Colaboradores

Ando con la víscera revuelta estos días por una cosa y por otra y si es por soltarla, la víscera, yo también sé, es muy fácil, mira: los encerraría de por vida y tiraría la llave al Arga. O al río Al Revés, que es el río con el nombre más literario que conozco. En cualquier caso al Sadar nunca, que con mierda no se mancha ese nombre. Jamás.

Cuatro jóvenes, dos parejas, están de fiesta en Navarra, en Alsasua, donde viven y trabajan. En un bar, sin que nada ocurra para justificarlo, son agredidos brutalmente por decenas de jóvenes también de Alsasua, de Navarra.

A veces la vida te da la oportunidad de conocer otras realidades y poder compararlas con la tuya, aunque sea por sorpresa; y saltan resortes y crujen estructuras, ¿conocen esa sensación? Hay quien la llama asombro.

A veces la vida te da la oportunidad de conocer otras realidades y poder compararlas con la tuya, aunque sea por sorpresa; y saltan resortes y crujen estructuras, ¿conocen esa sensación? Hay quien la llama asombro.

El otro día un grupo de jóvenes periodistas con los que coincidí, me preguntaron qué era escribir... y no supe qué contestares. A ver si lo logro hoy, escribiendo..

Todo empezó aquella noche de octubre del 2016. Dos Guardias Civiles y sus novias recibieron una paliza en un bar de la localidad de Alsasua por parte de un grupo de violentos  que los mandó al hospital.

Obviemos todo, hasta el peligrosa idea que están intentando colar gobierno de Navarra y batasunos, valga la redundancia: la justicia se debe no a un juez y las leyes sino a la masa que seas capaz de congregar.

A Diego Martínez se le agotó el discurso hace tiempo. Ante el Córdoba volvió a evidenciarlo en la sala de prensa, donde basó toda su explicación del partido en el gol en contra, y sobre el césped alineando a Arzurica, quien más corre y menos influye, en vez de uno de sus tres mejores futbolistas, Lucas Torró.

El pasado viernes día 13 se celebró en la Escuela de Seguridad y Emergencias de Navarra, una interesantísima jornada sobre el suicidio en las Fuerzas y Cuerpos de seguridad. 

El otro día me subí en un taxi y sonaba Aretha Franklin, A change is gonna come, preciosa; más todavía por inesperada. Cuatro minutos de paz. ¿Sería premonitoria, y estará viniendo el cambio?

Este miércoles mis compañeros de UPN en Orkoien se despertaron con la noticia de que los de siempre habían atacado con pintadas su sede: varias esvásticas hechas con un spray y una amenaza evidente: “El fascismo se cura matando”.

Habíamos estado de concierto en el Txintxarri, Texxcoco, unos canarios que suenan mucho ahora en Radio 3. A veces hay que vivir el presente, al menos durante un rato, y huir de él en cuanto se acaba el guitarreo..

Se cumplen ahora 75 años de la publicación de El Principito, el libro de Saint-Exupéry  del que he leído que es el libro no religioso más vendido del mundo. Y su autor no pudo disfrutarlo.

Se trata de un proyecto para subir y ya suma en El Sadar más puntos perdidos que ganados. Además, la cuarta derrota convierte a otro equipo en rival directo. Todavía peor que los números es la sensación que deja este Osasuna con su juego.

Ganaron Diego Iturriaga y Asier Agirre, pero pudieron hacerlo por potencial y desarrollo del partido Peio Etxeberria y, sobre todo, ese gran campeón llamado Jon Jaunarena. Pero en el deporte solo gana uno.

Semana Santa y maletas. En la mochila llevo el libro ‘Vol de nuit’ de Saint-Exupéry que me compré hace unos viajes en la FNAC de la parisina estacion de Montparnasse, de donde salen los TeGeuVes que en Navarra no quiere los nacionalistas vascos que lleguen.

Mucho hablar de que es un deporte de valores y al final acaban montando una bronca al árbitro como en cualquier deporte. Vaya estafa esto del rugby, si ya se veía que eran unos animales.

El cuatripartito de Asirón licitó el martes las obras de Pío XII para comenzar a levantar en mayo las piedras de una avenida en la que, como todo el mundo sabe, los peatones se juegan la vida a diario.

Hace un frío que pela. Anochece a esa hora donde caen todas las tristezas, las siete y media de la tarde. Busco un cajero en la parte alta de Carlos III, solo para refugiarme en algún garito y sacudirme el hielo.

Empiezo a pensar que es el estado natural de la sociedad actual, la turba. Buscar el refugio de la multitud que defiende lo suyo de modo irracional. Ni un duelo por la muerte de un menor nos para de coger antorchas y palos.

El holismo nos exige una actitud determinada ante el conocimiento y nos invita al uso de una concreta metodología.

Hace unos días un amigo angustiado me contaba que no era capaz de hacerle entender a sus seres queridos el infierno que era un ataque de ansiedad, que siempre se quedaba corto, y le miraban como a un marciano porque no eran capaces de pillarlo.

Algunos partidos y responsables políticos tienen una asombrosa querencia por atacar todo lo que suene a religión católica, les suena viejuno.

Hace unos días se descolgó Uxue Barkos con unas declaraciones tremebundas, llamando euskarófobos a los que pasan de que el euskera se lo trague todo.

Osasuna suma en Albacete, pero como un barco a la deriva, sin rumbo ni ideas. El equipo no transmite alegría, ni ilusión, ni confianza en sus posibilidades. Los jugadores no sabían qué hacer.

 Las redes me avisan de que las sentencias condenatorias contra Valtonyc y Pablo Hasel, raperos de talla, son una desenfrenada agresión a la libertad de expresión de los susodichos, una consecuencia lógica de la Ley Mordaza y un síntoma más de la deriva autoritaria del Estado.

Uno está acostumbrado a que todos ganen después de unas elecciones, pero es la primera vez que lo veo después de una huelga general, y no sería justo que ganase nadie más que las mujeres.

Ser mujer es una condición. No lo eliges. Te condiciona la vida. Te hace estar en el mundo desde un punto de partida dado. En ese mundo te sitúas desde la condición de mujer.

A uno le gustaría que su Ayuntamiento cumpliera la Ley, que su alcalde no se creyera por encima de ella, por el mero hecho de serlo. Pero eso es pedir demasiado cuando a Asirón se le pone algo entre ceja y ceja.

Cuando me he enterado de que don Fermín Ezcurra se había muerto, he sentido una tristeza acuosa, muy nostálgica, suave pero profunda. He ido al armario, he sacado mi camiseta de Osasuna y escribo este artículo con ella al lado, acariciando el relieve de su escudo al terminar cada frase.

Pasó en un programa de televisión y me pareció surrealista. Empeñarse en la felicidad de un tercero que no tenía interés en serlo, les cuento.

El querido club rojillo debe decidir quién manda en él: si la directiva, si el grupo de aficionados radikales o un ‘factótum’ que obvia a los primeros para a través de los segundos campar a sus anchas.

Del histórico colapso de Pamplona por la nevada del miércoles hemos aprendido que un gobierno puede reaccionar con discursos muy diferentes: decir que todo se ha hecho estupendamente, celebrarlo (sí, sí… ¡celebrarlo!), interpretar falsa sorpresa por lo sucedido, tomárselo a risa o aprovechar para sacudir a la oposición. Todo menos reconocer errores, obviamente.

Ahora es lo que toca. Está en la calle la palabra, hay cursos, conferencias, libros, propuestas, mesas de trabajo, masters e incluso me pareció ver el otro día unas patatas fritas sabor empoderamiento.

A mí la censura me repugna. Por convicción teórica y por convicción práctica, más que nada porque me la quieren aplicar por aquí unos cuantos comentaristas/comentadores artículo va, artículo viene. Por ello, solo puedo sentir solidaridad con todos a los que les quieren censurar, sean del color que sean. 

Érase una vez tres amigos, tres. Uno fue nombrado alto cargo del Ayuntamiento de Asirón, otro fundó una empresa y empezó a acumular contratos con el Consistorio y el tercero logró una plaza de empleo público, con un tribunal formado, entre otros, por los dos anteriores.

Llueve. Llueve en Pamplona de una forma aburrida, sin intensidad, sin generar espectáculo alguno, solo por molestar, calando, en silencio. Llueve aburrimiento sobre la aburrida Pamplona. Ciudad gris y triste.

Nadie puede imaginarse un club donde, a espaldas de la directiva, el director general convoque una reunión para el grupo más ultra con el director deportivo, secretario técnico, ¡entrenador!, director financiero y un directivo que se va pero se queda porque le promete la presidencia.