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Mirando al cielo

La vuelta del Castillo acoge en las noches de San Fermín a miles de personas que se acercan para disfrutar de la colección de fuegos artificiales que iluminan el cielo de la capital navarra. EFE/Jesús Diges.

Cuatro de julio y es la antevíspera de nada. Se hace difícil escribir los días en los que esta anormalidad persistente no permite ni la esperanza de la alegría. No es cierto que la esperanza sea lo último que se pierde. Una vez perdida quedan todavía la confianza y la actitud.