba un cadáver (un enfermo fallecido en el camino), que los portugueses quisieron dejar allí, impidiéndolo la Guardia civil; que en Miranda del Ebro, los portugueses descendieron de los coches y hubo de intervenir la Benemérita para lograrse que volvieran a los coches»

El periódico de los Luca de Tena añade que «un matrimonio burgalés que viajó en uno de los trenes de los portugueses falleció al llegar a Barcelona.» Protesta contra esas «expediciones de inmigrantes portugueses sin someterles a lazareto», para acabar proponiendo una idea peregrina «Y en cuanto a los vagones… deben quemarse los utilizados y emplearse otros que desde el primer día sean sometidos a una desinfección rigurosísima»

El último día del mes, el Dr. García Rego publicó una carta en DN, en la cual parte de la base que «invade primero el aparato respiratorio…se impone el cierre temporal de teatros, cines, escuelas y colegios» Para finalizar «la salud, la moral y la estética ganarán muchísimo con que los Gobernadores civiles suprimieran estas orgías pueblerinas que duran siete y ocho días sin cesar».

Entre el 29 y 30 de septiembre todos los periódicos daban con discreción la noticia de que el rey Alfonso XIII, de veraneo en San Sebastián, había contraído la gripe; el subsecretario de Gobernación confirmaba que «el Rey padece un ligero ataque gripal». El día anterior los reyes habían visitado el palacio de los marqueses de Urquijo en Llodio, donde habían organizado, según La Nación, «una fiesta aldeana» en honor de los monarcas, en la que hubo: almuerzo, romería, partido de pelota y circo.

Esta afección gripal del rey, como la de mayo, se internacionalizó. Dos días después, El Journal de Paris la incluyó en la página tres titulándola, como no podía ser de otra forma, «Alfonso XIII tiene la gripe española». Lo raro es que si el rey hubiese contraído la gripe en mayo -como se difundió–, habría estado inmunizado. Los que habían sufrido la primera oleada gripe estaban inmunizados; razón por la cual en Madrid la incidencia de la gripe en otoño fue menor.

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