Opinión / Periodista y analista político.

El derecho de Rajoy

Por Pedro Calvo Hernando 29 junio, 2016 - 7:59

Rajoy defiende su derecho a formar Gobierno, después de los resultados obtenidos el domingo.

No creo que nadie le discuta esa obviedad. Un partido que de tal manera aumenta sus resultados, y además es el único que lo hace, tiene que intentarlo a toda costa y además lo tiene infinitamente más fácil que con los resultados del 20 de diciembre. Aunque ahora los socialistas aseguran que no le ayudarán en nada y de que Ciudadanos no se haya bajado claramente de su reiterada teoría de no apoyar un Gobierno con Mariano al frente. Pues todo cambia, en función de los acontecimientos y ninguna promesa seguirá siendo sostenible ahora. Incluyo la larga tesis de Podemos de exigir la posibilidad de un referéndum en Cataluña e incluso en otras comunidades autónomas consideradas por ellos como naciones. Mejor harán los morados trabajando duro para recuperarse del batacazo y la desilusión sufridos. Sin olvidar el compromiso múltiple de no dejar que tengan que volver a repetirse las elecciones generales. Y eso por muy legítimo que sea asombrarse frente a la decisión del pueblo soberano de dar la victoria acrecida a un partido rodeado de corrupción por los cuatro costados.

Tienen razón los que sospechan que la corrupción hasta parece que ha ayudado a que el PP se haya visto premiado de esta manera. Yo no me lo quiero creer, porque mi convicción sobre la limpieza moral de la ciudadanía es algo que llevo muy arraigado. Pero es que bien mirado la sospecha no es cosa de locos al ver lo sucedido en las urnas en Madrid, en Valencia, en Granada y en otros lugares de la geografía corrupta del partido de Rajoy. Este problema es digno de no sé cuántas tesis doctorales de los politólogos tan de moda en este tiempo. Pero seguro que muy pronto vamos a pasar a otra cosa, dado que el desatasco político en España es muy necesario y muy urgente. Así es la vida. Y no coviene descartar la posibilidad de importantes saltos en las decisiones de algunos partidos en materia de pactos, si no queremos luego estrellarnos contra la realidad, algo que conduce a la melancolía y el crujir de dientes. Quiero decir, por último, que, una vez pasadas las primeras emociones, veo a Rajoy muy recuperado y muy firme en sus posiciones, después de unos meses en los que la apariencia era la contraria.


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