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Opinión / Miembro del Consejo Ciudadano de Podemos Navarra.

Podemos Navarra, en la encrucijada

Por Marga Agudo 11 enero, 2017 - 12:13

La aquí firmante milita en Podemos Navarra desde mayo del 2014 y pertenece a su Consejo Ciudadano desde febrero del 2015. Un tiempo que considero suficiente para hablar con conocimiento de causa, y también para haber superado el dilema que se presenta en estos casos.

La presidenta del parlamento Ainhoa Aznárez habla con su compañera y portavoz de Podemos Laura Perez. MIGUEL OSÉS
La presidenta del parlamento Ainhoa Aznárez habla con su compañera y secretaria general de Podemos en Navarra, Laura Perez. MIGUEL OSÉS

Ya saben: que si es mejor callar para no dañar el proyecto de tu partido; o, como es el caso, denunciar el secuestro que una élite ha perpetrado en el mismo. Como enseguida apreciarán, he optado por lo segundo, en la confianza, eso sí, que es lo mejor para una organización que arraiga en la democracia, la pluralidad ideológica y el empoderamiento ciudadano.

Finalizado este preámbulo, digamos ya que Podemos Navarra vive sumido en la deriva política y organizativa desde hace tiempo, en una suerte de sumisión a postulados de otras formaciones políticas, y en un abandono, incluso humillante, de los principios que lo rigen. Los hechos a denunciar son  numerosos, pero todos se resumen en el sistemático ninguneo que la Secretaria General realiza de nuestros órganos de participación y decisión: el Consejo Ciudadano y la Asamblea. Amén del destrozo que su dirección ha causado en los Círculos, los cuales, si siguen vivos, es gracias al trabajo de un puñado de abnegados compañeros.

Por poner unos ejemplos: en el Consejo Ciudadano nos hemos enterado por la prensa de nombramientos tales como la Presidencia del Parlamento o la senadora por Navarra. Tampoco se nos explicaron los procesos de selección de quienes trabajaron en las campañas electorales,  de quienes fueron nombrados asistentes de los parlamentarios electos o de los liberados de la sede de Pamplona.

La reciente contratación del Secretario de Comunicación no ha contado, entre otras irregularidades, ni con la preceptiva convocatoria pública, ni con el informe obligado del Consejo de Coordinación. Ya por último, apuntamos el caso de la recién nombrada Secretaria de Pamplona, quien fue contratada en su momento para mejorar la red de círculos en Navarra, y a día de hoy no  queda constancia de que su labor haya dado fruto alguno.

Este desprecio de la Secretaria General por el debate en el Consejo Ciudadano se ha manifestado también en las posturas de Podemos respecto a la modificación del PAI, la OPE de Educación, las rebajas en las desgravaciones por planes de pensiones, o las que tienen que ver con el día de Navarra como día del euskera, o, quizás, como día de Euskadi. Lo último ha sido el comunicado en favor del acercamiento de los presos de ETA, cuyo contenido, al incumplir nuestro programa político, ha suscitado el rechazo de algunos miembros del Consejo Ciudadano. Entre los que me incluyo.

Pero quizá sea el apoyo de Podemos al Acuerdo Programático que sustenta al gobierno foral, lo que supone un mayor fraude, toda vez que nuestros estatutos exigen que estos acuerdos sean refrendados por la Asamblea, y con una participación mínima del 10% de los inscritos. Durante todo el verano del 2015 se nos dijo que, por problemas informáticos, no se facilitaba el porcentaje de participación en esta consulta. Hasta que nos enteramos que realmente no se había llegado a ese 10%.

Así, queda en evidencia el liderazgo autoritario, caprichoso y hasta despótico de Laura Pérez Ruano, ya denunciado por la exparlamentaria Fátima Andreo. Un liderazgo que, paradójicamente, parece sujeto por unos hilos que se mueven desde algún otro partido, y que provoca la bochornosa sensación de que Podemos es una marioneta al servicio de intereses ajenos.

Un liderazgo que, además, incumple sus obligaciones cuando, en nuestros foros telemáticos, se menosprecia o se realizan comentarios machistas contra algunas compañeras. La Secretaria General, entonces, calla y mira para otro lado, dando por buenos esas faltas de respeto que reciben, casualmente, quienes discrepan de su proceder. Porque, hoy en día, y como un ejemplo claro de la red clientelar que se ha tejido a su alrededor, cualquier crítica que se vierte en Podemos sobre la gestión de Laura Pérez es vista como un complot que socava nuestra organización.

Sí, lo sé, la situación es lamentable, contraria en fondo y forma a lo que es Podemos. Pero es lo que hay, y lo que tendremos si los militantes que estamos cansados del proceder de la Secretaria General, y de los palmeros que la jalean, no actuamos. Personalmente, creo haber dado un primer paso, y haber aclarado algunas dudas de quienes me preguntan a diario porqué Podemos ya no es ese proyecto renovador, transversal, progresista y, por supuesto, integrador de las sensibilidades políticas, sociales y culturales que hay en Navarra. 


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