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Opinión / osasuNAvarra

El Parlamento y Osasuna

Por José Mª Esparza 23 junio, 2016 - 7:04

Osasuna pidió ayuda a todos los partidos políticos navarros. Unos le ayudaron y otros le respondieron nones, caso de los nacionalistas y sobre todo IU, que mandó al club a Tercera directamente.

El equipo de Osasuna saluda a los seguidores rojillos desde el balcón del Palacio de Navarra (8). IÑIGO ALZUGARAY
El equipo de Osasuna saluda a los seguidores rojillos desde el balcón del Palacio de Navarra. IÑIGO ALZUGARAY

El ascenso de Osasuna confirma el éxito de la Ley que aprobó el Parlamento de Navarra el 27 de Noviembre de 2014. Curiosamente, quienes denostaron aquella Ley salvadora, así la calificó el club, hoy bailan subidos al carro del éxito rojillo en balcones, alones y palcos.

Eso sí, cualquier alusión a la deuda les chirría, como dejaron claro Uxue Barkos y su comisario Martínez al aparcar el debate para mejor ocasión. Lógico. El ascenso confirma el fracaso de su postura parlamentaria que condenaba al club a su desaparición. Gracias a aquella Ley, Osasuna reestructuró la deuda, convocó elecciones, aguantó y aguanta el varapalo judicial, trazó su plan de viabilidad, ha cumplido escrupulosamente con Hacienda el último año (12 o 13 millones) y pagará otros 25 millones el próximo. Los navarros felices con Osasuna; la Hacienda Foral, encantada. Evidentemente, la Ley mereció la pena. 

Es preciso recordar que Osasuna ofreció el texto a todos y cada uno de los grupos, y cada cual actuó según quiso. A favor lo hicieron UPN y PSN, que articularon la iniciativa parlamentaria a la que también se unió el PP.

En contra se posicionaron Geroa Bai, Bildu, Aralar, e IU. Los argumentos esgrimidos por los cuatro, con mayor o menor virulencia, coinciden básicamente en denunciar un trato privilegiado favorable a Osasuna con respecto a otros contribuyentes (especialmente desahuciados y empresas en crisis), ilegalidad (interpretando un ambiguo informe jurídico del Parlamento), ayuda de Estado (un ‘anónimo’ la denunció a Bruselas), y ausencia de un plan de viabilidad por parte del club, así como de una comisión investigadora gubernamental.

Los cuatro argumentos se han desvanecido ante la fuerza de los hechos: Osasuna ha sido investigado hasta la saciedad (ningún club se ha desnudado como él, ni tiene hoy los mismos mecanismos de control), ha presentado su plan de viabilidad, Bruselas aprobó la  Ley y nadie ha dictaminado ilegalidad alguna.

En cuanto a que Osasuna no es un contribuyente cualquiera, las celebraciones del último fin de semana hablan por sí solas. La pena es la falta de memoria demostrada en ellas… Decir, como Adolfo Araiz, que recordar aquel retrato parlamentario con Osasuna responde a una rabieta más por la pérdida del poder, no deja de ser una memez, una forma de obviar un debate que no le interesa.

No pasa nada por discrepar. Incluso dentro de la dividida gestora que dirigía a Osasuna hubo discrepancias. El presidente Zabaleta no veía necesario urgir una Ley que le impedía seguir en el cargo hasta junio. También entre los partidos políticos caben discrepancias. ¡Solo faltaba! El problema es saber qué hay detrás de ellas, el bien de Osasuna no siempre.

En el caso de Geroa Bai, que presentó su propuesta con Leuza y Ayerdi, entonces parlamentarios no adscritos, al menos se preocuparon de redactar un texto alternativo, aún a sabiendas de que no tenía visos de salir adelante, ni tampoco sus enmiendas que perjudicaban al texto propuesto por Osasuna. Contemplaba, por ejemplo, concurso de acreedores, y en cualquier caso con sus trabas demoraba indefinidamente una solución real a un problema urgente. En Bildu, Aralar e IU hubo rechazo puro y duro a todo. “Esta Ley perjudica a Osasuna y al Parlamento”, argumentaron.

Con todo lo que vino a partir de Febrero, la apertura judicial del ‘Caso Osasuna’, dilatar aquella Ley hubiera significado dejar al club a falta del golpe de gracia, entre otras cosas porque, como quedó patente en una comisión parlamentaria posterior, preelectoral, donde UPN y PSN tuvieron que aguantar carros y carretas.

Quedó diáfano que en el debate parlamentario Osasuna les importaba muy relativamente, y le habrían dejado morir encantados a costa de hundir más a UPN. Afortunadamente, los partidarios de ayudar a Osasuna no desfallecieron. “Queremos que Osasuna siga adelante. Si desaparece no cobra nadie, pero es que además desaparece” argumentó García Adanero (UPN). “Con esta Ley Osasuna seguirá existiendo, irá pagando sus deudas, y esperamos que más pronto que tarde a través de sus triunfos deportivos” pronóstico Roberto Jiménez (PSN). Bingo. “No queremos salvar a Osasuna porque sí. Esta ley de reestructuración de la deuda garantiza el pago íntegro de la misma, íntegro” añadió Amaya Zarranz (PP).

El parlamentario Bikendi Barea (Bildu) basó su negativa en la seguridad de que Europa echaría la Ley abajo, comparó a Osasuna con Julián y María, una pareja de desahuciados, y “en la responsabilidad política”. Pidió la retirada de la Ley “por el bien del Parlamento, por el bien de la ciudadanía navarra, y sobre todo por el bien de Osasuna, porque esto no tiene un pase”, concluyó. Demoledor. Menos mal que nadie le hizo caso a excepción de Patxi Zabaleta (Aralar, hoy también en Bildu), quien aseguró lo mismo al comenzar pidiendo la retirada. “Que no sirve. Esta Ley no vale. No es necesaria”, afirmó en varios momentos. “Con esta Ley ustedes van a perjudicar a Osasuna, pero sobre todo van a perjudicar a este Parlamento”, concluyó con dotes proféticas.

Quien más agusto se despachó fue Txema Mauleón (IU). Comparó la Ley propuesta por Osasuna con un símil futbolístico: “el árbitro y el rival están comprados y el graderío dice: tongo, tongo, manos arriba esto es un atraco. Y por si acaso, han dejado ustedes todo el marrón dentro del vestuario y su única estrategia es un clásico osasunista: patadón para arriba y a esperar a que entre una carambola”, dijo tan ancho. Y se vino arriba: “Esta es la mayor irresponsabilidad que se va a cometer desde que este Parlamento es democrático”, espetó.

Aún le quedaron arrestos para, so pena de no encontrar un inversor fuerte (es decir, convertir al club en una SAD), mandar a Osasuna a un concurso de acreedores que llevara a los socios “a montar un club prácticamente con el mismo nombre”, es decir, a su desaparición, como sucedió, apuntó el ocurrente parlamentario, con Málaga, Logroñés, Compostela, Burgos o Salamanca.

Queda un último asunto. En aquel debate, la oposición masacró a UPN acusándole de trato de favor a Osasuna  por parte del Gobierno. En la respuesta García Adanero fue contundente: “El PSN ha presentado una enmienda, que apoyamos, que pide una auditoria de Comptos de toda la acción del Gobierno en este tema. No tenemos ningún problema”. Contra todo pronóstico, el Gobierno actual, el cuatripartito, no ha entrado en este tema con el CNI que se montó a costa del erario público, quizás porque se le volvería en contra. Por contra, es preciso valorar el silencio de la anterior titular de Hacienda, Lourdes Goicoechea, pese a tragar sapos y culebras, siempre las mismas monsergas, sabedora de que igual habría que señalar de aquellas dejaciones a otras áreas del departamento. Vaya usted a saber. Alguna tanto y tan bien sirvió a la entonces oposición y hoy cuatripartido.

Una vez más, la victoria tiene muchos padres y la derrota se quiere quedar huérfana.

En fin, Osasuna ha vuelto a Primera y eso es lo importante.


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