• martes, 15 de junio de 2021
  • Actualizado 19:03

 

 
 

Opinión

Sé que suena a teoría de bar, de esas que te inventabas a las tantas de la mañana para no volver a casa, pero es una teoría real sobre como quién asciende en una organización no siempre es el más capacitado. Y la desarrolló un pedagogo.

Como cada mañana, Sísifo se levantó aún de noche, en su taza del capitán Haddock se puso un café y se sentó en su escritorio a empujar la roca, que es mi izquierdita, de nuevo ladera arriba.

Txibite, tus decisiones no son etéreas, tienen consecuencias en el mundo real. Esto no es una partida de esas vuestras de estrategia política para minimizar pérdidas de votos y maximizar propaganda para conseguirlos.

Vaya semana lleva Madrid. Desobedece, se enfrenta, no se cuida. Madrid como si fuera un ente único, cuando es mucho más. Manía con apropiarse de lo intemporal por aquellos que son temporales. Ese no es mi Madrid, ni el de muchos.

Entre las cosas que fui apuntando en verano como posibles temas para otoño estaba aquel rifirrafe que tuvieron Podemos y Vicente Vallés, donde salió eso de que había que normalizar crítica e insultos porque estaban en las redes. 

El otro día escuché que se referían así a los niños que están padeciendo los efectos de la pandemia, y a los que han nacido en ella. Me parece fatal que además de amargarles la vida, les pongamos un nombre para que no se les olvide. No puede ser que sólo vivamos para el bicho.

Un partido sin representación por Navarra en el Congreso de los Diputados dice ser la voz de Navarra en Madrid. Y no pasa nada, ninguna de las autoridades forales salta a defender las instituciones navarras. 

Y yo pensando que parar en verano era buena idea porque pasaban pocas cosas, pues menos mal. Lo cierto es que todo el revuelo de verano vuelve en septiembre y estamos igual que en junio, decidiendo entre la bolsa o la vida. O igual es que esa es la única decisión. Bienvenidos de nuevo.

Javier Horno, licenciado en Filología Hispánica y profesor de Música en Enseñanza Secundaria, analiza la gestión de la pandemia y el comienzo de curso escolar en Navarra.
El autor compara la bronca de la consejera Induráin a los navarros con las vacaciones de Ramón Alzórriz, secretario de organización del PSN y portavoz del grupo socialista en el parlamento de Navarra.
El socialismo no tiene memoria con sus muertos presentes causados y justificados por sus socios pero nos exige al resto que la tengamos, incluso haciéndonos responsables de ellas, con los de hace tres generaciones.
Todos eran unos culos de mierda, amorfos, alguno con granos de esos rojos, reventones de infección, como la euskakalerría por la que lo enseñan.
Mientras a vosotros os inoculan el odio a España para teneros controlados y entretenidos, ellos y sus hijos, los que os van a mandar en un futuro, y lo que es peor, a los que vais a obedecer con orejeras, la disfrutan.

Cuatro de julio y es la antevíspera de nada. Se hace difícil escribir los días en los que esta anormalidad persistente no permite ni la esperanza de la alegría. No es cierto que la esperanza sea lo último que se pierde. Una vez perdida quedan todavía la confianza y la actitud.

 Eso mi izquierdita lo sabe desde hace mucho, que los recuerdos son muy fáciles de manipular, por eso siempre anda enredando con la memoria, por eso su prioridad es controlar a toda costa la educación y los medios.

Retire las subvenciones a las peñas que del asesino y del asesinato hacen proselitismo y homenaje. No espere ni un segundo más. Son demasiados años comprobando como el dinero público se destina a la exaltación de la bestialidad.

Cada vez que oigo juzgar con ojos de hoy a los ojos de ayer, me viene a la cabeza aquello de “nuevos ricos del saber”, que decía la directora de mi colegio y que les he comentado alguna vez. No sabía yo que al ventajismo también se le pudiera llamar ventajismo.

 Los paganos son los victimarios, los culpables (de nuevo, sobre todo los imaginarios); a ellos les corresponde ser escarnecidos, arrodillarse y pagar.

Me fascinan esos procesos propios de atención por los que atendemos a unas señales y a otras no, sobre todo cuando ignoramos las señales que nos cuestionan lo importante.

El País Vasco no sé acuerda de nada, los jóvenes ya no saben ni quién fue aquel concejal que tuvieron dos días en un maletero, lo sacaron solo para arrrodillarlo en un camino y pegarle dos tiros en la cabeza.
La izquierda no pierde oportunidad para practicar el postureo que no le compromete a nada, porque nada pueden hacer desde aquí contra ese suceso, salvo hacerse fotografiar, rodilla en tierra, puñito en alto, para subirlo a Instagram.