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Vasi, Alfredo y Fran Canal siguen sin explicarse

Por José Mª Esparza 14 marzo, 2017 - 0:21

Los jugadores tiraron al final de casta para empatar un partido que aburría a los muertos, y el público les agradeció que después fueran a por la victoria con todo, desinhibidos.

Partido de Liga entre Osasuna y Eibar disputado en El Sadar. IÑIGO ALZUGARAY
Partido de Liga entre Osasuna y Eibar disputado en El Sadar. IÑIGO ALZUGARAY

Al final se arregló el partido ante el Eibar. El marcador regaló una caricia a la afición en forma de empate, pero sobre todo de vida. Los jugadores se desinhibieron y fueron a por el gol con todas sus fuerzas, lo consiguieron y tampoco se conformaron. Quisieron ganar. La grada había abucheado antes a Petar Vasiljevic. “¡Vasi, vete ya!” le cantó al unísono. Luego veremos por qué. El caso es que con la vibrante traca final las desilusiones previas quedaron el olvido. Llegados a este punto, la grada se conforma con poco.

La primera parte resultó insulsa como pocas. Tres veces pisó área Osasuna en esos 45 minutos de tedioso monólogo armero. Los rojillos dieron un paso adelante después, pero tampoco sin muchas luces. El equipo seguía bloqueado. Entre los cambios de sistema, esta vez un 4-3-3, los vaivenes de nombres de un partido a otro, y el peso del ridículo en esta Liga, la verdad es que a este equipo necesita más comprensión que cualquier otra cosa. Los jugadores luchan hasta contra las incoherencias del banquillo que les dirige, y poco más se les puede pedir. Juegan demasiado atenazados por la responsabilidad, la impotencia y la ineficacia.

El caso es que con ligeras variables, con una pequeña mejoría tras el cambio de Fran Mérida en detrimento de Causic, la segunda parte transcurría dentro de unos parámetros similares a la primera cuando llegó una jugada de las que sonrojan. Entonces Kodro, que salió de inicio como referente en la punta pero que pronto cedió esa plaza a Sergio León para echarse a un costado, defendía el lateral izquierdo, donde Fuentes perdía la posición con la facilidad acostumbrada. Al bosnio le rompieron la cintura y buscaron la espalda entre Capa y Pedro León de una forma tan lógica como sonrojante, sin que Fuentes se diera por enterado. El centro a placer del extremo armero lo remató a gol el recién salido Kike García.  Luego dirán que estas acciones son errores puntuales en vez de errores del sistema. En fin…

Con el marcador en contra, y sin entenderlo nadie, el tándem Vasiljevic-Alfredo decidió sacar un segundo lateral izquierdo, Clerc, en detrimento del delantero centro Sergio León. La pitada que recibió Vasi a continuación la recordará toda su vida. Ocho minutos después arregló el entuerto quitando del medio a Fuentes para sacar otro ‘nueve’, Oriol Riera. A pesar de todo no evitó que el lateral recibiera otra pitada al ser sustituido.

A la grada no le gustaron demasiadas cosas a la vez, que siguieran en el campo Fuentes y Kodro así como que se marchara Sergio León, pese a fallar previamente un gol cantado. Aplaudió la puesta en escena de Clerc, que dio un nuevo impulso al ataque, pero sin entender la entrada de un segundo lateral izquierdo.

El partido tampoco dio para mucho más. El equipo de Mendilibar pecó de lo mismo que en Ipurua, de conformismo. Con el gol de Kike García dio por sumados los tres puntos, dejó a Osasuna lanzarse a la desesperada, como hasta entonces no lo habían hecho los rojillos, y lo pagó muy caro. Hasta pudo perder. De todas formas, dada la situación clasificatoria del cuadro navarro, el cuarto de hora final de partido da una idea de por dónde pueden ir los siguientes partidos. Es decir, dado que ya no hay nada que perder, que los jugadores se desinhiban y se dediquen a jugar con ganas y coraje a lo mejor que sepan. Así regalaron esos vibrantes minutos finales a la sufrida afición.

De todas formas, quienes deben dar una explicación de lo que quieren hacer con este equipo y a qué tratan de que juegue, son el tándem Vasiljevic-Alfredo. El primero por razones obvias. Ha sido el confeccionador oficial de esta plantilla y ocupa el puesto de primer entrenador. El segundo, el eterno segundón, porque estaba ahí igualmente en aquellos felices momentos estivales, y también en los primeros compases de la vida. Algún día tendrá que explicar su razón de ser y aportación a este equipo, algo que solo tuvimos claro cuando Joaquín Caparrós le colocó una cámara de vídeo bajo el brazo.

Y tampoco se ha explicado el artífice de cuanto pasa en este club, y de quien algún día habrá que hablar en profundidad. El director general, Fran Canal, se ha hecho casi con el control absoluto del club, lo maneja a su antojo, y ha demostrado fehacientemente que no entiende un carajo de qué va esta tierra.

La última de esta semana es que Osasuna quería a César Palacios como futuro director deportivo. La jugada no pudo salirle peor. El ex capitán, que es un hombre de palabra y la tiene dada al Numancia, quedó sorprendido y respondió que no, Además, le llovieron críticas a la directiva, que quedó de pena en su rueda de prensa del martes, y el futuro director deportivo quedará como segundo plato. No se pueden hacer peor las cosas. Fran Canal debe explicar por qué.


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