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A Osasuna le funciona la cabeza

Por José Mª Esparza 19 diciembre, 2015 - 23:35

Comentario de José Mari Esparza sobre el partido Numancia - Osasuna (1-3).

Dos remates de cabeza de Aitor Buñuel y Unai García adelantaron a Osasuna en Soria, y cuando los rojillos pedían la hora, apuntilló Pucko en la prolongación. Martín felicita la Navidad con los tres puntos.

Pudo pasar de todo, pero lo cierto es que a Martín Monreal le salió a pedir de boca el planteamiento en Los Pajaritos, que siguió desde el palco y ejecutó Alfredo desde el banquillo. Aunque el de Campanas no logró mantener la puerta a cero como había pedido, supo competir con nota.

Además tomó una decisión clave en el desarrollo del partido, la entrada de Aitor Buñuel sustituyendo a Lotiés, que dejaba una autopista en la banda derecha (le pudo la querencia de central), y tampoco supo ejercer de carrilero. El canterano apareció en el lugar oportuno a la hora exacta para destrozar un partido excesivamente táctico por parte de los dos entrenadores, y sobre todo quitó de la bota un balón a Natalio cuando se disponía a firmar el empate.   

También acompañó la suerte, que siempre hace falta. Los numantinos comenzaron con un poste y fallaron un penalti, algo que hubiera puesto excesivamente cuesta arriba un encuentro que ambos técnicos plantearon para no perder. En esa primera parte hubo un choque de trenes en la parcela central, donde funcionó el cambio de cromos que realizaron Merino y Maikel Mesa. De hecho, el balón tuvo color navarro, si bien la posesión no escondió un marcado carácter defensivo, igual que las bazas a las que se aferraba el técnico Jagoba Arrasate.

Defensas numantinas. Los sorianos jugaron con un central menos, pero con la parcela central más poblada. Obedecían a la presión de jugar  en casa y trataban de insistir más en la llegada, pero ninguno de los dos conjuntos planteó peligro más allá del riguroso penalti que Nauzet inhabilitó con mano milagrosa.

Aunque a veces ocurra, los goles no suelen venir por casualidad. Hay que ir a buscarlos. No basta con defender. Trenzar una jugada suele resultar más eficaz que limitarse a esperar el error del rival, o el del árbitro. Sucedió en el contragolpe que marcó el partido. Esta vez lo inició José García, que mejoró sus prestaciones y tuvo más peso específico en el juego. Después Nino cambió el juego y Aitor Buñuel hizo historia.

El Numancia acusó excesivamente el golpe, tanto que en su desconcierto, pese al consabido repliegue táctico de los hombres de Martín, dejó a Unai García rematar a placer un córner entre una nube de sorianos. A partir de ahí, el repliegue pudo resultar letal. Con todo a favor, con el rival quemando naves casi en plan kamikaze, cuesta entender los tres pasos atrás acompañados de la pérdida de la posesión de balón. Afortunadamente, todo sabe ya a pura anécdota, porque los tres puntos ya cuentan, y muy bien, en la tabla.

Con sus más y sus menos, al técnico navarro le funcionó el planteamiento en Los Pajaritos. Cierto es que el equipo de enfrente también cuenta y, en este caso, el Numancia jugó demasiado a lo mismo que este Osasuna, casi con las mismas armas, algo que a Martín le gusta cuando se ve con argumentos para romper el ‘impasse’ creado con el balón sin entrar en las áreas. Es su escenario ideal, con el que llega a Navidad como se propuso, en la parte alta de la tabla, algo meritorio en un equipo en proceso de formación, pero que ha sabido competir frente a cualquier otro de la categoría.

Con más o menos acierto, pero contra los dieciocho equipos que ha jugado ha dado la cara. Unas veces se la han partido, pero la mayoría ha salido airoso, algo que merece la pena destacar y pide a gritos un análisis más profundo. El parón navideño lo facilitará. Eso sí, con el turrón bien degustado. Feliz Navidad rojilla.


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A Osasuna le funciona la cabeza