Opinión / Ha trabajado en los principales medios de comunicación del país, desde Cadena SER o Cadena Cope, así como Telecinco, Canal Sur o Agencia OTR/Europa Press entre otros.

Pero, ¿estamos locos?

Por Julia Navarro 25 agosto, 2015 - 12:23

Me pregunto qué clase de país es éste capaz de meter en la cárcel a una mujer sin antecedentes penales condenada a seis meses de prisión por el hecho de haber levantado una casa, su casa, en un terreno heredado de sus padres y que se encuentra en una zona protegida, el Parque Rural de Betancuria.

Josefa Hernández tiene a su cargo cinco personas, una hija con casi el 40% de minusvalía, un hijo, parado de larga duración y tres nietos.

Con esta situación Josefa se ha encontrado en la encrucijada de cumplir la sentencia  del 2012 que la obligaba a derruir su casa y pagar setecientos euros o entrar en la cárcel y ella, pago los setecientos euros, pero optó por seguir en su casa dando cobijo a quienes dependen de ella porque no tienen otro lugar donde vivir.

Josefa ha entrado en prisión y hasta la puerta la han acompañado el presidente del Cabildo de Fuerteventura y el alcalde de su pueblo, Betancuria, mientras que vecinos, plataformas antidesahucios y redes sociales se han movilizado para pedir el indulto de Josefa.

Y yo me pregunto por qué en estos tres años ni el Goberno canario, ni el cabildo de Fuerteventura ni el alcalde de Betancuria han hecho nada eficaz para proporcionar una vivienda social a Josefa y a su familia.  Es más, me pregunto quién promovió la denuncia contra Josefa. Puestos a preguntar también me pregunto cómo los miembros del ayuntamiento de Betancuria, donde están representados todos los partidos, han sido incapaces de buscar una solución mientras que ahora se unen con el mayor desparpajo a pedir su indulto Y también me pregunto cómo en nuestro país los grandes sinvergüenzas y defraudadores se pueden pasear tranquilamente aunque hayan estafado, robado y defraudado a Hacienda, mientras una mujer sin recursos y sin haber cometido ningún delito más que el aferrarse a su única posesión, su casa, se la mete en la cárcel. O nos hemos envuelto locos o este país hay que cerrarlo, airearlo, cambiarlo y abrirlo de nuevo porque no sé a ustedes, pero a mí me resulta insoportable tamaño desatino, tamaña injusticia. También me pregunto por qué el juzgado que la ha condenado no ha esperado a que el Gobierno resuelva el indulto.

Hay que tener mucho estómago para encarcelar a una mujer inocente.

Supongo que el ministro Català tendrá a bien llevar este próximo viernes al Consejo de Ministros el indulto de Josefa porque si un indulto tiene sentido es éste.

Un país que es capaz de encarcelar a un abuela porque no tira abajo su casa al no tener otro lugar donde vivir, es un país que se lo debe de hacer mirar. ¡Qué vergüenza!


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