Opinión / Ha sido columnista habitual del periódico El Mundo, colaborando también con otros periódicos, revistas, programas de radio y televisión. Ha participado en el programa debate de TVE, 59 segundos.

Las reflexiones de Otegi

Por Rafael Torres 18 abril, 2016 - 23:21

La palabra más utilizada por Arnaldo Otegi en la excelente entrevista que le hizo Jordi Évole fue la palabra "reflexión", y, después, las correspondientes a los diferentes tiempos y formas del verbo "reflexionar". 

Se podría, ciertamente, atribuir ese "tic" a la querencia de su mundo político por determinadas expresiones y latiguillos, del mismo modo que Podemos la tiene por "debate", "gente" o "mayoría social", el PSOE por emplear venga o no a cuento el femenino para abolir el genérico o el PP por el "mire usté", pero también se podría, sin el menor miedo a equivocarse, atribuir tanta "reflexión" a la dramática falta de reflexión con la que él y su mundo han vivido, malvivido, hasta hace poco. De reflexión y de empatía. Es decir, de inteligencia emocional.

Quienes hemos vivido íntegras, por razón de la edad, las décadas espantosas del terrorismo etarra, así como los tiempos siniestros de los GAL, apreciamos el inmenso valor de la ausencia de lo que bajo ningún concepto puede volver a repetirse: los tiros en la nuca, las bombas en los hipermercados, en la estaciones, en los aparcamientos y en las casas-cuartel, la amenaza, el miedo, el silencio, las torturas, los zulos de los enterrados en vida, el asesinato de embarazadas y de niños, la orfandad de tantos de éstos, el descuartizamiento por explosivos de cargos públicos, guardias y transeúntes...

Quienes hemos vivido íntegro ese infierno, y doblado por el imperativo profesional de tener que contarlo, apreciamos inmensamente su desaparición, pero no creemos, al contrario que Otegi, al que todavía le falta reflexionar otro poco, que no se deba recordar ni hablar de ello. La paz verdadera, en ésto como en las atrocidades del franquismo, se fundamenta en el recuerdo, en el repeluzno del recuerdo, como único medio de ganar algún día el olvido.

La entrevista de Évole a Otegi fue excelente por muchas razones, la principal de ellas porque ayuda a entender qué pasó, si es que puede llegar a entenderse tanta locura, a recordarlo, y a empezar a olvidar. Poco a poco, no tanto con reflexión, que no se usó cuando se debía, como con voluntad, tiempo, sensatez, arrepentimiento, piedad y perdón.


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