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Por Juan Pedro Cano 12 octubre, 2015 - 23:40

¡Ay las etiquetas! Ahora tan de moda en el mundo virtual con la almohadilla, pero de siempre existieron, tanto las que nos ponen otros como las que uno mismo nos ponemos. 

Ni que decir tiene, que siempre tuvieron y tendrán más crédito las primeras por objetivas, que las segundas por intereses propios de autobombo que en muchos casos – si no en todos- la realidad se encargará directamente del correcto contra-etiquetado.

Es el caso, por ejemplo, de tres ayuntamientos en la actualidad: Madrid, Barcelona y Zaragoza. En estos tres consistorios sus respectivos equipos de gobierno se ponen las etiquetas de los derechos, libertades, progresismo, tolerancia…. y sin embargo…. su propia gestión les viene a decir todo lo contrario, como bien dice el refranero popular “dime de que presumes y te diré de que careces”.

En la capital, la marca blanca de Podemos, ha decidido quitar la ayuda de 60.000 euros que venía concediendo a la Escuela Taurina que Tierno Galván y Ramón Tamames pusieron en pie y que ahora el gobierno de Carmena quiere cerrar. Más allá del tema económico, plantean también otros usos al Batán, lo que supondría echar de allí a los alumnos de la escuela. Curiosa medida para quienes portan la bandera en contra de los desahucios y curiosa izquierda de nuestro días que gira como veleta en pleno vendaval.

En Barcelona, el equipo de gobierno con Ada Colau a la cabeza ha censurado una imagen de Morante de la Puebla donde se anunciaba la Feria Taurina de El Pilar de Zaragoza, alegando que el gobierno municipal está a favor de los derechos de los animales desde 2004. Más allá de la censura, está el tema económico ya que poner ese cartel hubiera generado a los propietarios del edificio 50.000 euros, de los cuales 12.000 hubieran ido a parar a las arcas municipales. El acto supone un atropello a la libertad de expresión y suma en contra de la cultura del pueblo catalán, al que ya arrebataron la libertad de ir a los toros y que espera como agua de mayo la resolución -olvidada ya varios años en un cajón bajo llave, según cuentan,- al respecto del Tribunal Constitucional.

Zaragoza suma y sigue. Las fiestas del Pilar tienen en los espectáculos taurinos una de sus señas de identidad más significativas, sin embargo, para la marca blanca de Podemos que gobierna parece no tener importancia alguna. Al menos eso se desprende al ver el programa oficial de actos de las fiestas y no encontrar referencia alguna a los festejos taurinos, y no solo a las corridas de toros, sino que tampoco aparecen vaquillas y otros eventos que llenan a diario el coso de Pignatelli con más de 40.000 personas.

Tres casos, tres equipos de gobierno que ven como sus ridículas prácticas en contra de los toros etiquetan certeramente sus principios dejando al descubierto su mentiroso autobombo. Lo cierto es que vivimos momentos convulsos en una sociedad cambiante que no duda en atribuir derechos humanos a los animales, y desde esa posición animalista mal entendida los ataques a la Fiesta de los toros son constantes y cada vez más virulentos. Ignoran que la Tauromaquia conforma un incuestionable patrimonio cultural inmaterial no solo de España, sino también de Portugal, Iberoamérica y el sur de Francia.

Tristemente, hoy en día la tauromaquia se ha convertido en tema político. Cuando la lidia, la liturgia, el rito, la tradición…. solo saben de la derecha para dar derechazos y la izquierda naturales, porque la Tauromaquia no entiende de política, la cultura solo entiende de libertad.


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