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El comienzo rojillo no respondió a las expectativas

Por José Mª Esparza 20 agosto, 2017 - 0:22

Menos mal que las cosas no son como comienzan, sino como terminan. El nuevo Osasuna decepcionó en el primer partido. Resultó peor, y sobre todo menos combativo e intenso, que el filial sevillista que arrancó un más que merecido empate. Mal comienzo rojillo.

Partido de Liga entre Osasuna y Sevilla Atlético disputado en el estadio de El Sadar. IÑIGO ALZUGARAY
Partido de Liga entre Osasuna y Sevilla Atlético disputado en el estadio de El Sadar. IÑIGO ALZUGARAY

Hay vida, queda esperanza. Nada menos que 41 partidos por delante. El primero ya es historia, y mejor olvidarlo. Que lo estudien los nuevos técnicos para tomar buena nota de lo mucho que les queda por hacer. Pese a las siete caras nuevas, incluidas las sustituciones, el equipo dio más la imagen de la infausta temporada pasada que de un nuevo proyecto cargado de ilusión y medios. Podrá argumentarse que es el primer partido y falta rodaje, pero es que lo mismo podrían responder los andaluces, que pese en el primer partido jugaron más y mejor, y sobre todo con mayor intensidad. El entrenador Diego Martínez tiene mucho trabajo por delante.

El comentario más escuchado en El Sadar no era otro que “seguimos donde estábamos”, sobre todo en el descanso, tras una primera parte en la que no hubo ni una sola jugada. Ni una sola. Tampoco muchas más en la segunda, salvada por los momentos de empuje, más fruto de las ganas que del juego. Además, el equipo de rojillo se mostró torpe, lento, espeso, sin chispa alguna. Todo lo contrario que un joven equipo andaluz que desde el primer balón sorprendió por su velocidad, presión incesante, rapidez en la conducción, toque vertical. Se hizo dueño del esférico, mandó en la parcela central y marcó el ritmo. A Osasuna le salvaron su mejoría en defensa y la bisoñez de los filiales.

Efectivamente, si algo alumbró el empate ante los sevillistas es la mejoría en la zaga. El técnico jugó con una línea de cuatro bien ayudada desde el centro del campo. A los dos centrales se les vio solventes. Hacía falta el poderío por alto de Aridane, y Unai García podría llevarse la nominación como mejor del equipo. En los laterales, Clerc, que trazó la mejor jugada de un encuentro decepcionante, la del gol, y Oier, que deberá mirar de reojo la progresión de Aitor Buñuel si quiere seguir de titular, cumplieron en su línea habitual. El caso es que la defensa funcionó. No así el centro del campo o la punta de ataque.

La defensa andaluza apenas tuvo problemas, y el centro del campo hispalense mostró más claridad y calidad. A pesar de acumular cuatro hombres en la parcela ancha, Osasuna careció de visión de juego, orden y concierto. Hubo detalles de Fran Mérida o De las Cuevas, y gustaron el trabajo a destajo de Arzura o las ganas de Torres, pero en conjunto chocaron entre sí, carecieron de ideas, se mostraron muy espesos, y hasta lentos, y nunca lograron imponerse. De hecho, la medular del conjunto Diego Martínez no mostró un patrón de juego claro, se perdió en los patadones, careció de pases intencionados para abrir vías de circulación.

El Sevilla se impuso en la creación, y también sobre la delantera navarra, donde  Quique tuvo demasiados problemas hasta para situarse, y él goleador David Rodríguez jugó en varias posiciones pero en ninguna logró la continuidad deseada. Ni centrocampistas ni delanteros desbordaron o abrieron huecos. Los problemas de conexión entre sí resultaron preocupantes. A lo dicho, a Diego  Martínez le quedan 41 partidos y mucha tarea por delante, mucha más que las expectativas alumbradas durante la pretemporada. El comienzo rojillo no ha respondido a lo esperado.

Parecía que Osasuna ya había conseguido plaza de play-off en Julio y el ascenso automático en Agosto. Y nada de eso. Se ha vendido mucho humo. El factotum Fran Canal ha sabido mover teclas para aparentar que en dos meses, es decir, hasta las elecciones, aquí se va a hacer más que en dos años, y nada más lejos de la realidad. Todo sigue en mantillas. Todo. Al menos se ha hecho un nuevo proyecto deportivo para el primer equipo, pero que todavía chirría y falta por ver el recorrido que alcanza. Y así con todo lo demás, que camina a base de anuncios más electorales que de calado de fondo, sin un proyecto global que avale. Poco a poco lo iremos desgranando con el ritmo que marquen las jornadas de esta Liga que ya ha lanzado el chupinazo de salida y se presenta ciertamente jugosa, con un único objetivo claro.


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