odio

El odio (abertzale) en tiempos del corona

El Ejeército recorre las calles de Pamplona durante la crisis del coronavirus y del estado de alerta. MIGUEL OSÉS

Estos tiempos señalados y delicados de la historia ponen de manifestó lo que somos. Nuestras virtudes y defectos. Qué fácil es hacer el ridículo cuando menos toca.

Violencia dirigida

Crispación en la calle Curia con insultos y pitada contra los concejales de UPN. MIGUEL OSÉS

La ciudadanía tiene que tener claro qué espera cada uno de nuestras fiestas después del comportamiento demostrado.

Pamplona, capital del odio

Ernai se manifiesta en rechazo a la sentencia por la agresión de dos guardias civiles en Alsasua. PABLO LASAOSA 12

Los representantes de nuestras Instituciones, Gobierno, Parlamento, Ayuntamiento de Pamplona se han coordinado para poner a disposición de los radicales todos los recursos públicos posibles y también los que no son posibles porque lo impide la ley.

Odio a la gente

Representación de una multitud de personas.

A mi la gente, en general, me cae mal, y en particular, pues también. La gente es una peligrosa masa cobarde que mejor lejos que cerca, y mejor si no esperas nada que si crees que te van a echar una mano... porque te la echaran, pero a lo sumo, al cuello.

El aberchandalismo y el odio

Violencia callejera en Pamplona tras una manifestación convocada por la izquierda abertzale llamando a la _autodefensa ante la represión_. MIGUEL OSÉS_4

No hay nada que me guste más que sentarme en una terracita al lado de algún grupo de aberchándales, pedir una caña, meter oreja y escribir a su dictado algún artículo. Me chifla ponerlos en el microscopio, vamos.

Almodóvar y la nostalgia de la tolerancia

Pedro Almodóvar

He leído con atención unas confesiones de Pedro Almodóvar en El País desde Nueva York. El MOMA ha organizado una exposición retrospectiva del cineasta español, aquí le recriminamos que su última película, Julieta, no haya obtenido galardones europeos.

Odio contra la religión

Este domingo el imán de una mezquita de Nueva York y su ayudante han sido asesinados. Como lo fue hace unas semanas en Francia el sacerdote católico de 85 años, Jacques Hamel mientras celebraba la misa.