Opinión /

El asesino Kubati, al frente de la pancarta en Pamplona

Por Juan Frommknecht 12 Marzo, 2018 - 23:42

No sé qué pensarán ustedes, pero yo siempre creí que las personas que se colocaban en primera línea de las manifestaciones, sosteniendo la pancarta, eran siempre las más significadas de las organizaciones convocantes.

Kubati, uno de los asesinos de ETA, en plena manifestación en Pamplona señalado con un círculo rojo.
Kubati, uno de los asesinos de ETA, en plena manifestación en Pamplona señalado con un círculo rojo.

El caso es que el pasado sábado pudimos observar una manifestación convocada por Kalera Kalera, la cual está conformada por Sortu, Ernai y LAB. Sosteniendo la pancarta, un señor de pelo blanco se situaba casi en el centro de la misma. Por su edad no debía pertenecer a las juventudes de Ernai. Por su curriculum laboral tampoco al sindicato LAB, por lo que supuse que representaba a Sortu, partido que, incluido en la coalición Bildu, forma parte del actual Gobierno de Navarra.

El tema es que, como soy curioso por naturaleza, la cara del señor del pelo blanco me sonó, y tras las oportunas investigaciones, pude confirmar que se trataba de él, de José Antonio López Ruiz. Sí señores, el que portaba la pancarta en la que se leía 'Espetxe Politika Hiltzailea' ('Política penitenciaria asesina') era el asesino Kubati, por lo que me ha parecido una buena ocasión para recordar su historia.

El señor del pelo blanco, el 8 de noviembre de 1984 estaba en Cestona. Ese día Juan Sánchez salió de su domicilio como cada día para pasear a su perro, y fue abordado por Kubati y otros terroristas, obligado a introducirse en un coche robado, donde también mantenían secuestrado al dueño del mismo,  José María Arregi. Llevaron a los dos secuestrados en el coche robado, el R5 de Arregui, a una cantera cercana a Zarautz. Allí obligaron a alejarse a Arregui y ejecutaron de tres tiros en la cabeza a Juan Sánchez. El señor del pelo blanco había decidido que era un chivato.

23 de noviembre de 1984 el señor de pelo blanco que portaba la pancarta en Pamplona  se encontraba escondido en un monte cerca del peaje de Irún de la autopista Bilbao-Behobia. Allí llegó el policía nacional Mohamed Ahmed Abderrahmán, que formaba parte de una patrulla de la Policía Nacional que se había instalado en el lugar para evitar las agresiones que en esos día se realizaban contra los camioneros franceses. Mohamed no tenía servicio, pero había pedido voluntariamente hacer el turno para poder llegar a tiempo a su domicilio y llevar al médico a su hija, que había nacido con parálisis cerebral. El señor de pelo blanco y sus amigos dispararon y arrojaron una granada, matando a Mohamed y destrozando la vida de su compañero Carlos Mata, a quien destrozó la espalda.

El 31 de diciembre de 1984, el señor del pelo blanco, obstinado como pocos, decidió acabar con la vida del a ex concejal y militante de Unión de Centro Democrático José  Tomás Larrañaga, al que todos conocían como Txiki o José Txiki. Era la tercera vez que ETA intentaba asesinar a José Txiki. Fue ametrallado por primera vez en 1978, cuando José Txiki fue alcanzado por tres disparos en la pierna derecha. El 11 de abril de 1980, ETA volvió a ametrallarle hiriéndole de gravedad al alcanzarle varias balas en el pecho. Un mes después, el 12 de mayo de 1980, ETA asesinaba a su amigo Ramón Baglietto, el miembro de UCD que salvó de niño la vida de su asesino Cándido Azpiazu, quien aumentó la tragedia cuando montó años después una cristalería en el mismo portal donde vivía su viuda. Entonces José Txiki decide exiliarse  a Logroño para salvar su vida. Pero, tal y como alguien había informado al señor del pelo blanco, volvió Azcoitia el último día del año de 1984. Le acribilló cerca de las nueve de la noche cuando salía del bar Alameda. Esta vez sí, a la tercera fue la vencida.

El señor del pelo blanco, el  10 de septiembre de 1985, el señor del pelo blanco se acerco a en la plaza de Ordicia a una madre que llevaba a su hijo pequeño de la mano:"¿Tú eres Yoyes?", le preguntó, y cuando contestó que sí, el señor de pelo blanco le dijo: "¿Sabes quién soy yo?". "No", admitió Yoyes. Y Kubati dictó sentencia: "Soy un miembro de ETA y vengo a ejecutarte". Y así lo hizo después de pegarle un tiro en el pecho y otro en la pierna

El  el 28 de junio de 1986, el señor de la pancarta ejecuta un atentado contra los GAR en Zarauz asesinando a Francisco Muriel Muñoz e hiriendo gravemente el agente José Carlos Marrero Sanabria con una insuficiencia respiratoria y un shock traumático que le provocaron una grave lesión cerebral, causa indirecta de su muerte año y medio después.

25 de octubre de 1986 ese señor asesinaba en pleno centro de San Sebastián al gobernador militar de Guipúzcoa, general de brigada Rafael Garrido Gil de 59 años; su esposa, Daniela Velasco de Vidaurrieta, de 57,  el segundo de los hijos del matrimonio, Daniel, de 16, y la ciudadana portuguesa María José Teixera Gonçalves, dejando gravemente herido al chófer conductor, a quien en principio se dio por muerto. Dos individuos, colocaron desde una moto una bomba sobre el techo del vehículo en el que viajaban el general y sus familiares. Como vemos, a este señor no le importaba matar a mujeres y niños.

El 27 de septiembre de 1987 el señor del pelo blanco colocó un coche bomba junto al hotel María cristina de San Sebastián, y lo hizo explotar al paso de dos furgonetas de la policía nacional. La explosión causó la muerte de Wenceslao Maya Vázquez e hirió gravemente a varios compañeros.

A las ocho y media de la noche del 1 de noviembre de 1987  el apacible señor de la manifestación de Pamplona asesinaba en Villafranca de Ordicia  delante de familiares y amigos al cabo primero de la Guardia Civil Antonio Mateo Melero mientras paseaba por la zona de bares de la localidad guipuzcoana donde sus suegros frecuentaban un bar.

Pues bien. Ya he recuperado la historia, la memoria, del señor de pelo blanco que abría la manifestación de este sábado en Pamplona, manifestación que convocaba Sortu, parte de la coalición legal Bildu que sostiene al gobierno de Navarra. Era el asesino Antonio López Ruiz, el mismo que comunicó a su familia la siguiente frase textual: «Yo no soy profeta, pero antes que termine esto, tiene que caer, va a caer más de un cuartel, algún otro general, algún ministro si se puede, algún director de cárcel y algún funcionario», el mismo que comunicaba a Santi Potros una serie de casas cuarteles como objetivos «fáciles de dar por su situación y que tenemos mirados: Ordicia, Legazpia, Durango, Tolosa y Elorrio».

El mismo que anunciaba a su jefe:«Les voy a meter seis pepinos», el mismo que manifestó que los reclusos de la banda ni se van a arrepentir, ni van a colaborar para se esclarezca quiénes cometieron los numerosos atentados cuya autoría se desconoce a día a día de hoy, el mismo que comparte ideología con los que sostienen el Gobierno de Navarra. Todo un demócrata.


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