Opinión / EntreArtes

El premio a la perseverancia

Por Juan Pedro Cano 09 julio, 2018 - 21:46

De hacer el paseíllo por plazas perdidas peruanas a debutar en Pamplona y salir a hombro.

Octavio Chacón debuta en la Feria del Toro y logra salir a hombros de la corrida de Cebada Gago. MIGUEL OSÉS
Octavio Chacón debuta en la Feria del Toro y logra salir a hombros de la corrida de Cebada Gago. MIGUEL OSÉS

Octavio Chacón es un torero de Prado del Rey, un pequeño pueblo de la serranía gaditana a las puertas del Parque Natural de Grazalema. Sin ningún antecedente taurino en la familia, la afición le entró a raíz de ir a los toros con su padre a las plazas de la zona.

Lo que comenzó como un juego de niños se fue convirtiendo en su vida y profesión.

Tras una triunfal alternativa en 2004 sumó dos temporadas con un buen número de festejos para acto seguido ver el lado más duro de la profesión sin ningún contrato a la vista. De ahí que cuando le surgió la oportunidad de ir a Perú no lo dudó un momento. Gracias al país andino ha mantenido el pulso y el tono al torear todos los años alrededor de una veintena de corridas.

Antes o después cada torero tiene su oportunidad, ahora bien, el camino a ella en ocasiones puede tener connotaciones tan rocambolescas como surrealistas. Hay una américa taurina de plazas perdidas en el mapa a más de cuatro mil metros de altitud, con un cartel de la Cruz Roja como única señal del equipo médico, pensiones que cortan la respiración, carreteras en estado deplorable, toros de media casta… dicen que lo que no te mata te hace más fuerte, así debe de ser.

Chacón no dudó en seguir buscando su destino allá donde fuera para intentar volver a tener repercusión mediática en España. Un duro camino que le sirvió para confirmar alternativa en Las Ventas en 2012 y dos años más tarde en un pueblo de Ávila su lucha comenzó a tener recompensa. Una corrida de José Escolar en Fresnedilla le valió para comenzar a firmar contratos en plazas menores en España y sobre todo en Francia como gran escaparate. Sin prisa pero sin pausa.

Su actuación en la pasada feria de San Isidro con la corrida de Saltillo fue de tal repercusión que el propio diestro comentó: «Estoy en estado de shock, me ha cambiado la vida». Una repetición en Madrid, Pamplona, Bilbao y muchas otras plazas de importancia hacen realidad el sueño del gaditano en esta temporada.

Ayer vio por primera vez una corrida de toros en Pamplona, lo hizo desde el callejón sin perder detalle alguno. Hoy, a las seis y media de la tarde hacía su primer paseíllo en la Feria del Toro como premio a buscar su destino sin descanso, jugándose la vida sin trampa ni cartón.

Según la RAE, perseverancia es la constancia en la virtud y en mantener la gracia hasta la muerte. Pues eso, bien pueden poner una imagen de Octavio Chacón como ilustración gráfica a la definición del término.

Debutó con la corrida de Cebada Gago, que sacó una nobleza en su conjunto a la que no nos tiene acostumbrados. Su primer toro, que no valió nada, le cogió de manera espeluznante, milagrosamente no hubo cornada al no pegar el toro derrote alguno. Firmeza en su actuación tocando todos los resortes de Pamplona para llegar al tendido. Estocada y oreja.

El segundo de su lote fue el mejor del encierro, pero vio condicionado su juego al lastimarse una pata. Con todo ello hilvanó un trasteo que le valió otra oreja y con ella la puerta grande.

Entró andando y salió a hombros. Después de catorce años de alternativa, lucha, esfuerzo y sacrificio Chacón saborea las mieles del triunfo. Ganado se lo tiene. Es tan bonito y difícil el momento que vive que posiblemente ni lo hubiera soñado por muy optimista que sea.

Posdata. Imposible terminar hoy, 9 de julio, sin el recuerdo a Víctor Barrio. Dos años ya desde su cogida mortal en la plaza de toros de Teruel. Eterno. Siempre en el recuerdo torero.


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