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Opinión / osasuNAvarra

Osasuna, a lo práctico en Huesca

Por José Mª Esparza 10 enero, 2016 - 21:28

Nada que objetar a la victoria de Osasuna en Huesca, merecida en las estadísticas y en la eficacia del juego. Por ponerle algún ‘pero’, que debió ser más holgada.

Si Nino acierta las dos que tuvo a puerta vacía a comienzos de la segunda parte, o Berenguer la que supo fabricarse al final, el marcador de El Alcoraz habría acabado en  escándalo. Pese a que los rojillos no acabaron de matar el partido, los oscenses se vieron superados en todas las facetas del juego.

Les ganó Osasuna en disparos a puerta, tiros entre los tres palos, ocasiones claras u oscuras, control del partido o del marcador. Y sobre todo les doblegó en posicionamiento táctico. Definitivamente, a Enrique Martín se le dan mejor los partidos de fuera que los de casa. Se mueve como pez en el agua, y más aún ante un rival sin excesivos recursos como el Huesca, que no le puso en más apuros que en una jugada a la desesperada en tiempo de descuento.

El Huesca recordó en su feudo al Osasuna que sufre en El Sadar, que tiene el balón en sus botas pero sin encontrar pasillos para entrar en el área o crear mínimo peligro, dificultades que se acrecientan cuando el contrario se adelanta en el marcador como sucedió en el disparo con que sorprendió Kodro al cuarto de hora, rodeado de tres defensores. Una acción que debería repetirse a diario en los vídeos de Tajonar, porque acciones como ésa suelen prodigarse en cualquier encuentro sin que nadie, Nino mismo, decida culminarlas con la misma decisión. El mismo Kodro pudo repetir acción en un súper pase de Merino, quien efectivamente habla un lenguaje futbolístico diferente. El caso es que los rojillos se sintieron muy cómodos para conservar la ventaja, y hasta se permitieron gustarse por momentos en el manejo del balón.

Se sintieron muy cómodos los pupilos de Martín Monreal porque les bastó con mantener el posicionamiento táctico inicial hasta que el técnico blaugrana, Anquela, quemó naves con tres y hasta cuatro hombres de ataque a la desesperada. La respuesta del técnico navarro armando una segunda línea de contención con cuatro hombres en el centro del campo, bien pegada a sus cinco defensores, volvió a noquear las ínfulas oscenses, diluyéndolas en la nada. Los hombres de refresco Pucko y Berenguer apuntillaron la labor de Merino y Torres, además de ejercer de espoletas al contragolpe en lugar de los laterales como hasta entonces.

Si el Huesca había tenido problemas para llegar con las líneas rojillas más abiertas, se rompió definitivamente con la doble línea defensiva, donde los rojillos no se desgastan en la presión sino cerrando cualquier flujo de juego posible.

Como es sabido, este planteamiento siempre corre el peligro de terminar en fiasco, sea en una genialidad del rival, en pifia propia o en una carambola del destino. Nada de esto ocurrió en Huesca, por lo que Osasuna, que jugó como en casa, con el calor de unos dos mil seguidores, celebra la primera victoria del año, suma tres puntos importantísimos de cara a una segunda vuelta para la que decididamente los objetivos son ambiciosos. Las llegadas del centrocampista Manolo Sánchez para liberar de trabajo sucio a Merino y que pueda centrarse en la creación, donde marca diferencias abismales, y de un goleador como Urko Vera, suponen a priori un salto de calidad en la plantilla. Felicitaciones a la dirección deportiva y a la directiva por un apuntalamiento del plantel tan práctico como la estrategia y el juego de Osasuna en Huesca. Lo que hace falta es que también salga bien. Claro que si el objetivo es pelear por el ascenso hacía falta algo más, fundamentalmente en los partidos de casa donde el equipo acusa partido tras partido la carencia de ese plus. 


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