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Vasiljevic, Alfredo, Fran Canal, Sabalza… que den explicaciones

Por José Mª Esparza 05 marzo, 2017 - 22:22

Contra todo pronóstico y lógica, después de encajar el consabido gol en los minutos iniciales, Osasuna se adelantó en el marcador, pero la lógica se impuso y acabó goleado. El osasunismo no aguanta más

Las Palmas - Osasuna LFP 4
Las Palmas - Osasuna LFP 4

Osasuna da pena. Nada puede resumir mejor la situación del equipo de Petar Vasiljevic. Osasuna da pena. Después de ponerse por delante en el marcador en Las Palmas acabó goleado merecidamente. Si bien resulta difícil explicar cómo ocurrió, el caso es que los rojillos se adelantaron con un 1-2, pero nadie habría dado un euro por el marcador final, porque los parámetros donde se movía el conjunto de ‘Vasi’ repetían las pocas virtudes y los muchísimos males de toda la temporada. El caso es que la goleada hace justicia. Marcó dos goles Osasuna, pero los hombres de Vasiljevic, de Alfredo, de Fran Canal, de quien sea, no jugaron a nada. Sencillamente dieron pena.

Sin duda que Petar Vasiljevic sigue siendo la cabeza más visible dentro del cuerpo técnico, pero si efectivamente Alfredito maquina en la oscuridad cuanto sucede en el primer equipo, también el eterno segundón deberá dar alguna cuenta, y si quien les ha puesto ahí ha sido Fran Canal, el cerebro gris de cuanto sucede en Osasuna, con la aquiescencia de Luis Sabalza, presidente de la entidad, todos juntos deberían dar explicaciones, asumir responsabilidades, consolar al osasunismo de la imagen tan patética que transmite al fútbol nacional, mundial. No es que Osasuna haya perdido sus señas de identidad, su personalidad, es que da pena, vergüenza ajena, y eso no se puede tolerar.

En las Islas Afortunadas regaló Osasuna el enésimo fiasco de una temporada que lleva camino de batir récords negativos. Encajó gol en los primeros compases del partido, algo esperable, y pese a poner por delante, e incluso disponer en la bota de Olavide la posibilidad de apuntillar, lo cierto es que además de no ofrecer explicaciones de por qué mandaba en el marcador, avisaba continuamente de que la debacle llegaría en cualquier momento, aunque fuera de la forma más desgraciada, como así encaminó el cuadro de Quique Setién la goleada.

Lo vieron tan claro los isleños que se relajaron tras adelantarse en el marcador, convencidos de que los rojillos son tan malos –algo que cada vez más escuchado en las ruedas de prensa de Tajonar- que ni se preocuparon por ellos. Así marcó Osasuna dos goles incomprensibles, e incluso tuvo la oportunidad de apuntillar, pero ni por ésas. Este equipo está muerto, ya desde el banquillo. Osasuna sacó un once que ni los más imaginativos hubieran dando nunca con él. Cierto que en circunstancias como las que atraviesa el club resulta lógico realizar probatinas con el once, ensayar cosas nuevas o dar cancha a jugadores que no han gozado de oportunidades, pero ni por esas. No hay a dónde agarrarse.

O media una explicación convincente, o el club ofrece un razonamiento lógico de quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos, dicho de otra forma, o el cuerpo técnico nos seduce con sus argumentos sobre cuanto busca, o lo que sucedió en Las Palmas condena a Petar Vasiljevic a no repetir plaza en un banquillo en el resto de su existencia, al osasunismo a iniciar una rebelión en masa. Desde fuera, cualquier espectador puede afirmar, sin riesgo a equivocarse, que no sabe por dónde le da el aire. Y esto no por los gestos mecánicos, vacíos, sin convencimiento, que emite desde el banquillo, sino por los bandazos en sus decisiones sobre el plantel que ha confeccionado y dirige junto a Alfredo.

Pueden criticarse los cambios, pero hay que remontarse a antes. Jaime Romero pasa de no ser convocado a jugar de titular, como Fran Mérida, como a  Raoul Loé. En cambio, a Oriol Riera le sucede lo contrario, o Sergio León pasa a no contar, en favor de un Kenan Kodro, que marcó dos goles pero que evidentemente no da la talla. Por otra parte, Olavide no ha contado en toda la temporada y pasa a gozar de protagonismo, casi lo mismo que Jaime Fuentes, en detrimento del que posiblemente sea el jugador con rendimiento más regular de toda la plantilla, es decir, Carlos Clerc. El desconcierto no puede ser más grande. Si las explicaciones dadas en las numerosas ruedas de prensa ayudaran a comprender tales vaivenes, podríamos comprender cuanto pasa; pero en la tesitura que nos movemos, el desconcierto no puede resultar mayor, y más frustrante.

Ante el Villareal quedó vacío medio estadio antes de tiempo, quedó avisado que esto sería duro, muy duro. Tras ver lo de Canarias, más que duro resultará de vergüenza. Ni siquiera los cuatro puntos necesarios para superar al peor colista histórico de Primera. A ver qué ocurre frente al Eibar


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