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Opinión / osasuNAvarra

Tirón de orejas a Osasuna por tardón

Por José Mª Esparza 14 octubre, 2015 - 20:05

De nuevo en los titulares. Osasuna deberá entregar en el plazo de noventa días una auditoría del periodo 2005-2015, y un plan de viabilidad.

Por su parte, el Gobierno hace sus deberes y desarrolla y cierra, en la parte que le concierne, la Ley que aprobó el Parlamento de Navarra para salvar a la entidad rojilla. En cuanto a los dos mandatos hechos al club, ambos ya son conocidos desde hace un año, pero al saltar ahora de golpe parece que cuestionan la inoperancia en la forma de trabajar en las oficinas del estadio de El Sadar.

Cierto que a la directiva le ha tocado apagar un sinfín de fuegos en el último año, sin tiempo ni de respirar, pero también resulta obvio que pudo evitarse el tirón de orejas que le asesta el Gobierno al club por el retraso en el cumplimiento de sus deberes. A Osasuna  le ha pasado  como  lo que contaba Luis Buñuel en sus memorias. Relataba que una gacetilla titulada “Lo mató por preguntón” es lo que más le impresionó al llegar a México. Un señor le preguntó tres veces al portero de un edificio por una dirección que no encontraba. A la tercera sacó la pistola y le envió al más allá. En Osasuna el tirón de orejas de ayer le llegó merecidamente, por tardón. Estaba avisado.

El plan de viabilidad de Osasuna trae cola. Viene de lejos. Ya hablaron de su conveniencia la  consejera Goicoechea y el entonces presidente Miguel Archanco, cuya elaboración utilizó luego como excusa para alargar un mes su mandato.  Obviamente, aquel plan no sirvió para otra cosa que limpiar las oficinas con nocturnidad. En cambio, más visos de realismo y eficacia tuvo el plan presentado a la asamblea de compromisarios por Ángel Larrea. El miembro de la Gestora estableció una hoja de ruta en el calendario de gastos que no se ha cumplido, y que será preciso reelaborar ahora. La reducción drástica en el coste de personal no deportivo ya acumula un desfase superior al año. Cuentan que un grupo de asesores escruta minuciosamente la plantilla laboral, pero las noticias siguen acumulando retrasos.

En cuanto a la auditoría, Osasuna también sabía de su obligación de auditar las cuentas, algo que además vendría muy bien al juez Otamendi, que debe hincar el diente al periodo 2005-2012 y apenas cuenta con datos de esos años. El encargo debió hacerse con la antelación suficiente, y ahora ya urgen plazos. Bastaba con haber contratado a una firma y ponerla a trabajar.

Finalmente, las disposiciones del Gobierno definen las competencias de su representante en la Comisión de Control del club, con lo que ya no cabe más demora para su constitución, algo que no parece cuestión irrelevante.  Velará por la devolución de la deuda a Hacienda, justo por lo que entró Fermín Ezcurra en Osasuna en 1971 por encargo de la Caja Municipal. De algún modo, la historia se repite 45 años después. El Gobierno también ha dado a conocer sendos expedientes para concretar su cobro.

Si resultaba cuestión menor la denuncia que hizo Kontuz en su día sobre la actuación de Hacienda con Osasuna.  La Justicia asegura que las actuaciones llevadas a cabo por el Gobierno de Navarra "están amparadas por la legislación aplicable y cumplen los requisitos legalmente establecidos". Fin de la monserga. Tampoco parece que eso le vaya a importar mucho ahora a los ‘kontuz’. Ya cosecharon hace meses.  


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