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Blog / El espejo de la historia

El Estatuto Vasco de 1936 ( y V)

Por Javier Aliaga 07 febrero, 2017 - 23:45

Proponemos un hecho histórico para que el lector adivine si se trata o no de una falsedad. 

El 7 de octubre de 1936 José Antonio Aguirre jura su cargo como presidente del Gobierno provisional del País Vasco.
El 7 de octubre de 1936 José Antonio Aguirre jura su cargo como presidente del Gobierno provisional del País Vasco.

Verdadero o falso:

El Estatuto que dio origen al primer Gobierno provisional del País Vasco, fue aprobado el 1 de octubre de 1936 en las Cortes, sin quórum de diputados.

Legislativas del 16-F de 1936

El 8 de enero de 1936 la Gaceta publicó tres decretos: la disolución de las Cortes, la convocatoria de elecciones para el 16 de febrero y la suspensión del estado de excepción. Aquellas Cortes habían subsistido por dos años, en los que se sucedieron 9 Gobiernos, 5 de los cuales presididos por Lerroux. La publicación de los decretos inició una apasionada campaña electoral, polarizada en dos grandes bloques: el Bloque de Derechas Contrarrevolucionario (BD) y el Frente Popular (FP).

En plena campaña, representantes del PNV viajaron a Roma para visitar al papa con la intención de crear una Iglesia vasca eusko-parlante. Pasados cuatro días sin ser recibidos ni por el papa Pio XI, ni por el cardenal secretario Pacelli –quien sería Pio XII­-, fueron recibidos por el prosecretario Mons. Pizzardo que les conminó a agruparse electoralmente con el BD. A pesar de su ferviente catolicismo, los nacionalistas no sucumbieron a las presiones vaticanistas y acudieron por su cuenta a las elecciones.

El FP incluyó en su programa electoral la amnistía para los afectados por los sucesos de octubre de 1934 (unos 30.000, entre presos, represaliados y exiliados), así como la restitución del Estatuto de Cataluña. En el País Vasco, el socialista Prieto, centró su campaña en el establecimiento del Estatuto Vasco, ello no significó un acercamiento entre el PNV y el FP; más bien lo contrario, pues arrebataba al nacionalismo el protagonismo de su ansiado Estatuto.

El día de las elecciones “Diario de Navarra”, insertó varios avisos por haber detectado candidaturas piratas del BD «en las que disimulada y traidoramente se había sustituido un candidato de dicho Bloque por don Manuel Irujo» El origen del problema fue que el PNV navarro en vez presentar 5 candidatos, sólo presentó a Irujo.

Al día siguiente de los comicios, pese a confirmarse la necesidad de una segunda vuelta en varias circunscripciones (entre ellas Álava, Guipúzcoa y Vizcaya-provincia), se daba por descontado el triunfo del FP. Lo cual desencadenó una oleada de manifestaciones violentas reclamando el poder y exigiendo la inmediata libertad de los presos. Mientras algunos gobernadores civiles dimitían impotentes por los acontecimientos, arreciaban las presiones al Gobierno para declarar el estado de guerra, a lo cual se negó su presidente Portela Valladares, que atemorizado dimitió el día 19 sin esperar a finalizar el proceso electoral. El presidente de la Republica propuso la sustitución por Azaña, el líder del FP, que no tardó en decretar la amnistía.

En Navarra, el escrutinio fue parejo a las elecciones de 1933, el BDcopolos 7 diputados en la primera vuelta; quedando sin representación: el FP con un 21% y el PNV con 9%. En Guipúzcoa el BD renunció a la segunda vuelta, desviando su voto al PNV, gracias a lo cual, obtuvo 4 diputados –entre ellos Irujo-, gesto nunca agradecido por los jelkides.

A nivel nacional, si bien los historiadores no se han puesto de acuerdo en las cifras de votos, la diferencia entre el BD y el FP fue mínima. Gracias a la prima de la ley electoral, la victoria del FP fue relativa; pero como escribió el presidente Alcalá Zamora, el FP la convirtió en aplastante «violando todos los escrúpulos de legalidad y de conciencia». Según él, se produjo en dos etapas: en la primera, tras las elecciones al faltar los gobernadores civiles, «la muchedumbre se apoderó de los documentos electorales»; y en la segunda, en Comisión de Actas. Más de 200 actas fueron protestadas y según datos de Portela, las alteraciones postelectorales fueron 80.

Nuevo estatuto EV5

A mediados de abril se constituyó en Cortes, la Comisión de Estatutos con 20 miembros; Prieto como presidente y Aguirre de secretario. El trabajo en la Comisión de Actas y en la de Estatutos, propició el entente FP-PNV, atrás quedaron viejas pugnas. El PNV asumió dejar la iniciativa de Estatuto a Prieto; éste acabó encarnando la «¡bendita la mano por medio de la que nos llegue el Estatuto!» que anhelaba Irujo meses antes.

La ponencia integrada por Aguirre y Viguri –FP de Álava-, resolvió la “cuestión alavesa” que había bloqueado el EV4, declarando la validez del plebiscito de 1933 y la continuidad de Álava en el proceso estatutario. Prieto propuso la redacción de un nuevo estatuto simplificándolo, tal y como había expresado 4 años antes. La ponencia formada por Viguri, Aguirre y Amilibia –PSOE Guipúzcoa- fue la encargada de mutilar el EV4, dando lugar al EV5; cuyas diferencias son patentes: el EV4 plebiscitado tenía 53 artículos, mientras que el EV5 acabó compendiado en 14. El 17 de junio el EV5 estaba listo a falta del capítulo de Hacienda, que precisó el dictamen de los técnicos y éste se prolongó hasta el 2 de julio.

El orden público

Si hubo un problema permanente en la vida de la II República, fue el deterioro del orden público. Con todo, se agravó inusitadamente a partir de las elecciones del 16-F. El gobierno del FP fue incapaz de controlar la oleada de disturbios y enfrentamientos callejeros.

Gil Robles en la tormentosa sesión de Cortes del 16 de junio, dio a conocer una estadística espeluznante que reflejaba el clima de violencia de los 4 meses de Gobierno del FP (del 16 de febrero al 15 de junio): muertos con violencia, 269; heridos de diversa gravedad, 1.287; atracos consumados, 138; iglesias totalmente destruidas, 160; asaltos a templos e intentos, 215; centros particulares y políticos destrozados, 69; centros asaltados, 312; periódicos totalmente destruidos, 10; asaltos parciales, 33; huelgas generales, 113; huelgas parciales, 228; bombas y petardos estallados, 146.

El penoso alzamiento

El alzamiento organizado por el “Director”, Mola desde la Comandancia Militar de Pamplona, no tuvo nada de “glorioso” –como diría el mantra franquista-. Penoso y mal medido; a juzgar por el resultado, un fracaso desencadenante de una cruenta e incivil guerra.

Inicialmente ambos contendientes cometieron numerosos errores; los sublevados repitieron algunos de los cometidos en la intentona de 1932, además difícilmente podían prever que el Gobierno de Giral disolviese el Ejército y entregase las armas a los civiles. Esta oportunidad no la desaprovecharon las facciones más revolucionarias, que a partir de entonces, las ciudades quedarían a merced de las milicias obreras principalmente anarquistas.

La singularidad de la guerra española, es que ambos bandos no definieron claramente el régimen por el que luchaban. Del lado rebelde, se integraron fuerzas heterogéneas: alfonsinos, requetés, falangistas e incluso militares republicanos. Del mismo modo, en el bando republicano, no todos luchaban por restablecer la legalidad: un amplio sector de la izquierda consideraba que la República de 1931 era burguesa, los más revolucionarios aspiraban al “comunismo libertario” y los nacionalistas luchaban por su república.

Ante la sublevación, la reacción del PNV fue confusa, Irujo se posicionó rápidamente en contra. El 19 de julio, tras una noche de deliberación, el Euzkadi Buru Batzar (EBB) publicó una nota en “Euzkadi” de apoyo al Gobierno republicano, muy posiblemente según historiadores, haciendo valer la aprobación del Estatuto. El anciano Arana (Luis), hermano de Sabino, defendió la neutralidad del PNV ante «esa guerra de españoles», en discrepancia por el acuerdo con el FP se dio de baja en el partido.

Por el contrario, el Napar Buru Batzar (NBB) publicó el 23 de julio, una nota de no adhesión al Gobierno republicano en “Diario de Navarra” (“La Voz de Navarra” había sido cerrada el 19). Los historiadores nacionalistas han puesto énfasis en los fusilamientos de peneuvistas en Navarra y Álava, que los hubo, omitiendo que reconocidos nacionalistas se incorporaron a las filas del requeté.

El cambalache

El 4 de septiembre de 1936 -día de la ocupación de Irún por la Columna Beorlegui-, se forma un nuevo Gobierno presidido por el “Lenin español”, Largo Caballero, -dirigente del ala revolucionaria del socialismo y cabecilla de los sucesos de octubre de 1934-, al que se incorpora una amplia representación del FP: 6 socialistas, 4 republicanos, 2 comunistas y uno de la Esquerra.

A primeros de agosto, los obispos de Vitoria y Pamplona habían emitido conjuntamente una pastoral en la que denunciaban la alianza del PNV «con enemigos declarados, encarnizados de la Iglesia». Esta fue probablemente una de las razones de la tibieza del PNV en los dos primeros meses de la contienda; no obstante, los nacionalistas ya habían formado el Eusko Gudarostea u organización de las milicias vascas.

El Gobierno de Largo Caballero propuso al PNV su incorporación en el gabinete. El objetivo era doble: ganar un aliado para reforzar el frente del Norte que sucumbía; y mejorar su imagen internacional con un partido católico en sus filas.

Una comisión del PNV voló a Madrid para parlamentar con Largo Caballero, sin ocultar sus intenciones: «Si usted quiere que Euzkadi resista las embestidas fascistas, haga los posibles para que se nos otorgue el Estatuto y únicamente así le aseguramos que se resistirá.» El Gobierno se avino al cambalache: el PNV participaría en el Gobierno con un ministro, a cambio de aprobar el Estatuto. Los nacionalistas propusieron se hiciese por decreto ley, pero el FP decidió hacerlo en un pleno de Cortes. El día 15 de septiembre, la prensa anunciaba la entrada del PNV en el Gobierno –la víspera la Columna del Coronel Beorlegui había ocupado San Sebastián-. El 25, entró Irujo como ministro sin cartera en el Gobierno del FP, se había materializado la primera parte del pacto FP-PNV.

1 de octubre de 1936

El 1 de octubre de 1936, se celebró un acto de Burgos que cambiaría los destinos de España para los siguientes 39 años; la “Junta de Defensa Nacional”, u órgano supremo del bando rebelde, transmitió todos los poderes a Franco, nombrándolo “Jefe de Estado y generalísimo de todos los ejércitos”; ya no los soltó hasta que se murió. Miembros de la Junta lamentarían el error.

Ese mismo día, en un Madrid controlado por milicianos, se reunieron las Cortes, o mejor dicho una parte de ellas correspondiente a un centenar de diputados de izquierda que no habían huido. Los de derechas en zona republicana, estaban encarcelados o habían sido fusilados (caso de la matanza de la cárcel Modelo). En aquella sesión se aprobaron los presupuestos de Guerra y el EV5 al que se añadió tres disposiciones transitorias atendiendo a la situación de guerra; la primera establecía un Gobierno provisional con la elección del presidente por concejales.

La aprobación del EV5 fue por aclamación –si hubiera sido nominal habríamos tenido el número de diputados-; en cualquier caso, no llegó a alcanzar el quórum de 200 diputados exigidos por el reglamento para la aprobación de una ley orgánica. Aprobado el EV5, Ibarruri (Dolores), “Pasionaria” gritó ¡Viva el Estatuto Vasco!

7 de Octubre de 1936

En octubre la situación del País Vasco republicano era angustiosa, Álava y la práctica totalidad de Guipúzcoa ya estaban controladas por los sublevados. El día 7, con arreglo a la disposición transitoria del EV5, se distribuyeron 4 mesas electorales en Bilbao para que los concejales votasen durante dos horas. Por la tarde en la Casa de Juntas de Guernica, se dio lectura al escrutinio: Aguirre había sido elegido por la casi unanimidad de unos mil concejales (vizcaínos en su mayoría, algunos guipuzcoanos y unos pocos alaveses) El gobernador civil, en nombre del Gobierno de la República, proclamó a Aguirre presidente del Gobierno provisional de Euzkadi.

Acto seguido, Aguirre juró su cargo primero en vascuence y luego en castellano, con la formula: «Ante Dios humillado, en pie sobre la tierra vasca, bajo el  roble de Vizcaya, en el recuerdo de mis antepasados, juro cumplir mi mandato con entera fidelidad.» Inmediatamente, Aguirre dio lectura a un gabinete de concentración, formado por fuerzas del FP: 5 PNV, 3 PSOE, 1 IR, 1 UR, 1 PCE, 1 ANV.

El 18 de junio de 1937, las Brigadas de Navarra entraban en Bilbao, el primer Gobierno provisional del País Vasco había durado poco más de 8 meses.

Respuesta a la pregunta planteada

Es justo reconocer que la guerra se cruzó en el trascurso normal del proceso estatutario vasco, que en otras circunstancias se habría aprobado sin dificultad; por lo que no habría sido necesario ni el trueque FP-PNV, ni el paripé de la aprobación en Cortes. Ello no deja de ser una anécdota entre las irregularidades cometidas y la dramática situación vivida. Conforme a lo expuesto, el hecho inicial propuesto es verdadero.

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