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Osasuna ya no es lo que era

Por José Mª Esparza 12 febrero, 2017 - 0:50

Los rojillos lucharon, pero apenas mordieron. Solo en acciones aisladas e individuales. Los blancos, en cambio, marcaron en su primer tiro a puerta y sentenciaron al dar un paso adelante.

Partido de Liga entre Osasuna y Real Madrid disputado en El Sadar. IÑIGO ALZUGARAY
Partido de Liga entre Osasuna y Real Madrid disputado en El Sadar. IÑIGO ALZUGARAY

Cualquier parecido con otras visitas del Madrid, pura coincidencia. En ningún momento se le vio a Osasuna capacitado de inquietar a los blancos en el electrónico. Sabido era que las diferencias entre uno y otro conjunto resultan abismales, pero es que en el campo parecieron mayores, sobre todo en la segunda parte, cuando los rojillos no podían físicamente más. El cuadro de Zidane jugó sin meter la directa, algo que igualó relativamente la contienda durante la primera parte. Después, cuando marchó de forma más clara a por los tres puntos nadie en su sano juicio podía dudar que lo conseguiría.

Hubo quien trató de animar el encuentro tirando de hemeroteca, pero vano intento. Las entradas se agotaron para ver al Madrid, y no con la esperanza de que ganara Osasuna. Realismo puro. Colista contra líder ambos separados por una infinitud de puntos, de calidad, de juego, de mentalidad, de ánimo, de todo. La grada lo sabe. Anima y trata de disfrutar, pero la tarea se hace imposible y no termina de involucrarse. Siente que no merece la pena sufrir más. Éste no es el Osasuna que quiere, no presiona, no transmite, no le ilusiona. Aparecen detalles aislados, jugadas que hasta pueden levantar del asiento, pero hay desencanto, la esperanza se ha esfumado, y queda una eternidad en el calendario. A ver cómo evoluciona esto…

Osasuna tuvo sus opciones en jugadas aisladas, en acciones individuales, en dos disparos de Jaime Romero y Sergio León que obligaron a lucirse a Keylor Navas. Como conjunto inquieta muy poco. Le cuesta una enormidad articular su juego, encadenar cuatro pases, llegar al área… El Madrid estuvo muy cómodo en El Sadar, demasiado tranquilo. Solo le inquietó el griterío de la grada, algo que motiva a los blancos, lejos de abrumarles. Eso sí, el plantel de Vasiljevic le puso en ciertas dificultades para crear peligro. Les obligó a trabajar un pelín más de lo que habían presupuestado, pero tampoco mucho más.

Vasiljevic sorprendió con Jaime Fuentes, es decir, dejando fuera a Clerc. Salió con un 4-4-2, en el que Jaime Romero y Berenguer escoltaron a Tienza y Causic. Adelante, Riviere y León. Mantuvo el esquema dando entrada a David García tras la lesión de Tano (si no pide la camilla, el árbitro no pita ni falta), pero lo cambió tras relevar al novedoso Fuentes (que dio el pase largo del gol de Sergio León, pero que en su banda dejaba una autopista, como siempre) por Clerc. Entonces regresó a la defensa de cinco con la idea de que los laterales ejercieran de extremos. Sin embargo, poco después llegó el segundo gol blanco y los planes se fueron al traste.

Había más interés en evitar la goleada que en inquietar de veras a los muchachos de Sergio Ramos. Un detalle, en un balón que debían poner en juego los rojillos, nadie corrió para sacar cuanto antes. Tampoco podían. Al esfuerzo de correr continuamente detrás del balón, tarea lógica ante el Madrid, se unió la pesadez del campo. Al nuevo césped no le ha dado tiempo de pegarse bien al sustrato base, parecía muy hueco en abundantes zonas. Los botes del balón lo delataban. Esto también dificultó el juego más técnico de los blancos, que tuvieron que trabajar más por eso, pero, claro, son ellos quien mueven el balón de cara.

Siguiendo con los detalles, Vasiljevic alineó de salida a Vujadinovic, que le correspondió ejerciendo de jefe en el área. No obstante ‘Vuja’ no pudo esconder sus tres meses de inactividad. En las contadas ocasiones en que se fue arriba, cualquier jugador le sacó medio campo de ventaja en el repliegue. Estando parado, ¿cómo es que ‘Vasi’ no le tuvo por lo menos dos meses antes en Tajonar para ponerse a punto? También debutó ‘Zapatones’ Loé, que acusó también una importante falta de ritmo durante los minutos que estuvo en el campo. Por lo demás nada nuevo. Los dos volvieron donde solían, donde lo habían dejado, y se encontraron a Osasuna donde está.

No parece que Sirigu, Vujadinovic y Loé vayan a cambiar la dinámica. Han llegado para dotar de mayor consistencia al equipo, pero habrá que esperar. Ante el Madrid, el primer gol pareció evitable por el portero, el segundo llegó precedido de fallos defensivos, y el tercero entró por derribo. Lo acostumbrado. Este plantel, vistas las carencias que exhibe partido tras partido merecía una mejor planificación en el mercado de invierno para poder competir con dignidad durante la segunda vuelta, pero Vasiljevic debió estar con otras preocupaciones, ajenas a su tarea de director deportivo de un club histórico en apuros. Ante el Real Madrid volvió a dejarlo claro por enésima vez, aunque habrá quien se consuele con no hacer el ridículo ni encajar seis como el Alavés dos horas antes ante el Barça. También hubo quien sacaba pecho en el Bernabéu tras recibir cinco. En fútbol pasa de todo.


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