Opinión / EntreArtes

Se acabó lo que se daba

Por Juan Pedro Cano 14 julio, 2018 - 21:40

 Hoy bien puede decirse aquello de “días de mucho, vísperas de nada.

El torero Pepe Moral entra a matar al primero de su lote, durante la última corrida de abono de la Feria de Toro de los Sanfermines 2018 celebrada esta tarde en la plaza de toros de Pamplona. EFE/Villar López
El torero Pepe Moral entra a matar al primero de su lote, durante la última corrida de abono de la Feria de Toro de los Sanfermines 2018 celebrada esta tarde en la plaza de toros de Pamplona. EFE/Villar López

Llegamos al día 14 con la corrida de Miura para cerrar esta Feria del Toro 2018 cuando el recuerdo de la tarde de ayer todavía hace latir con más pulso al corazón. El corridón de Jandilla es la corrida de la feria y de muchas ferias tanto en presentación como en juego.

Me comentaba un amigo de Madrid que estuvo en la plaza que nunca antes había visto ese ambiente en Pamplona. Siempre con su fiesta y sus cánticos pero que lo de ayer fue distinto. Fue mucho más que otras veces y posiblemente irrepetible por la intensidad y la carga emocional de la tarde.

Ayer mucho y hoy nada. Cero. El encierro de Miura no dio opción alguna a la terna y de presentación dejó mucho que desear. Sobre todo ese avacado que hizo quinto en orden de lidia y que cuesta entender como puede llegar a lidiarse en Pamplona. Cierto es que ha sido una feria de toros feos porque la de Victoriano del Río de guapa tampoco tuvo nada.

Llegaba Miura a Pamplona en primera línea de actualidad al confirmarse ayer el positivo por afeitado de uno de sus toros en la pasada feria de San Isidro. De este modo, el fraude vuelve a apuntar a la ganadería sevillana que al año pasado fue sancionada en Francia por la manipulación de astas de cinco de los seis toros lidiados en Ceret.

Estos casos no hacen sino empañar la imagen de una ganadería legendaria y única que ha sabido mantenerse en primera línea con el paso de los años sin acusar modas y manteniendo su estilo propio en el manejo de la vacada. El hecho de ser una ganadería cerrada es una dificultad añadida que convierte a los ganaderos en expertos alquimistas.

El idilio que mantiene con plazas como Sevilla y Pamplona no hace sino engrandecer su historial. Ninguna de las dos ferias se entiende sin la presencia de su divisa. Es un valor añadido, una seña de identidad que hilvana un vínculo que resulta imposible tan siquiera pensar que pueda romperse.

Hoy en Pamplona el carácter sevillano sumaba también, además de los toros, con el matador de toros Pepe Moral. El diestro de Los Palacios está sumando esta temporada una gesta al alcance de muy pocos, anunciarse con Miura en las cuatro principales ferias: Madrid, Sevilla, Pamplona y Bilbao.

Su muleta en la mano izquierda es una de la que más quilates tiene de todo el escalafón. Hoy, con el primero de su lote hasta lo intentó cuando era una batalla perdida. Pero hubo un momento en la faena que asentó la planta para echar los vuelos con la zocata y componer la figura como si el Miura fuera uno de los Jandilla de ayer. Misión imposible.

La vacada que pasta en Zahariche está por encima del mal y del bien. Más allá de las sanciones por manipulación y casos como hoy por el mal juego y presentación siempre es un hierro al que se le espera. Los mejores estarán en el campo y vendrán a la Feria del Toro el próximo año que por este, se acabó lo que se daba.


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Se acabó lo que se daba