cielo

Mirando al cielo

Mirando al cielo

Cuatro de julio y es la antevíspera de nada. Se hace difícil escribir los días en los que esta anormalidad persistente no permite ni la esperanza de la alegría. No es cierto que la esperanza sea lo último que se pierde. Una vez perdida quedan todavía la confianza y la actitud.

El cielo

El cielo

Pocas fiestas tan bonitas como la de recordar a los que se fueron. Pocas alegrías tan sinceras como las que brotan del dolor más profundo. Nada más fuerte que asumir las consecuencias, celebrar lo celebrarle y decidir qué hacer con el resto.