• jueves, 18 de agosto de 2022
  • Actualizado 18:12

Opinión

Si han recibido algún curso en los últimos años seguro que les han contado lo de los tres “saberes”; el saber, saber hacer y saber ser. Sin embargo aquí falta un cuarto saber fundamental, el “para qué” saber. Cualquiera produce, pero no es tan fácil producir bien.
Es una de las frases más repetidas en este mes en el que el país se ha convertido en la T.I.A., donde cualquiera se cuela en tu teléfono y conoce toda tu vida. Qué quieren que les diga, a mi alguien que me dice que no tiene nada que esconder me genera desconfianza…
Yo sé que es lo que te conviene, dice sobre todo la izquierda, que es que pertenezcas dócil a un sistema y en un sistema del que primero vivo soy yo, diseñándolo, cobrando sueldos, subvenciones, haciéndote trabajar para quitarte a impuestos cada vez más salvajes.
Es lo que hay cuando tus gobiernos solo persiguen no hacer sombra económica a la Comunidad Autónoma Vasca, tierra matriz de los partidos regionales aberchándales que mandan en la Navarra de la títere Txibite.
Cada vez me cuesta más seguir creyendo en Rousseau y en eso que decía del ser humano que es bueno por naturaleza, pero me reconcilia con él revisar “El contrato social”.
Al final, al único que le va a penalizar políticamente su relación con ETA es a Ortega Lara. Les tendrá que pedir perdón a los aberchándales, la izquierda está a un solo paso de escupírselo, por dejarse meter en un zulo durante más de un año.
No me sorprende en absoluto que el nacionalismo vasco expansionista ansíe hacerse con la apetitosa Navarra. Me cuesta más aceptar que haya navarros que sueñan con ser gobernados desde Bilbao.
¿Se acuerdan de El Dioni?, seguro que sí, aquel vigilante de seguridad que se llevó un furgón cargado con doscientos noventa y ocho millones de pesetas en 1989. Ahora habría quien lo llamaría comisión.
Tienen ya tal cisco en la cabeza, intentan casar la idea de que el reino de Navarra ahora es la república vasca, que a sus boronicos se les cortocircuitan las poquitas neuronas que hacen eco en sus cráneos y ya no saben si mostrar orgullo por reyes, historia, batallitas... o combatirlas. 
Hay días en que, a pesar de que uno ya ha visto muchas nevadas y peina mas canas que otra cosa, la vida te vuelve a sorprender y te obliga a reflexionar sobre el sorprendente empeño que tienen algunos seres humanos en comportarse sin utilizar ni un solo resquicio del cerebro que Dios tan sabiamente ha diseñado para nosotros y con tanta generosidad nos ha regalado.
De la mano de mi abuela recuerdo haber ido feliz con mi palma, agitándola mientras veíamos el paso de la entrada de Jesús en Jerusalén que, desde el palacio episcopal hasta la catedral, avanzaba majestuoso.
Mientras Ayuso baja impuestos para que los madrileños vivan mejor, en Navarra Txibite y sus aberchándales los suben, no solo a las personas sino también a las sociedades, para no perjudicar a la Comunidad Autónoma Vasca.
Dice la RAE que darse por aludido es “ Recoger una alusión, efectiva o aparente, que le atañe de algún modo, para reaccionar en función de su contenido”, pero de un tiempo a esta parte se ha convertido en norma. Sería algo así como “recoger cualquier alusión, sobre todo las aparentes, y reaccionar como si nos fuera la vida en ello y desde la verdad absoluta. Los aludidos, peores incluso que los ofendidos.
Y llegó la korrika de los aberchándales y volvió a ser lo de siempre, una carrera siniestra a favor de la muerte en la que en Navarra participó hasta el presidente del parlamento foral. 
 Se cumplen cuarenta años de la aprobación de la Ley Orgánica 13/1982 conocida como la del Amejoramiento, jalón básico en la moderna historia de NAVARRA, y en donde el recién creado, por Jesús Aizpún, partido de Unión del Pueblo Navarro compartió un relevante papel en los trabajos previos con el partido mayoritario.
Dedicamos el cuarto escalón de la Escalera Fotográfica a la foto “Guerra a la Tristeza” de Inge Morath. A pesar de haber sido tomada hace 68 años su mensaje sigue vigente. De hecho ha dado título a una de las exposiciones que organizó el Ayuntamiento de Pamplona el año pasado en la Ciudadela. 
Txibite ha decidido pasar de los criterios éticos y morales que han de regir las acciones de cualquier gobernante que se precie y  ha ordenado poner una pasta para subvencionar semejante muestra de deshumanización y salvajismo.
Sánchez ya sólo se pasea por España como el papa Clemente del Palmar de Troya, en andas, a metro y medio del suelo, en éxtasis místico, como si su sola presencia ya hiciera mejorar las cosas. 
No te justifiques, coño, si se la metes pues se la has metido, que no hay justificación posible que arregle el asunto. Que cada uno se haga cargo del final abierto de la hostia, hombre.
Amanecí el lunes con una extraña sensación de ilusión y pereza. Que como ya comenté hace unas semanas, me he hecho socio de Sociedad Civil Navarra, que soy de los que piensan que cuando uno cree en algo y ese algo es importante, pues hay que echar una mano si se puede y no esperar a que sean otros los que hagan el trabajo, que no puedo con los que critican todo y no hacen nada.
Hoy en día, es mucha la gente que habla y recomienda cómo conseguir un cuerpo moldeado y definido de una forma súper sencilla y accesible. Pero esta no es la realidad absoluta, ya que no nos paramos a pensar en las circunstancias y situaciones personales del día a día.
Qué bonita Navarra tenemos. Tierra de diversidad, como reza el absurdo mantra publicitario turístico, porque si algo no es Navarra es diversa, que siempre es la misma historia de mierda. Unos ponen la cara y otros, los de siempre, se la parten, encapuchados y en manada.
Todos deseábamos celebrar acontecimientos relacionados con los rojillos: la renovación de Jagoba, el 4-0 del Camp Nou, la renovación del Chimy, y la declaración del estadio como el mejor del mundo del 2021. Casi nada.
Apenas sabemos nada de las cosas. ¿Qué sabes de mi país, Rusia? Preguntó hace años a una candidata a miss España el embajador que hacía de jurado. La joven se puso nerviosa y no dijo gran historia... yo aún habría podido decir menos.