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Opinión / osasuNAvarra

Demasiado fácil para Guedes y los demás

Por José Mª Esparza 12 septiembre, 2021 - 20:00

Prometió el partido en sus inicios, pero poco a poco Osasuna se quedó sin argumentos e ideas ante el paseo que se dio el Valencia en El Sadar.

Partido entre Osasuna y Valencia correspondiente a la jornada número 4 disputado en el estadio de El Sadar de Pamplona. MIGUEL OSÉS
Moncayola protesta al colegiado durante el partido entre Osasuna y Valencia correspondiente a la jornada número 4 disputado en el estadio de El Sadar de Pamplona. MIGUEL OSÉS

Demasiado fácil ganó el Valencia, y por goleada. En el primer tanto un central dejó escapar al autor, en el segundo otro central desvió a portería, en el tercero se impuso la clase de un jugador al esfuerzo colectivo de todo un equipo, en el cuarto otro tanto de todo lo anterior junto. ¿Qué pasó? El conjunto ché tiene una buena plantilla, con calidad, compensada. Prácticamente la de la temporada pasada, la del gran desaguisado con Javi Gracia, pero ha cambiado de entrenador, de filosofía, de objetivos… Es otro, y por ahí comenzó a sorprender a Jagoba Arrasate, que con el aluvión final de cambios dejó al equipo desconocido para sí mismo.

Con Bordalás no vino esta vez un ‘New Getafe’, sino un ‘Nuevo Valencia’, con otras hechuras, que presiona pero juega, que avanza en vertical, que sabe cuidar y servir a sus mejores piezas, que posicionalmente ocupó mucho mejor el campo. En fin, que jugó mejor a fútbol. El cuadro levantino no recordó para nada a aquel Getafe faltón, perdedor de tiempo, que rentabilizaba el antifútbol. Para nada. Fue Osasuna quien le dobló en tarjetas amarillas y casi en número de faltas. En cambio, con un pelín menos de posesión de balón, los ché remataron el doble a portería y recuperaron una cuarta parte más de balones. Victoria inapelable.

Osasuna quiso hacer todo y se quedó en casi nada. Comenzó bien, con el dominio de balón, verticalidad, empuje, robando balones arriba, no dejando jugar, Así sorprendió al rival, y se adelantó. Pudo cerciorar su victoria, hizo méritos para ello, pero no concretó. A cambio, cedió terreno, perdió la medular, la presencia, el dominio. Hasta el final no pudo romper tal tendencia, excepto en algunos episodios de empuje y ganas, como con los cambios en bloque, que aportaron oxígeno momentáneo, pero que fundamentalmente aumentaron el desbarajuste táctico.

Arrasate repitió su esquema con Kike García punta. La misma defensa, mismo trivote, y la novedad de Róber Ibáñez en vez de Kike Barja. El equipo comenzó reconocible en las formas y en el fondo, pero acusó demasiado el gol del empate. Se vino abajo en ideas y confianza. Quiso solucionar la papeleta con demasiada ansiedad, como un toro desbocado que quiere ir a por todos sin dejar de correr, sin pararse a pensar. Un capotazo templado le deja sin cintura y desconcertado. Arrasate debe analizar por qué sus futbolistas pisan tanto el área, rematan tan poco y con tan escasa eficacia. Quizás haya que repartir mejor los papeles.

A Kike García, trabajador encomiable, ADN rojillo cien por cien, no se le puede pedir que bregando todo lo que brega u ofreciéndose cuanto se ofrece, remate con pausa, dirección y clase, porque además tampoco es Guedes. Osasuna debe rentabilizar más sus esfuerzos individuales y colectivos, en vez de dejarse llevar por los acontecimientos a base de ganas, trabajo a destajo y poco más, so pena de acabar sumido en el caos, y sin los tres puntos. No se trata de una derrota determinante ni mucho menos. Escocer, siempre escuece, pero sobre todo avisa.


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Demasiado fácil para Guedes y los demás