Opinión / Ha sido columnista habitual del periódico El Mundo, colaborando también con otros periódicos, revistas, programas de radio y televisión. Ha participado en el programa debate de TVE, 59 segundos.

La cuadrilla de Patxi

Por Rafael Torres 17 enero, 2017 - 7:40

Patxi López lleva, como vasco, incorporado a su ser el concepto de "cuadrilla", que es esa especie de familia elegida que, por serlo, conlleva unos vínculos y unas tolerancias aún más fuertes, a menudo, que los de la propia familia dada.

Tal es, en consecuencia, su mayor activo para presentarse a las primarias mediante las cuales el PSOE debe, como hacen los ordenadores, reiniciarse. El PSOE es su cuadrilla.

Antes de volver a presentarse ante los ciudadanos, el Partido Socialista Obrero Español tiene que presentarse ante sí mismo, por mucho miedo que eso le de a la Gestora que hoy controla la criogenización en que se halla congelado.

Lamentablemente, esa necesidad histórica, la de presentarse o representarse ante sí mismo en el proceso de primarias y en el posterior congreso, parecía reducirse a una exaltación porque sí de Susana Díaz, tan alejada del socialismo como del arte de la costura, y ello no sólo porque el golpe palaciego contra Pedro Sánchez llevara el sello y el aroma de esa exaltación, sino porque el propio Pedro Sánchez, tan limitado políticamente, la facilitaba a su pesar. Patxi López viene a infundir en ese guirigay, en esa behetría, en ese ejército de Pancho Villa que es hoy el PSOE, el concepto de cuadrilla, que no otra cosa es, en el fondo, un partido político.

Se sabe que Patxi fue Lehendakari, el primero y único no nacionalista en la historia de Euskadi, y presidente del Congreso de los Diputados más caótico, absurdo y disparatado de la historia reciente de España, pero quienes le hemos tratado personalmente, bien que uno desde las reservas que exige su oficio, sabemos algo más, aunque un algo más menos pomposo y más sencillo: es un tío agradable, amable, al que le gusta el trato con la gente porque, tal vez, no le desagrada el trato consigo mismo.

Diríase que eso, ser una persona simpática y empática, no es mucho o no es suficiente en política, pero uno diría que para defender las ideas, y más si éstas son de igualdad y de libertad, es bastante.

Susana tiene una idea sectaria (ella misma) de la política; Patxi López, una idea de cuadrilla, y el PSOE es, como todos los partidos, una cuadrilla. A Susana le ha salido, quién iba a decirlo, un verdadero competidor, un antagonista.


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