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El único camino a seguir

Por José Mª Esparza 10 abril, 2016 - 22:53

A Osasuna solo le faltó el gol. De acuerdo que es mucho faltar, pero ante el Elche por primera vez puso todo de su parte para lograrlo

Definitivamente, Enrique Martín quemó las naves. Había que frotarse los ojos para ver a Merino junto a Olavide y Berenguer, ambos por delante del pivote. Además los laterales -uno de ellos Pucko-  comenzaron el partido en campo rival, mientras Nino veía el partido desde el banquillo. Ver para creer.

Podríamos decir que el técnico rojillo proyectó un sistema nada de especulador, en el que solo valía la victoria, que por momentos llegó a asemejarse a un 3-3-3-1. Por si fuera poco, abundaron cambios posicionales, casi siempre con Berenguer de comodín, o de banda de Olavide,  que por momentos cambiaban el dibujo a un 4-4-2 o a otros esquemas poco usuales a lo largo de la temporada.

El técnico de Campanas se desmelenó ante el Elche, y en cualquier caso acertó. No entró la pelotita, pero hubo abundantes ocasiones para marcar, fruto de llegadas elaboradas, de jugadas ofensivas, de un juego vertical donde lo único importante es entrar con el balón hasta la red del rival.

Es el único camino a seguir hasta el final de temporada. Con la salvación firmada moralmente desde hace tiempo, lo único válido en este momento es intentar algo más, la promoción, el ascenso. Lástima las oportunidades dejadas pasar. Después de empatar con el Elche, es decir, después de no ser capaces de ganar con la falta que hacía, el público aplaudió al final a los jugadores y éstos correspondieron desde el centro del campo. La grada valoró el intento, las ganas, los medios puestos, por encima del resultado.

El partido se asemejó más a uno de balonmano que de fútbol, y ante un rival que supo a qué y cómo jugar para sumar un punto. Quiso los tres, y lo demostró en diversas fases del encuentro en que se estiró en busca de algo más, y hasta sembró inquietudes y amagó peligro, pero que finalmente fue a lo práctico, a amarrar, a contener el vendaval.

Porque Osasuna no guardó relaciones con el acostumbrado esta temporada. Jugó siempre en campo rival, buscó el área, tiró a puerta, lo intentó con soluciones imaginativas, fundamentalmente las que salían de las botas del ‘Flaco’ Olavide –luego de Otegui- o de Alex Berenguer, al que en más de una ocasión le sobró el último regate o mirar al compañero libre de marca. En fin, puso los medios, jaleado por un público ilusionado, especialmente un Graderío Sur de ‘chapeau’, que no estuvo medio minuto de silencio a lo largo de la tarde-noche.

En esta ocasión el punto vale su peso en oro, porque es el saldo de un partido planteado y resuelto para sumar tres. Éste empate no ha sido como los otros mil firmados en El Sadar. El punto no pesa como tres en la tabla clasificatoria, de acuerdo, pero marca el camino a seguir para sumarlos  en futuras ocasiones. Lástima que un punto así llegue tan tarde.

Pareció que con el nuevo año, en enero, Martín Monreal apostaba por un juego más  ambicioso y ofensivo, pero aquello no pasó de puro amago. Un espejismo. Han hecho falta más de tres meses para que el técnico se liara la manta a la cabeza y enseñara un once diferente, ciertamente agresivo, sin dejar margen a la duda de que lo único que importa son los tres puntos. Entre tanto, mientras se hablaba de luchar por el ascenso, se primaba el valor al punto sin reconocer que por uno sumado se dejaban dos en la cuneta.

Escrito quedó hace tiempo que este equipo crecería cuando la tripleta central la formaran Merino-Berenguer-Olavide. Por fin llegó el día. Un equipo así y un planteamiento tan novedoso carecieron del engarce deseado. Lógico, es la primera vez. En el primer intento es imposible jugar de memoria, pero al menos Martín ha puesto la primera piedra para llegar vivos a junio.

Quedan nueve partidos. Una enormidad. Hay tiempo y margen para todo. Los resultados de la jornada han acompañado y, dentro de lo malo, el enésimo empate en Pamplona ayuda a no descolgarse. Permite seguir intentándolo. Pero, favor, así, buscando los tres puntos.


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