• martes, 13 de abril de 2021
  • Actualizado 06:22

 

 
 

Opinión

A quienes les haya tocado gestionar proyectos o ayudas, seguro que se acuerdan de HORIZONTE 2020, un programa europeo para potenciar proyectos de investigación e innovación, del 2014 al 2020, ¿se acuerdan? Pues ya estamos en el horizonte. Qué cosas.

Cerramos el año, otra vez, esta vez también década. Parece que esto le da más importancia al cierre, como de acabose total. Pero la realidad es más simple, el primer día del año solo será el día siguiente a otro. Habrá que seguir intentándolo, con el año no se acaba nada. Ojalá fuera así a veces.

No hace falta que nos contemos todo. Estoy por sacar una línea de camisetas con la frase, o tatuármelo en la frente. Qué necesidad de ir por la vida de sinceros, que no, que la verdad muchas veces no es la misma. Basta de confundir sinceridad con necesidad de autoafirmarse.

A veces se me olvida cuánto me gusta escribir. El acto de hacerlo. Sin preocuparme de que quede bien o mal, de si dice algo concreto o lo deja todo en el aire, volando.

Osasuna combatió hasta el final, también compitió, e incluso dejó buena imagen, pero en el Metropolitano se impuso la lógica. Solo el fichaje de Morata costó más que el pago anual de la plantilla rojilla. Y por otros ha pagado tres veces más.

¿Cuántos socialistas honorables que no querían pactar con ETA tuvo que matar ETA para que corriera el escalafón hasta llegar a estos miserables socialistas que hay hoy, que negocian con el partido de la ETA hasta los presupuestos de Navarra? 

Osasuna no podía alargar estadísticas hasta el infinito. Algún día se romperían y sucedió ante el equipo de Bilbao, el Athletic Club. No hicieron nada los bilbaínos, pero los rojillos tampoco tuvieron su día y, además de las ausencias, jugaron como acomplejados.

La semana que viene hará sesenta y cuatro años desde que Rosa Parks se negó a levantarse y ceder su asiento en un autobús a un blanco. 

Ya es oficial. El bilingüismo en el País Vasco ha muerto. El gobierno vasco, formado por el PNV y sostenido por el PSOE, ha decretado que los ayuntamientos podrán dirigirse al ciudadano solo en euskera.

Se confirma que Pablo Iglesias no se va a dejar joder la vicepresidente con la que sueña por una minucia de mil millones de euros y de este tema poco más o menos ha dicho lo mismo que el PSOE, que son cosillas del pasado, cosas del bipartidismo.

Es la definición perfecta para este movimiento de neopropuestas de mejora que no son otra cosa que volver aquello que negamos para parecer modernos. O somos una sociedad sin memoria, o una sociedad imbécil o, ojo peligro, ambas son ciertas.

Me hablaban ayer de un cordobés que decía que el parecido entre aduladores y amigos es el mismo que entre lobos y perros. Y lo primero que me vino a la cabeza fue el debate electoral y esta campaña deja vu.

Pocas fiestas tan bonitas como la de recordar a los que se fueron. Pocas alegrías tan sinceras como las que brotan del dolor más profundo. Nada más fuerte que asumir las consecuencias, celebrar lo celebrarle y decidir qué hacer con el resto.

El único programa que hay hoy detrás de Halloween es la diversión. No ha entrado ahí la política y permanece puro. Cada persona hace de esa fiesta su fiesta, sin reglas, sin una cantidad sistematizada de telas de araña truchas, y no hay nada trascendente en ella.

Esta obviedad escrita no parece tan clara en la vida real y afecta a empresa, vida social, política y familia. Soy más de tigres y leones, pero hablemos de perros haciendo de gatos.

Nada más confuso que dejar la resolución de los conflictos en manos de un término impersonal. Decir que la gente, el pueblo, la juventud, los ciudadanos de bien tienen la solución es la forma más simple de quitarse la responsabilidad.

Maiorga es un dandy apocalíptico y decadente. Lleva con él las catacumbas a cuestas, parece un Atlante, con esa mirada de córneas enrojecidas en la que parece recaer el peso de un pueblo, el aberchándal, que tampoco le comprende. 

El autor enfatiza en los valores del deporte olímpico como transmisores de una serie de sacrificios que muy pocos están dispuestos a ofrecer. En este caso en particular, es el ciclista navarro Juan Peralta Gascón, quien merece el reconocimiento.

Al parecer nadie ha quedado satisfecho con la sentencia del Supremo.  De nueve a trece años. Café para todos y a casa en un breve periodo de tiempo a disfrutar del tercer grado.

“Como en casa en ningún sitio”, claro, por eso en cuanto tenemos un par de días libres y cuatro euros, nos largamos a donde sea. Es más fácil justificarnos con tópicos que tomar decisiones valientes.

Y entonces, como decía en mi artículo anterior, Ortuzar se bajó del púlpito de una de esas misas xenófobas de su secta nacionalista vasca y se puso a echar sus babas sobre Navarra.

A mí me dicen como a Txibite que voy a ser presidente gracias al discurso xenófobo de Ortuzar y a la justificación del asesinato con fines políticos de Otegi y echaría a patadas de mi vista a quien me lo propusiera.

Basta con poner “Gre” en Google para que la primera sugerencia sea el nombre de esta chica sueca de dieciséis años. Convertida en referente, heroína y propuesta de salvación para el planeta. Héroes en tiempos de crisis, somos una sociedad de pancarta.

Pensé que nunca iba a ocurrir, que nunca los socialistas iban a dejar el constitucionalismo y la decencia para echarse al monte con el partido que justifica asesinatos y homenajea a etarras.
Último día de verano, a punto he estado de cortar y pegar alguna sabatina de las que hablaban sobre una de tantas elecciones de estos últimos cuatro años, que igual colaba. 
La realidad de un pueblo como el de Pamplona, que respeta sus tradiciones, fortalece sus creencias y promueve los valores de sus gentes, es algo que no deja de sorprenderme.