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Opinión / osasuNAvarra

UPN sigue en la encrucijada

Por José Mª Esparza 28 octubre, 2015 - 8:37

UPN se debe aclarar, lo que significa que no se aclara. No termina de deshojar la margarita, duda entre reafirmar de manera diáfana su personalidad en las próximas elecciones al Congreso o diluirla, confundirla, en las siglas del PP. Otra cosa es el Senado, que no vale para nada. Ahí si cabe una ‘marca blanca’.

La imagen de Pablo Zalba en la calle Carlos III echándose en las manos de UPN, ante poco más de una docena de oyentes, sin siquiera concitar la atención de los viandantes que ni le dirigían la mirada al pasar, no pudo resultar más desangelada. Parecida a la del diputado Carlos Salvador queriendo recuperar el tiempo perdido haciéndose una foto con una  ‘banderica’ de Navarra en la Cámara baja. Los populares tendieron la mano como un mendigo. ¿Ése es el partido que aspira a revalidar la mayoría en España, el que se iba a comer Navarra tras su refundación?

Hablemos claro. Llegados a esta tesitura, a la necesidad de esconderse en otras siglas por temor al ridículo en unas elecciones que son las suyas, lo mejor es desaparecer. Y de paso, para esto, si de hacer matemáticas electorales se trata, dicho con el respeto posible, le harían un gran favor a Navarra.

Otra cosa debería ser UPN. Su líder Javier Esparza sigue como el partido, sin aclararse, y por tanto, todavía  con miedo a expresarse sin tapujos. Quiere voz propia en Madrid, pero espera a estudiar la oferta de Génova para aunar esfuerzos. Tira la piedra y esconde la mano. Dice digo y luego Diego. Un doble lenguaje que esconde dudas y, como ya quedó escrito, las dudas con el PP ofenden a UPN. No es posible hoy una voz propia e independiente en el Congreso bajo la hipoteca del PP. Cualquiera de las legislaturas pasadas confirman lo dicho, comenzando por la primera, la de la Transitoria Cuarta.

El partido que lidera Javier Esparza transmite la impresión de que afronta el 20-D como un mal trago. Más como unas elecciones a contra pie, de puro trámite, que como una ocasión propicia para lanzar la refundación del Partido que esperan cien mil navarros. En el fondo, lo que late es lo mismo que en el PP, el miedo a hacer el ridículo. El pánico. Mal asunto. Esto no puede ser. El Partido más votado no puede encarar unas elecciones con ese victimismo sino como una lanzadera ideal para recuperar el mensaje perdido, con la ilusión por reafirmarse.

¿Cómo convencer al ciudadano con tantas dudas, con tantos miedos? El electorado  demanda convicción y seguridad. Cada día que pasa sin definirse UPN emite un mensaje equivocado, en contra de sus intereses. No acierta con el sentir de los navarros, que no han dado al PP, con Pablo Zalba a la cabeza, ni un concejal en Pamplona. Si cada titular de prensa que junta a UPN y PP suele hacer un flaco favor al partido navarro, al único partido navarro, mucho más daño le hará la comparecencia unidos a las elecciones.

¿Qué siempre lo han hecho? Los tiempos han cambiado. Son otros. La opción de UPN hoy pasa por de reforzar su liderazgo o perderlo. El propio Javier Esparza podría reafirmar el suyo propio dentro del Partido apostando decididamente por los dos diputados.

Otra cosa es el Senado, una Cámara que, siendo sinceros, no sirve para nada. Solo para pagar sueldos, y para las estadísticas posteriores a los comicios. Si el bloque nacionalista crea una candidatura conjunta, las matemáticas obligan a responder con otra. Lógica aplastante. Sería de kamikazes lo contrario.  En tal sentido, UPN ya podría haber liderado la propuesta de una ‘marcar blanca’ como respuesta. Si el frente nacionalista quiere un frentismo, que lo tenga.  En tal sentido, la oferta no sería solo para UPN y PP, sino también para PSN –aunque solo quepa respuesta negativa- y, dicho con toda la cautela, Ciudadanos. El partido de Albert Rivera debería hacer malabarismos con su visión de la foralidad. No obstante, si de matemáticas se trata, un centenar más de votos a esta formación en el pasado Mayo habrían echado por tierra la investidura de Uxúe Barkos. Las cosas son como son.

Pero eso es ahora otra historia. Hoy toca planificar el 20-D. No obstante, todas las claves para la nueva cita electoral  están comprendidas en la anterior. Al tiempo. 


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UPN sigue en la encrucijada