• martes, 28 de septiembre de 2021
  • Actualizado 22:17

 

 
 

Opinión / EntreArtes

La Fiesta en la encrucijada

Por Juan Pedro Cano 27 octubre, 2016 - 10:17

Bajo este título se celebró en Madrid un encuentro organizado por la Fundación Wellington dentro de su ciclo de coloquios para abordar la situación actual de la fiesta de los toros.

La periodista Ana Samboal fue la encargada de moderar un debate que contó con la participación del dramaturgo Albert Boadella, el matador de toros Luis Francisco Esplá y el periodista Miguel Ángel Moncholi, que abordaron desde diferentes perspectivas los valores de la tauromaquia y los problemas a los que se enfrenta en el futuro más inmediato.

«La sociedad se vuelve cada día más antitaurina» así comenzó Albert Boadella su intervención, una opinión personal desde la observación de la cotidianidad y compartida por todos. «El rito de los toros no ha cambiado desde hace un siglo, es prácticamente lo mismo desde siempre, mientras que el resto de las artes sí que han cambiado. Incluso la misa ha cambiado. Esta ausencia de cambios no es que sea mala, al contrario, demuestra solidez. Sin embargo, indica que cada vez el alejamiento es mayor respecto a otras expresiones artísticas como la música o la literatura».

El carácter antitaurino creciente de la sociedad viene determinado, entre otras causas, por un modo de vida más urbanita y alejada del campo: «Se dan valores a los animales muy cercanos al de los humanos. La sociedad se aleja de lo que pasa en una plaza de toros, la vida y la muerte. En el toreo la sangre no es kétchup y eso le cuesta entenderlo a la sociedad actual que no acepta el rito de la tauromaquia, es muy complicado. Nos encontramos con un antitaurinismo militante que nos mira como torturadores y asesinos, hay que ser consciente de ello y contrarrestar estas acciones».

El panorama político no ayuda nada: «Desde la izquierda se enfatiza en legislar en relación al tema de los animales. La situación se ha hecho compleja y complicada para el mundo taurino» y por otro lado el nacionalismo en Cataluña: «Cuando los nacionalistas atacan los toros saben que están atacando a España, saben donde apuntan y donde disparan. Quieren ganar la primera batalla a través de los toros. El propio auge del nacionalismo fue una de las causas de la perdida de aficionados a los toros en Barcelona, que en sus tiempos, con sus dos plazas abiertas fue referente de la actividad taurina en España».

Analizar la realidad de hoy para un futuro esperanzador parece pieza clave: «Hay que saber vender la Fiesta, hay que vender una imagen de algo único y excepcional. Hoy en día no se publicita como es debido, hay que quitarse los complejos. Hay que buscar nuevas formas de explicación didáctica para esta sociedad, articular una defensa desde la ecología y la defensa de la libertad. Respetar la pasión de los aficionados que llenan las plazas, respetar la libertad de expresión de un arte poético como es la tauromaquia al hacer lo máximo con lo mínimo. Con un trapo un torero es capaz de emocionarnos, de ponernos el pánico sobre el cuerpo».

Luis Francisco Esplá tomó la palabra: «La sociedad ha cambiado y hay que admitirlo, ha cambiado también la comunicación adquiriendo una velocidad de vértigo. Cambian las relaciones sociales, mercantiles, todo… y lo que más me preocupa es la velocidad. Vivimos sentados en un `Sputnik´, todo tiene que ser rápido y veloz».

Recordó Esplá otra época donde se daba a todo su debido tiempo, todo tenía su importancia mientras que hoy se hacen las cosas sin darnos cuenta: «El rito de los toros contradice la velocidad y la muerte. Vivimos en una sociedad que esquiva la muerte y el rito de la tauromaquia lo trae cada tarde».

La importancia de las cosas y las lecciones aprendidas de lo que es una forma de entender y vivir la vida: «Le debo al toreo que no haya banalizado nada en mi vida. Creo en los toros como un acto de Fe, que en ningún caso alimenta la violencia sino todo lo contrario. El mundo del toro da ejemplo de civismo, el toreo fomenta y alimenta esas áreas del cerebro que ningún otro arte es capaz».

En su diagnóstico de la situación actual Esplá considera necesario realizar cambios: «El espectáculo actual tiene muchos males y hay que cambiar muchas cosas. Está sano, pero no le hemos alimentado bien». El futuro desde el inmediato presente debe de pasar por acciones concretas: «Una reacción hacia afuera, hay que explicar los toros y hacer que sea un acontecimiento y deje de ser un simple acontecer».

Sobre la vuelta de los toros a Barcelona también se pronunció el diestro de Alicante: «Es un reto que está fuera de lo racional. Me preocupa el problema en cuanto a la falta de libertad, tratan los toros con una falsa superioridad moral».

En tercer lugar tomó la palabra Miguel Ángel Moncholi destacando como: «Los toros siguen siendo el segundo espectáculo por ingresos de IVA, solo por detrás del fútbol, y sin embargo, en los medios de comunicación no se refleja de la misma manera». «El problema que tiene el mundo de los toros es su imagen» afirmó Moncholi que además apuntó otros aspectos a tener en cuenta: «La sociedad se está volviendo urbanita, hay un cambio generacional y además un gran desconocimiento general». Como prueba puso el ejemplo del Toro de la Vega: «Los medios de comunicación han vendido un espectáculo de bárbaros, vendiendo lanzas donde hay garrochas».

Apuntó en su intervención el deber de profundizar en todas las manifestaciones de la tauromaquia para acercar la cultura tradicional del toro a todos los públicos: «Debemos incrementar y favorecer el consumo así como impulsar una buena imagen de uno de los espectáculos que más valores aporta a la sociedad». Importancia clave también para la pedagogía taurina en un momento donde: «Está de moda posicionarse en contra de la Fiesta, que no es de derechas ni de izquierdas, aunque desgraciadamente últimamente esté politizada».

  • Los comentarios que falten el respeto y que no se ciñan al tema de la noticia, podrán ser eliminados.
  • Cada usuario será el único responsable de sus comentarios.
La Fiesta en la encrucijada