Blog / El visillo parlamentario

Sin convenio en el Tren de Altas Prestaciones

Por Guzmán Garmendia 01 Junio, 2018 - 9:41

Con el cada vez menos apreciable murmullo de aquellos que, por defecto, se oponen a la evolución, el Tren de Altas Prestaciones (TAP) sigue su senda por tierras forales a modo licitaciones, proyectos y obras, iniciativas, todas ellas, firmadas, corroboradas y certificadas en lejanos despachos de la capital del Manzanares. 

Manu Ayerdi durante una sesión parlamentaria. MIGUEL SANTIAGO
Manu Ayerdi durante una sesión parlamentaria. MIGUEL SANTIAGO

A pesar de lo trascedente de la infraestructura, la ausencia del ejecutivo foral en la toma de decisiones es evidente desde que en octubre del año pasado, y tras un pueril juego instado por lo más involutivo del cuatripartito del cambio -¿Qué cambio?-, el Gobierno de España rompió el convenio con el que hasta entonces se validaban de forma consensuada las opciones relativas a la construcción del nuevo ferrocarril a su paso por Navarra.

Medio año después, la situación de debilidad del cicepresidente del Gobierno de Navarra y Consejero de Desarrollo Económico, Manu Ayerdi, se acentúa por el paso del tiempo y el refrendo que otorga el silencio extremo con el que el gobierno central le obsequia cada vez que trata de influir en la colocación de una simple traviesa entre Cortes y Alsasua.

De este modo, la nada ha sido la única respuesta que el Gobierno de Navarra ha recibido del Ministerio de Fomento, como se pudo observar durante la concurrida presentación unilateral del proyecto en la Delegación del Gobierno que nos sirvió el exalcalde de Santander, con la presencia bajo techo de la Consejera del ramo vasca, Arantxa Tapia, que, al mismo tiempo que consciente y provocativamente incluía a Pamplona ‘entre las cuatro capitales vascas’, contemplaba como a la intemperie sostenían una pancarta los tres socios del Gobierno foral en contra de lo que el cuarto, el Gobierno, estaba ahí digiriendo. Todo muy normal.

Son muchas las decisiones que se deben tomar y que se están tomando, algunas de ellas de índole históricas, que podría decantar que el principal eje no discurriera por nuestros límites y lo hiciera por otras capitales españolas, alguna de ellas ya preparada para acoger el TAP en su principal estación. Igualmente, la ubicación de la parada de Tudela, el bucle ferroviario a su paso por Pamplona y, por supuesto, el propio emplazamiento y servicios de la  estación de la capital de Navarra se están dibujando, nítida y concienzudamente por, tal vez, alguien que tan solo conozca el viejo Reino de Navarra por un conjunto de isolíneas, coordenadas, leyendas y curvas de nivel, a lo que se suma la selección de la ubicación del estratégico centro logístico y, como no, de cualquier metro de vía que atraviese Buñuel, Ribaforada, Castejón, Cadreita, Marcilla, Villafranca, Tafalla, Irurtzun, Uharte Arakil y todos y cada uno de los municipios navarros involucrados.

Mal momento ha elegido el Gobierno de Uxue Barkos para forzar la ruptura de relaciones con Madrid en, además de otras cuestiones, la de la construcción de un medio de transporte imprescindible para el futuro comercial, social y económico de Navarra.

Las noticias son que los contactos son nulos, y si los hubiere lejos del conocimiento público y de la gestión municipal, mal favor se le estaría haciendo a la transparencia y a la participación, tan mencionada como poco practicada por los moradores del viejo palacio de la Diputación.

Es imprescindible la redacción y firma de un nuevo convenio entre el Gobierno de Navarra y el Gobierno de España en relación con la construcción del Tren de Altas Prestaciones a su paso por nuestra Comunidad Foral.

No podemos permitir que la voz de los navarros y de las navarras se ha haya silenciado por la mal calculada soberbia de un Vicepresidente, atado por una minoría que históricamente ha apostado por el atraso estructural de Navarra. Se están tomando decisiones de la máxima relevancia para los intereses de todos, y debemos alejarnos de la senda del retroceso, tomando, de forma decidida, la vía de la evolución, cogiendo las riendas de nuestro futuro y soltando un lastre que, a modo de alforjas, nunca debimos necesitar para este viaje.

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