Opinión / Ha sido columnista habitual del periódico El Mundo, colaborando también con otros periódicos, revistas, programas de radio y televisión. Ha participado en el programa debate de TVE, 59 segundos.

España y su coreografía

Por Rafael Torres 12 octubre, 2015 - 18:19

España se sabe lo que es: la suma de todos los españoles. Más difícil es saber qué son los españoles. De ahí que, al sumarlos, el resultado de la operación contravenga las reglas matemáticas y se inscriba en las esferas del enigma.

Para Morenés, sin embargo, no hay enigma ninguno, y menos el día de su subidón, el 12 de octubre: España es el desfile militar. O, si no España, su coreografía.

Todo desfile militar, como toda manifestación cívica reivindicativa, es una coreografía acordada con facilidad, por lo que la sincronía de movimientos o de pensamientos está, incluso tratándose de españoles, más o menos asegurada. Eso, la coreografía, pero otra cosa es el coro, y el coro español no parece cantar, ni mucho menos, al unísono, pues carece de propósito, de partitura, común. España no tiene una canción que los españoles puedan cantar juntos. Ni el himno, que no es un himno, sino una marcha militar, la Marcha Real, y que lo más que suscita, desde el punto de vista coral, es el lo-lo-lo-lo de los estadios de fútbol. Morenés, sin embargo, no ve problema ninguno, y vive su quimera, su fantasía, su cargo, con bendita simplicidad.

La mitad de los catalanes no es que quieran irse de España, dejando demediada la suma, sino que ya se han ido, aunque, como las parejas divorciadas que siguen habitando la misma casa, y toda vez que es imposible serrar las fronteras con Aragón y Levante, ahí siguen. Lo que para algunos, para el que ésto escribe sin ir más lejos, es maravilloso, un país tan heteróclito, tan variopinto, tan raro, tan diverso, nación de naciones, las Españas, ni para esa mitad de catalanes ni para Morenés, o sea, para los "nacionalistas" de todo signo, es atractivo. La República Federal Española, donde podrían sumarse a gusto y cabalmente todos, incluso los moreneses y los ultracatalanes, ni está ni se la espera, lo cual es una pena, si es que no una tragedia.

El desfile del 12-0. La coreografía. Otra cosa es el coro, que cuando no horrísono y destemplado, mudo.


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