Opinión / osasuNAvarra

Un peldaño, solo uno, a base de sangre, sudor y lágrimas

Por José Mª Esparza 24 agosto, 2019 - 21:21

El Éibar le dijo a Osasuna: “Esto es la Primera, o ganas tú o lo hago yo, pero si quieres conseguir los tres puntos, deberás hacer algo más que yo. Si no… esto es lo que hay”.

Partido de LaLiga Santander entre Osasuna y el Éibar disputado en El Sadar. IÑIGO ALZUGARAY
Partido de LaLiga Santander entre Osasuna y el Éibar disputado en El Sadar. IÑIGO ALZUGARAY

Habrá muchos partido como el de la visita del Éibar a El Sadar. Noventa minutos intensos, sin brillantez pero entretenidos, de lado a lado aunque sin llegar a puerta, de mucho centrocampismo, de abundantes tuyas-mías, balones divididos, presión, faltas, juego trabado. En fin, la Primera tiene doce equipos que salen a intentar algo más que la salvación, y otros ocho que estamos ahí. A salvar el cuello. Tanto Osasuna como Éibar pertenecen a este segundo bloque. Lo demostraron ambos en Pamplona, pero a los armeros se les ve hechos como bloque, juegan de memoria, saben a qué, pero poco más. No son mejores.

Es lo bueno, que Osasuna tiene mucho margen de maniobra. Se trata de un equipo en construcción, en el que todavía no han debutado, por ejemplo, sus dos teóricos centrales titulares. En cambio, los armeros están hechos, armados, y no fueron superiores a los de Jagoba Arrasate. Su técnico cuenta con nueve gladiadores de dos metros de altura y dos toques de calidad a cuenta gotas. A partir de ahí, a fajarse en el cuerpo a cuerpo. A eso jugaron en El Sadar. De acuerdo que en Ipurúa proponen más, pero no aquí. Ni una ocasión, ni un tiro a puerta prácticamente. Osasuna contó al menos con la tremenda ocasión de Chimy Ávila con toda la puerta para él y la mano milagrosa de Dmitrovic.

El empate no puede calificarse de injusto. Es lo que buscaron los armeros y de donde no supieron salir los rojillos. Tablas, que tampoco son malas. Osasuna suma. Ja, ja. No obstante, hay que intentar cosas diferentes si el futuro quiere resultar propicio. El entrenador, quien de momento analiza los partidos mejor que nadie, también lo tiene claro. Hay que hacer más cosas que trabar la circulación del balón. Se trata de dirigir la pelota, de desequilibrar, de sorprender con ella, y los rojillos todavía andan lejos de lograrlo. De entrada, al perfil global de la alineación inicial tampoco se le puede pedir mucho más que la lucha a destajo, el trabajo infatigable y disciplinado que ofrecen.

No es momento, o al menos no me lo parece a mí, de analizar comportamientos individuales. Tiempo habrá. Sin embargo, hay que citar a Ezequiel Ávila como al jugador que aporta una chispa diferenciada en un equipo que busca la supervivencia, caso del navarro. No obstante, quizás el ataque haya que perfilarlo de otra forma para que al menos surja la jugada aislada de Leganés. En tierras madrileñas fue Marc Cardona quien arrastró con él a los centrales y abrió hueco, algo que Mendilibar supo ver, entre otras cosas porque conoce bien al catalán. Total, que tampoco hubo mucha más historia.

Partido entretenido, nada brillante, trabajado, intenso, táctico, muy táctico, demasiado, de presión, jugado con nobleza. En fin, posiblemente jugado en enero con lluvia, aguanieve y barro no habría diferido mucho. Quizás si el árbitro Medié Jiménez, catalán, hubiera sacado la segunda amarilla a Escalante, merecida en la primera parte, podríamos hablar de otro partido, pero como no ocurrió así, hay lo que hay. Nos quedamos con una tarde de fútbol que no decepcionó.

Cuatro puntos en dos partidos no parece mal balance para empezar. Ni siquiera a la espera del Barça. Queda mucho, demasiado, margen de mejora. Además, la confianza en el míster, Jagoba Arrasate, sigue intacta, o crecida. Esto es la Primera División. No obstante, en la inevitable tentación de jugar a ser todos entrenadores, habría discrepado personalmente en al menos tres nombres del once inicial y también en algún cambio. Sin embargo, todavía no hemos visto todas las cartas boca arriba en el campo, y ni siquiera disponemos de elementos suficientes para juzgar las puestas encima del mantel verde. Así que tranquilos.

POST DATA. Osasuna es mucho más que lo futbolístico (2). Doble varapalo al factótum esta semana. El primero se lo endosó la FIFA al considerar inadmisible la demanda por la escapada del portero Álvaro Fernández. “Lo de Álvaro lo tengo ganado”, se le oyó repetir mal al factótum. Pues no, por desgracia para Osasuna. Típico comportamiento de bocazas. Además, nueva lección de derecho al pataleo, de populismo, en la nota oficial de prensa. Quien ejerce de comisario político debe actuar al dictado.

El segundo varapalo llegó vía ‘txapelgorris’. En una bravuconada fueron expulsados nueve, por no firmar el nuevo convenio, explicaron los sindicatos. O se les readmite y dialogamos o huelga las dos primeras jornadas. Huelga ilegal, responden desde el club sin más argumentos y con la firma del negociador, el gerente. El factótum nunca firma, ni suele dar la cara con luz y taquígrafos. Finalmente, los nueve readmitidos y nuevo convenio negociado. Un rídículo. Nunca he entrado en temas laborales, pero la reculada resulta espectacular. A ver quién vende a la LFP el desaguisado de los porteros.

Otro día hablaremos de la proliferación de guardias jurados, policía y larguísimas colas para acceder al estadio, mientras apenas se veía un ‘txapelgorri’. Que lo expliquen.


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