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Opinión / Ha trabajado en los principales medios de comunicación del país, desde Cadena SER o Cadena Cope, así como Telecinco, Canal Sur o Agencia OTR/Europa Press entre otros.

El ausente

Por Julia Navarro 01 diciembre, 2015 - 22:51

Mariano Rajoy no compareció al primer debate electoral que convocó el diario El País. 

A lo que cuentan en los aledaños del PP los asesores de Rajoy pensaban que el presidente tenía poco que ganar y mucho que perder puesto que los tres candidatos a sucederle le iban a convertir en la principal diana de sus reproches. Pero más allá de cálculos electorales lo cierto es que la ausencia demuestra una actitud poco gallarda.

Por lo demás el debate fue un éxito. Otra cosa es sentenciar quién ganó. A mi juicio los tres cumplieron con las expectativas aunque eso sí, se mostraron, tanto Pablo Iglesias como Pedro Sánchez, más marrulleros que Albert Rivera sacando trapos sucios para intentar noquear al contrario.

Pero vayamos uno por uno. Pablo Iglesias tiene muchas tablas televisivas y se le nota. En ocasiones parecía estar más en una tertulia que en un debate con sus "pares". Fue duro con Pedro Sánchez insistiendo en algo que sin duda tienen muy presente muchos ciudadanos: que una cosa es predicar y otra dar trigo, y que cuando el PSOE gobierna se olvida de muchas de las promesas que hace en campaña electoral y termina escorándose a la derecha, amén de que sus ministros y altos cargos son especialistas en "puertas giratorias", o sea, que muchos terminan colocándose en grandes empresas, bancos, multinacionales, y eso huele a chamusquina. Ahí le dolía a Pedro Sánchez porque no tenía ni defensa ni respuesta.

¿Qué le falta a Iglesias? En mi opinión definir mejor el programa de Podemos. El líder de Podemos es preciso y certero en el diagnóstico de la situación pero le falta explicar en profundidad el programa de su formación para que este resulte creíble.

Iglesias tiene claro que IU está malparada, y que por tanto su caladero de votos está en el PSOE, así que se dedicó a vapulear a Sánchez, sin acritud, que diría el clásico, pero a vapulearle. Y sí, yo creo que Podemos va a restar votos a la familia socialista.

Pedro Sánchez intento golpear sobre todo a Albert Rivera al que trata con cierta acritud lo que hace que provoque el efecto contrario del que pretende. Tanto repetir que Ciudadanos es un partido de derechas lo que evidencia es el miedo cerval del PSOE ante el partido de Rivera porque son conscientes de que muchos de sus votos irán a esa formación.

Ese es el problema del PSOE, que según las encuestas se le escapan votos hacia Podemos y hacia Ciudadanos. Por más que Pedro Sánchez intenta poner en valor las muchas políticas progresistas puestas en marcha por los gobiernos socialistas, no logra despejar las brumas que hay a su alrededor. Los últimos años de gobierno de Rodríguez Zapatero siguen pesando como una losa en el ánimo de los ciudadanos. Muchos de los problemas que hoy padecemos, como la tensión con Cataluña, son fruto de algunos fiascos de Zapatero.

Pero Sánchez es un fajador y ya ha demostrado que no se anda con chiquitas cuando quiere algo. Que se lo pregunten a Tomás Gómez o al que fuera el portavoz socialista en el ayuntamiento de Madrid, Carmona. Y como la cara es el espejo del alma visto por la tele era interesante ver como en el rostro de Sánchez afloraba en ocasiones la tremenda dureza que lleva dentro. Porque Pedro Sánchez es un "duro" de cuidado.

Su gran problema ya digo es que en estos momentos pesa más en el animo de los electores los errores cometidos por el PSOE que los aciertos. También que, por injusto que eso sea, se ve al PSOE como el reverso de la moneda del PP.

Por tanto el PSOE y el propio Sánchez se juegan mucho en las elecciones del 20 de diciembre, porque si pierden será un fracaso sin paliativos ya que resulta incomprensible que después de cuatro años de gobierno del PP los socialistas no sean capaces de hacerse con el santo y seña de la Moncloa.

En cuanto a Albert Rivera es de los que no pierden los nervios. Se faja si, pero tiene mucho cuidado de no salirse del guión que tan buenos resultados le viene dando. Ofrece cambio, reformas, pero sin saltar al vacío, y en ese punto medio es donde se encuentra con muchos ciudadanos.

En nuestro país hay un ansia evidente de reformas. Nuestro sistema político necesita una puesta a punto con una reforma de la Carta Magna que no suponga "volarla". La sociedad demanda una nueva manera de hacer política, de que cambien las cosas pero sin riesgos. Nada de aventurerismo. Por eso las encuestas señalan que los ciudadanos al único político que aprueban es Albert Rivera. Es quién mejor representa la idea de cambio sin riesgos y sobre todo quién tiene una idea clara y cabal de cómo afrontar el problema catalán.

Rivera resulta fiable y ahí le duele a Pedro Sánchez.

Si me preguntaran qué nota les doy por su actuación en el debate respondería que aprueban a los tres. En cuanto al gran ausente, Mariano Rajoy, ni siquiera brilló por su ausencia.

¡Ah! y que no se me olvide, el moderador, el periodista Carlos de Vega lo hizo pero muy requetebién permitiendo que los candidatos fueran los auténticos protagonistas.


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