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Guernica 1937: bombardeo de “fake news”

Por Javier Aliaga 19 febrero, 2019 - 9:27

El bombardeo de Guernica de abril de 1937 provocó, en los medios franquistas, un aluvión de “fake news” negando la existencia del mismo, así como la autoría de la destrucción de la villa.

Vista aérea de las ruinas de Guernica tras el bombardeo.
Vista aérea de las ruinas de Guernica tras el bombardeo.

Desde la Edad Media las élites vizcaínas se reunían bajo el roble de Guernica en lo que era un incipiente parlamento. Tras la incorporación del Señorío de Vizcaya a la Corona de Castilla, al abrigo del viejo árbol, los reyes castellanos -posteriormente los españoles-, juraban mantener y respetar los Fueros vizcaínos por lo que recibían el título de Señor de Vizcaya.

Durante la Guerra de Sucesión Española (1701-1713), Felipe V promulgó los Decretos de Nueva Planta aboliendo los privilegios en diversas regiones españolas; sin embargo se mantuvieron los Fueros de las Vascongadas y del Reino de Navarra por haber apoyado la candidatura del Borbón. Por tanto, Guernica y su roble son símbolos históricos de libertad, de autogobierno y de pacto con la monarquía, que, en otro tiempo, se disputaron los nacionalistas vascos y los carlistas -don Carlos juró en 1834, frente al árbol, la defensa de los Fueros-.

El bombardeo de Guernica del 26 de abril de 1937, perpetrado por aviones italianos y alemanes -con bombas explosivas e incendiarias-, acabó con la villa envuelta en llamas. Al día siguiente, a pesar de que el conjunto histórico del roble y de la Casa de Juntas quedaron intactos, su centro urbano amaneció arrasado, con el 71% de sus edificios totalmente destruidos y sus ruinas todavía humeantes.

La villa foral había sido víctima de lo que se denomina como guerra total; es decir, un ataque aéreo a la población civil indefensa con todo tipo de armas mortíferas para provocar el pánico y el desaliento. Pese a lo que se viene diciendo, Guernica no fue el primer caso de estas atroces prácticas, según Muñoz Bolaños, los británicos ya lo habían experimentado en la Guerra Anglo-Afgana (1919) y en Irak (1921-1923); uno días antes, el 31 de marzo, hubo otro precedente en el País Vasco, los italianos de la Aviazione Legionaria bombardearon cruelmente Durango en el que perecieron 258 personas.

De todos modos, sea por la importancia histórica para los vascos -6 meses antes del bombardeo, José Antonio Aguirre había jurado junto al roble como presidente del Gobierno provisional del País Vasco-, sea por la repercusión internacional, Guernica se convirtió en un emblema contra la guerra que ha evolucionado a un símbolo de la paz.

Los conflictos bélicos acarrean en paralelo campañas en los medios para derrumbar la moral del adversario. La incivil guerra española no fue una excepción, la maquinaria mediática del bando rebelde hizo alarde en el manejo de la guerra sicológica. Recordemos que creó el concepto de quinta columna –atribuido a Mola, que se universalizó y tradujo a todos los idiomas-, para significar la existencia de una fuerza interna en el Madrid republicano capaz de apoyar su causa. Ante el devastador bombardeo, divulgó noticias no sólo para negar la autoría de los hechos, sino la existencia del mismo. Lo que en aquel tiempo eran mentiras, hoy eufemísticamente denominamos fake news.

En el aparato generador de desinformación destacaron dos singulares personajes. En la prensa escrita, Luis Bolín al frente de la Oficina de Prensa y Propaganda de Salamanca; un año antes, siendo corresponsal en Londres de ABC, había intervenido en la contratación del avión Dragon Rapide que transportó a Franco de Canarias a Tetuán para hacerse cargo de las tropas de África.

En las ondas radiofónicas, el general Queipo de Llano, el más golpista entre los golpistas, involucrado en dos insurrecciones: una en 1930, a favor de la república y otra en 1936 en contra. Sus charlas, a las 10 de la noche, desde la emisora de Unión Radio Sevilla, podían ser escuchadas en los dos bandos gracias a un potente radiotransmisor Lorenz que la ayuda alemana había enviado a los rebeldes.

Radio Requeté lanzó al aire, el 27 de abril a las 21:00, la primera falsedad: «Son completamente falsas las noticias transmitidas por el ridículo presidente del gobierno de Euzkadi relativas al incendio provocado en Guernica por las bombas de nuestros aviones… Los incendiarios son los que incendiaron Irún el verano pasado y Eibar ayer… ».

El 28 de abril, Radio Castilla la emite en tono más contundente: «No es la primera vez que miente Aguirre, mandarín de la república de Euzkadi. Aguirre ha declarado hoy que la aviación extranjera, al servicio de la España nacional ha bombardeado Guernica y la ha incendiado para herir a los vascos en lo más profundo de sus sentimientos. Miente Aguirre. Miente y él lo sabe. En primer término no hay aviación alemana ni extranjera en la España nacional…

»En segundo lugar, Guernica no ha sido incendiada por nosotros. La España de Franco no incendia. La tea incendiaria es un monopolio de los que incendiaron Irún… junto a los gudaris, están los mineros asturianos, profesionales de la destrucción por la llama y la gasolina y la dinamita… Miente canallescamente Aguirre porque nuestra aviación por el mal tiempo reinante, no pudo volar ayer… Vascos rendíos. Deponed las armas. Entregaros a la justicia de Franco, que es serena y noble…»

Ese día el Cuartel General de Franco redactó un boletín que se publicaría en toda la prensa afín: «…las calumnias de los vascos-soviéticos que después de destruir sus mejores ciudades, intentan culpar a la aviación nacional de estos actos de barbarie. Guernica no constituía en ningún caso objetivo militarnuestra aviación no ha podido actuar estos días por la niebla y llovizna reinantes»

El día 29 de abril la prensa del bando franquista publicó un artículo atribuido a Bolín: «…las tropas rojas antes de retirarse de Lequeitio y Guernica han incendiado estas poblaciones… tratan de atribuir a los nacionales la destrucción y los incendios que ellos realizan. Ni ayer ni hoy ha volado la aviación española, debido al mal tiempo… los incendios que provocan los marxistas en las ciudades que abandonan son obra exclusiva de la barbarie roja»

Aquel día las tropas de Mola entraron en Guernica, según diversos autores, hubo una limpieza para que los periodistas no vieran indicios del bombardeo; Paul Preston en Ignacio Fontes: «soldados alemanes especializados de la Legión Cóndor maquillaron con meticulosidad las ruinas de la ciudad: recogieron restos de cadáveres, casquillos y carcasas, bombas sin estallar…»

Por la noche, Queipo de Llano desde Radio Sevilla comentó que el “supuesto” bombardeo había suscitado un debate en la Cámara de los Comunes de Londres; reprochó que no se hubiesen preocupado por Oviedo en 1934, ni por el Santuario de La Cabeza. Acabó insistiendo que aquel día «nuestros aviones no pudieron volar a causa de la lluvia.»

En la charla del día siguiente, el general Queipo de Llano respondió a Daily Expres: 1) Sobre las bombas con inscripciones alemanas recogidas por Noel Monks, «Hay muchas personas compradas con el oro robado de nuestros bancos»; 2) los marxistas «destruyeron o procuran destruir todos los pueblos que tuvieron que abandonar: Irún, Toledoayudando a los vascos se encuentran varios batallones de mineros asturianos que manejan muy bien la dinamita»; 3) «Creo que si se ha destruido Guernica la han destruido los propios rojos, los asturianos o los vascos». Queipo acabó poniendo en marcha un crowdfunding a favor de «Radio Sevilla que atraviesa por una situación económica difícil», con «una aportación mensual de dos reales o de una peseta».

El 1 de mayo, se publica un artículo emitido por la oficina de Bolín: «Guernica ha sufrido el temporal apocalíptico de los que al huir –son ordenes precisas de Moscú- dejan el incendio y la miseria como una estela de locura… Guernica ha sido destruida por los rojos al servicio de los separatistas vascos.»

Al hilo de Guernica, el cínico Queipo de Llano en su charla del 3 de mayo, justificó el bombardeo de Jaén que él había ordenado: «Dije en su día que por cada bombardeo de ellos se haría otro por nuestra aviación. Vinieron a Córdoba y bombardearon el Hospital y el Manicomio… di orden también que fuese bombardeado Jaén»

Han pasado 82 años del episodio que, probablemente, ha generado más controversia y bibliografía de aquella guerra. Con todo, hay muchas cuestiones que los escritores no se ponen de acuerdo: ¿Hubo feria? ¿Guernica era un objetivo militar? ¿Cuántos habitantes había en la villa? ¿Quién dio la orden del bombardeo? ¿El Gobierno vasco tenía una lista de fallecidos?

Algunos autores que habían negado la existencia del bombardeo, acabaron por reconocerlo -de la Cierva publicó hasta 9 versiones en 6 años- pero aferrándose a la teoría de que los dinamiteros asturianos habían provocado el incendio que destruyó la villa.

Como muestra de disconformidad, véase la enorme dispersión del balance de muertos: Informe Herrán (menos de 100); Humberto Unzueta (120); Jesús Salas Larrazábal (126); Txato Echaniz y Vicente del Palacio (164); Vicente Talón (no más de 200); Castor de Uriarte arquitecto municipal y testigo (250); Alfredo Espinosa, consejero de Sanidad, 29/04/1937 (500); Noel Monks en Daily Express 11/05/1937 (600); Corman en Ce Soir 28/04/1937 (800);  José Antonio Aguirre y Xavier Irujo (1.645); cuatro enfermeras testigos (2.000).

Lo que no cabe duda es que la autoría del cruel bombardeo, en su mayor parte, fue de la Legión Cóndor, tal y como lo reconoció Alemania, pidiendo perdón, en abril de 1997, con ocasión de su 60 aniversario.

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