Opinión / EntreArtes

Un plan perfecto

Por Juan Pedro Cano 07 julio, 2018 - 21:41

De obligado cumplimiento cada 7 de julio: encierro, procesión, almuerzo y corrida de toro.

Paco Ureña durante su actuación con un toro del Puerto de San Lorenzo en la corrida del día grande, 7 de julio, San Fermín. PABLO LASAOSA
Paco Ureña durante su actuación con un toro del Puerto de San Lorenzo en la corrida del día grande, 7 de julio, San Fermín. PABLO LASAOSA

Mi amigo Asier es una de esas personas que vive los sanfermines y la Feria del Toro con una intensidad contagiosa. Solamente su mirada y sus gestos le delatan por momentos una pasión que no puede –ni quiere- esconder. En su día me contó el plan perfecto para el día del santo patrón.

Lo primero es el encierro. Después de un año de espera, a las ocho de la mañana es el momento de la adrenalina en estado puro Estafeta arriba. A día de hoy no ha conseguido convencerme para que le acompañe, sin embargo, es una de las personas que más me ha enseñado sobre el encierro. Por cierto, cada día duele más a la vista ver tanto colorido en las camisetas de muchos corredores e incluso ya en pantalones. El blanco y rojo debe reivindicarse.

Acto seguido llega uno de los momentos más emotivos de todas las fiestas. La procesión de San Fermín. Ver pasar al santo por la calle Zapatería al compás de la marcha Jerusalén, interpretada de manera magistral por la Pamplonesa, es un momento tan único como emocionante. Momentico que es grandeza y llena el alma para todo el año.

Después es hora de coger fuerzas, toca almorzar un clásico: rabo de toro. Como en su día dijo Mikel Urmeneta a nosotros también nos gusta el toro; en el campo, en la calle, en la plaza y en el plato. Lo cierto es que la amplia gastronomía Navarra permite un menú tan variado como exquisito para disfrutar durante toda la feria.

Para terminar con estos tips de obligado cumplimiento, ya por la tarde, ¡a los toros! Hoy tocaba turno a la ganadería charra de El Puerto de San Lorenzo, que venía con el buen precedente de haber lidiado una de las corridas más completas en la pasada feria de San Isidro.

Este año lidiaba en Pamplona por segunda vez y no será la última. El buen segundo y el extraordinario cuarto avalan la repetición de la vacada de la familia Fraile.

El nombre del segundo de la tarde, “Gironero”, nos trajo el recuerdo de la temporada pasada. Concretamente a la plaza de toros de Zamora, donde Sebastián Castella indultó un hermano del mismo nombre. El de esta tarde no tuvo tantas virtudes, pero sí que fue un buen toro con el que no llegó a entenderse como la ocasión merecía Román.

Trasteo despegado y bullicioso con guiños al sol a un toro que pedía reunión y temple. Con todo ello, y tras una estocada entera, el valenciano paseó una oreja. El público es soberano.

Otra oreja cortó Paco Ureña al extraordinario cuarto de nombre “Cuba”, y hermano del gran toro que se lidió en Madrid hace dos meses “Cuba II”. El murciano hilvanó un trasteo muy meritorio pero sin la rotundidad que el astado ofrecía. La enclasada embestida del toro era para formar un lío y cortar las dos orejas.

En una se quedó el premio tras una estocada de la que salió cogido al hacer la suerte. Cornada fuerte que le imposibilitó continuar la lidia, teniendo que ser trasladado a la enfermería tras caer el toro.

El plan perfecto del 7 de julio, que comenzaba a las ocho de la mañana, llegaba a su fin sobre las nueve de la noche a la finalización de una corrida que llegó a buen puerto con el buen juego de dos de sus ejemplares. Tras la tormenta vino la calma para poder disfrutar de esta primera corrida de la Feria del Toro.


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